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8 Opinión JUEVES 19 1 2006 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7.28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Mañana en LA SEGUNDA BURBUJA TECNOLÓGICA A sombra del estallido de la burbuja tecnológica que se extendió desde finales de 1999 a mediados de 2002 recorrió ayer las bolsas mundiales. El temor a que pueda estar fraguándose un segundo crack surgió cuando la Bolsa de Tokio empezó a tener problemas, que provocaron la suspensión de las cotizaciones. La causa fue la acumulación de órdenes de venta de la compañía de acceso LUIS IGNACIO a Internet LiPARADA verdoor, cuando se supo que su vertiginoso crecimiento fue fruto de la falsificación de resultados para provocar una subida en las acciones. El miedo se extendió a todo el sector tecnológico, en especial a Google, Ebay y algunas empresas puntocom y se reprodujo en todas las bolsas europeas, que cerraron a la baja. Llovía sobre mojado pues, casi simultáneamente, se hacían públicos los decepcionantes resultados de Intel y Yahoo, y se conocía una gigantesca estafa por Internet que ha dejado a la Hacienda británica al borde del colapso tras un fraude que posiblemente llegue a ser el mayor del país: consistía en usurpar la identidad de miles de trabajadores ferroviarios para solicitar pequeños pagos a través del portal digital del erario público. Nadie ha olvidado la crisis de los valores tecnológicos de hace un lustro. Time Warner, America Online, WorldCom, Enron, Terra, Lycos, máximos exponentes de la llamada Nueva Economía explotaron cuando se descubrió que utilizaron la contabilidad creativa para mentir a sus accionistas y a Hacienda; que sus dirigentes usaron información confidencial para enriquecerse; que engañaron a los bancos de negocios para que recomendaran sus acciones; que falsificaron papeles para superar los controles de las auditoras. Pero nadie escarmentó. Y la segunda burbuja puede estar a punto de reventar para desesperación de quienes aún tienen fe ciega en un modelo empresarial basado en crecer con pérdidas millonarias, valoraciones ficticias de activos inmateriales e inversiones que sufragan los codiciosos recién llegados. Himno de la Armada Soy oficial de la Armada, capitán de corbeta, por cierto, destinado en esa fragata de la que tanto hablan los medios (aunque nunca mencionando los cerca de nueve meses que hemos pasado fuera de casa en 2005, ese esfuerzo personal y familiar no importa) Me entero por la radio de que quieren cambiar el Himno de la Armada. Fuera Dios, fuera crucificarse y fuera todo. Ya nos mutilaron el juramento a la bandera (por cierto, durante el Gobierno del PP, creo recordar) ya no se derrama hasta la última gota de vuestra sangre por España. Ahora nos quieren cambiar un himno que lleva muchos años unidos a nuestro sentimiento y a nuestra Marina. Lo siguiente ¿qué es? Quizá suprimir la Oración del Ocaso, que lleva incontables años acompañándonos, o nuestra patrona, la Virgen del Carmen. Hay cosas que están por encima de las derechas y las izquierdas, y ésta es una de ellas. Tuve el honor de estar dos años embarcado en una fragata británica y escuchar muchas veces el himno de la Royal Navy, que comienza así: Eternal Father, strong to save, whose arm does bind the restless wave... Nadie se rasga las vestiduras, mucho menos los partidos laborista o liberal- demócrata, por su letra, ni porque también se cante en las iglesias como canción de misa. Lamentablemente he de seguir en mi actual trabajo, porque tengo una familia a la que mantener, y después de diecinueve años, mis únicas habilidades son la navegación y la artillería naval. Sin embargo, aparte de la incomparable belleza del mar y de la nobleza, valía y lealtad de mis compañeros y subordinados, no encuentro muchos más alicientes para seguir en las Fuerzas Armadas defendiendo algo que a nadie parece interesar defender. Es denigrante e inaceptable que se me obligue a cambiar de himno porque a un señor le dé la gana. Lo que me entristece es preguntarme cuántos señores que visten el uniforme de la Armada, seguramente con más galones y más cerca de los órganos de dirección que yo, se deshacen en parabienes y sonrisas de aceptación de esa ridicu- L lez indecente de himno que nos proponen. José M Fuente de Cabo, capitán de corbeta (Ferrol) Mi hijo es de los últimos Mi hijo es de los últimos. Quedan muy pocos, cada vez son menos los que te cruzas por la calle. Dentro de poco serán un recuerdo, para unos de nostalgia y cariño, para otros una pesadilla por lo que hicieron. Pero serán un recordatorio de lo enferma que está esta sociedad que permite la vida o la niega, dependiendo del grado de perfección, de la ausencia de taras, de las complicaciones que un ser pueda plantear en nuestra cómoda vida. La dignidad de una persona no se mide por su grado de perfección, sino por su simple y maravillosa condición de persona. Están siendo eliminados, y noto en la mirada de algunos la pregunta ¿cómo no lo eliminaste? Con lo fácil que es: dos firmas, diez minutos, algo de reposo y ya está. ¿Cómo no lo eliminaste, como nos dicen todos los sabios con batas blancas que hagamos? Tienes treinta años, embarazo, amniocentesis, trisomia y sólo te ofrecen un camino: elimínalo. Mi hijo, carne de mi carne. Mi hijo tiene síndrome de Down. Es de los últimos. Hay parejas que van hasta los últimos rincones del mundo con la esperanza y la ilusión de encontrar la mitad de lo que yo tengo. Hay otros caminos, otras soluciones que pasan por la vida y no por la eliminación. Mi hijo es testarudo como él solo. Se han caído algunos trozos de escayola del techo de los portazos que pega. Valiente y decidido, se sa- be todo el disco de Coti y la serie completa de los Lunis. Da pellizcos y besa como nadie, cogiendo la cara y dando tres besazos sonoros. Es mi hijo y es de los últimos. Carlos González Méndez. Mérida (Badajoz) Roquetas El pasado mes de agosto saltó a las primeras páginas de los medios de comunicación la muerte de una persona en el puesto de la Guardia Civil de Roquetas. Todos los medios se apresuraron a condenar las desgraciadas circunstancias que rodearon los hechos y la muerte de esta persona. Enseguida se criminalizó no sólo a los miembros del cuartel de Roquetas, sino a toda la Guardia Civil. Se les negó la presunción de inocencia, derecho reconocido por la Constitución a todos los españoles, pero claro, desgraciadamente los guardias civiles son españoles de segunda. Se conoció finalmente el dictamen de las causas de la muerte (no murió a consecuencia de la supuesta paliza que le propinaron, sino por la mezcla explosiva de alcohol y drogas, unida al parecer a una dolencia cardiaca) Desde que esta noticia saltó a los medios, todavía estoy esperando que el pueblo de Roquetas, los medios de comunicación, el ministro de Defensa y el de Interior y el director general de la Guardia Civil pidan disculpas a los componentes del puesto de Roquetas, y a la Guardia Civil en general. ¿Quién les devolverá el honor mancillado a esos profesionales, a sus familias y a sus hijos? A. G. C. Madrid. 7 vidas El reciente regreso de 7 vidas a Telecinco ocupa esta semana la portada de la Guía de Televisión, suplemento que incluye, además, una entrevista con Ernesto Alterio, uno de los protagonistas de Vientos de agua El AVE calienta los precios La llegada de la red de Alta Velocidad a las ciudades que limitan con Madrid ha provocado un sobrecalentamiento en el precio de sus viviendas, ya que numerosas familias de la capital se están planteando el traslado. Lo mejor de la tarde La merienda puede transformar una fría tarde invernal en una velada cálida y acogedora. Guía de Madrid ha recopilado esta semana las mejores direcciones para lograr el cambio.