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ABC MIÉRCOLES 18 1 2006 67 FIRMAS EN ABC afirmar el carácter personal de los no nacidos. Quedarían así protegidos por el artículo 62. Mas no basta esta interpretación, pues no faltan quienes, desde posiciones ajenas a lo jurídico, niegan la condición de persona al no nacido. P. Singer Ética práctica 1995) afirma: Lo que sugiero es que acordemos no dar más valor a la vida del feto que a la vida de un animal no humano dado un nivel similar de racionalidad, conciencia de sí mismo, conocimiento, capacidad de sentir, etcétera. Ya que ningún feto es persona, ningún feto tiene el mismo derecho a la vida que una persona H. T. Engelhardt Manuale di bioetica 1991) Los fetos, los infantes, los retrasados mentales graves y quienes se encuentran en coma sin esperanza, constituyen ejemplos que no son personas humanas Estremecedoras frases que revelan cuán insuficientemente protegidos quedan los seres humanos no nacidos e incluso de los nacidos más inermes. ¿Puede considerarse casual el texto tal vez más importante de esta Constitución? No. Es premeditado. Las aparentemente omnímodas palabras del artículo 62- toda persona tiene derecho a la vida -esconden un cheque en blanco a favor del crimen del aborto, la muerte de embriones y toda clase de atentados contra la vida y dignidad del hombre. Una afable máscara encubre la siniestra determinación de continuar permitiendo lo que, rememorando la frase de A. Camus- Tengo horror a la violencia confortable puede definirse como el holocausto confortable: la aceptada matanza de millones de seres humanos inocentes en el vientre de sus madres. Urge delatar este engaño del proyecto de Constitución Europea. ¿Por qué no se proclama el derecho a la vida de todo ser humano? Ya no sirve la coartada de una rancia doctrina jurídica, que atribuyendo el concepto de persona a los nacidos, niega a los no nacidos el derecho a la vida. Para ser sujeto del derecho a la vida no es preciso personalidad jurídica civil, basta pertenecer a la familia humana, ser humano. Reconocer el derecho a la vida de los hombres no nacidos es una conquista jurídica irrenunciable. El progreso exige superar unas retrógradas legislaciones abortistas, que retrotraen a la infamia de la roca Tarpeya, en la que los espartanos estrellaban a los niños deficientes o lisiados. Es lamentable la pasividad ante el drama del aborto. La indiferencia y lejanía calculada con las que se mira la muerte de esos pequeños seres humanos, recuerdan el cinismo de Orson Wells en lo alto de la noria del Práter de Viena, tratando de convencer a un asustado Joseph Cotten de que los enfermos afectados por sus abyectos negocios eran sólo puntitos, sin alma ni rostro. La ambigüedad del artículo 62 de la discutida y encallada Constitución Europea sí merece un ¡no! que preste voz a los niños muertos, cuya sangre, como la del justo Abel, clama al cielo. Que el resplandor de sus labios ilumine la tenebrosa noche de Europa, porque si algún día callaran su profética denuncia, esta civilización habrá dejado de ser humana. IGNACIO SAGARRA RENEDO JURISTA CONSTITUCIÓN EUROPEA Y VIDA: LA ROCA TARPEYA La protección de la vida humana debe ser fundamento de una justa convivencia en Europa... STANCADO el proyecto de Constitución Europea, es tiempo de reflexión sobre lo que pretende ser la base jurídica de la convivencia en el Viejo Continente. De lo contrario, cuando se reabra ese debate constitucional, cuestiones trascendentales podrían quedar de nuevo mal resueltas. Imprescindible requisito para convivir es vivir. La protección de la vida humana debe ser fundamento de una justa convivencia en Europa. El artículo 62 del texto proyectado dice: Toda persona tiene derecho a la vida En apariencia el precepto es claro, pero lo cierto es que plantea problemas de interpretación, y puede convertirse en trampa mortal para los más débiles e indefensos. La norma no dice que todos los seres humanos tienen derecho a la vida, sino que todas las personas tienen tal derecho. Mas ¿qué se entiende jurídicamente por persona? La cuestión es problemática, pues numerosos países, siguiendo una tradición del Derecho romano, supeditan la personalidad al nacimiento. Así el Código civil español en su artículo 29 señala: El nacimiento determina la personalidad Aunque añade que el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables la regla es tajante: en el ámbito jurídico civil- -y en el penal- -sólo se es persona desde que se nace. En consecuencia el artículo 62 de la propuesta de Constitución Europea, aplicado con este concepto de persona, mal razonamientos. La idea subyacente tras la funesta tesis del Tribunal, la expresa más claramente el voto particular del magistrado Tomás y Valiente: ...sólo es titular de derechos quien es persona y el nasciturus no es persona Al fin es el concepto de persona- -deliberadamente omitido en el precepto constitucional- -el que, negado al hombre concebido y no nacido, convierte a éste y a su vida en un simple bien jurídico constitucionalmente protegido pomposas palabras del Tribunal que cientos de miles de abortos han convertido en un sarcasmo. El concepto de persona, nacido en el Derecho romano- -excluidos bárbaros y esclavos- universalizado por el cristianismo- -sustancia individual de naturaleza racional (Boecio) sobreviviente a los totalitarismos del pasado siglo, resulta a la postre tristemente un obstáculo para la defensa del nasciturus, en la medida en que el funcional criterio de atribuir personalidad jurídica sólo a los nacidos, se usa injustamente para negar el derecho a la vida de los no nacidos, como si fuese equivalente ser titular de un piso a ser titular de aquél inestimable don. Para salvar estos inconvenientes, en orden a la defensa de la vida de los no nacidos, podría pensarse que el artículo 62 de la proyectada Constitución se refiere no al concepto jurídico de persona, sino al natural o filosófico, quedando así incluidos aquéllos en su ámbito de aplicación. La evidencia científica de que desde la concepción existe un ser individual de la especie humana, las modernas ecografías que muestran un corazón latiendo a las tres semanas o un niñito chupándose el dedo a las once, y un concepto de persona que atiende a lo esencial y ontológico, exigen E protegerá el derecho a la vida del ser humano concebido y no nacido. No obstante, podría argumentarse que el texto no se refiere a dicho concepto, pues ello supondría supeditar el derecho constitucional al derecho privado. Se referiría a un concepto de persona distinto, más amplio, propio del derecho público, que abarcaría al nasciturus. Sin embargo tal concepto no existe en la doctrina ni en la jurisprudencia. Por tanto el artículo 62 del proyecto de Constitución Europea parece más un obstáculo para la defensa de la vida del hombre no nacido, que una salvaguardia de tan sagrado derecho. Para evitar las dificultades de una redacción que no proclama directamente el derecho a la vida de todo ser humano, sino que lo predica del problemático concepto de persona, se incluyó en la Constitución Española de 1978 un artículo- -el 15- -teóricamente más claro: Todos tienen derecho a la vida Pero no fue suficiente. La Ley Orgánica del artículo 417 bis del Código Penal declaró no punible el delito de aborto en tres supuestos. La Sentencia de 11 de abril de 1985 del Tribunal Constitucional afirmó la constitucionalidad del sistema, admitiendo el aborto organizado. Su débil fundamento sostiene a la vez que el artículo 15 se refiere al nasciturus, y que éste no tiene derecho a la vida. El Tribunal echa sobre los recurrentes la carga de probar que el concebido y no nacido es titular del derecho a la vida, como si la atribución de éste a un ser humano dependiera de sutiles SANTIAGO TENA ESCRITOR DONDE DEJEN FUMAR, DONDE DEJEN VIVIR ORQUE la vida, digan lo que digan, es un momento detrás de otro, y si por fin he llegado a Madrid y me he sentado al ordenador, supongo que algún sentido tendrán todas esas visitas que recibo y que no se explican, visitas que adoro y visitas a las que no siempre sé corresponder. Tiene gracia esto de querer a alguien. Lo malo es que a base de querer uno también se equivoca, y cuando crees que lo estás dando todo lo que es- P tás consiguiendo es hacer daño a la persona a base de abrumarla con regalos, y no hablo ahora de regalos materiales, sino del regalo de la atención. Es verdad lo que dicen de que a veces conviene hacerse el duro para hacerse querer, porque yo llevo los últimos años queriendo a mucha gente, y a veces es peor querer, y me pasa lo mismo que les pasa a mis distintos seres amados de cuando en cuando: que si me quieren mucho me apetece menos que- rer, pero claro: las reglas de la vida y de la vida de las emociones no están escritas, y a lo mejor tú te sientes abrumada porque te doy a entender que te quiero, y a lo mejor si me mostrara completamente indiferente tampoco así te interesaría, y a lo mejor eres como yo: no crees en realidades ni en convenciones y sí en lo que sientes en cada momento, y a la hora de amar no preguntas datos reales: si quieres amar, amas y ya está, y deseo con todas mis fuerzas que seas así, porque eso es el amor verdadero, y si te preguntas si estas palabras las he escrito pensando en ti, la respuesta es sí. Sé que has abierto esta página buscándome, y me has encontrado y te has encontrado. ¿Hay por aquí algún sitio donde dejen fumar? Déjame que te invite a lo que quieras: la vida solo miente cuando uno no quiere vivirla del todo. Feliz año y dos mil besos. Seguimos aquí.