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50 Sociedad MARTES 17 1 2006 ABC Diecinueve carteles alertan a 1.400 espectadores de la prohibición de fumar en el Frontón Labrit de Pamplona, donde copa y puro siempre han ido de la mano. Pero el humo, aunque en menor intensidad, sigue presente. Y lo mismo pasa en Vergara y Logroño La ley antitabaco se estrella en el frontón TEXTO: BEGOÑA LÓPEZ FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ, ABC PAMPLONA. Cinco menos cuarto de la tarde del sábado día 14. Un nutrido grupo de aficionados a la pelota se arremolina en las inmediaciones del Frontón Labrit de la capital navarra, donde merced a la ley antitabaco, fumar está prohibido desde el día 1. Todos con buen color en las mejillas, pese al frío. En la mano, muchos de ellos, un cigarrillo o un puro y el vaso de pacharán o un combinado. Los espectadores se van posicionando en sus asientos, alrededor de 1.000. Otros 400 presenciarán de pie las evoluciones de Beloki II- Urrizelki y Arretexe II- Benigno, y más tarde las de Bengoetxea- Patxi Ruiz contra Martínez Irujo- Eulate. Da comienzo el encuentro manomanista de las cinco. Pocos cigarrillos encendidos, en contraste con las espesas humaredas de días pasados. Sin embargo, en la zona del bar hay más aficionados fumando y bebiendo. Pese al humo, es notoria la prohibición de fumar en el local. Lo decía el presidente de la Federación Navarra de Pelota, Miguel Ángel Pozueta: Hemos colocado 19 carteles en los que se señala que el frontón es un espacio libre de humo señalización que se extiende al bar. El dilema que se plantea es saber quién va a llevar el control de si se fuma o no, porque no podemos meter a la policía Partido en el frontón municipal de Vergara (Guipúzcoa) donde los espectadores no han abandonado los habanos Una contundente prohibición Desde la Federación Internacional de Pelota Vasca apuntan que ha habido reuniones entre los gerentes de los frontones y los ayuntamientos navarros para determinar quién decide si se fuma o no. Algo que parece que aún no está muy claro pese a la contundencia de la ley: Se prohíbe totalmente fumar en instalaciones deportivas y lugares donde se desarrollen espectáculos públicos, siempre que no sean al aire libre Una portavoz de la Federación asegura que hay aficionados que fuman y han señalado que si no pueden, dejarán de acudir a los partidos. Al final, la ley habrá que cumplirla. En el sur de Francia hace años que no se fuma Sigue el partido en el Labrit. Un aficionado llega al palco e indica que le parece muy mal que no se pueda fumar, porque en el frontón el puro y la copa van de la mano Javier, otro espectador de Estella, lleva un puro en la mano. Piensa también que el frontón va asociado al tabaco. Esto hay que hacerlo más despacio. Tiene que salir de uno, no que te lo impongan Pablo, de Alsasua, ex fumador, ve normal que no se pueda. A todo hay que aclimatarse y más en un sitio donde se practica deporte. Veo que la gente se está concienciando de que no hay que fumar Asun vive en Huarte- Pamplona. No fuma, pero manifiesta que siempre ha visto fumar en los frontones. Si hemos tragado humo hasta ahora... Alcohol se sigue bebiendo, pero si quitan el La ley prohíbe fumar en las instalaciones deportivas cubiertas, pero en algunos lugares no se cumple tabaco, que hagan lo mismo con la bebida Ana, de Ibero, acude con su hijo, un niño de unos cinco años. Le parece mal que se fume, pero considera que es una tradición de los hombres tras una buena comida No obstante es consciente de que se fuma y traigo al crío con todas las consecuencias Caramelos por cigarros en Logroño Los frontones Adarraga de Logroño y Municipal de Vergara (Guipúzcoa) sufren el mismo mal de humos, aunque con muy distinta intensidad. En este último, el público, lejos de esconderse, mostraba sus puros casi luciéndose. Eso era el día 1, el mismo en el que entraba en vigor la ley antitabaco y cuando por haber, había hasta no fumadores pertrechados con un puro como un azpeitirra que aseguraba haber ido con el habano para ver qué pasa En el Adarraga, el Gobierno riojano puso, a los siete días de entrar en vigor la ley, a dos azafatas que ofrecían caramelos a cambio de que los fumadores apagasen el cigarrillo. A ellas les tocaba avisar a los adictos de la ilegalidad de su acción. El público respetó la ley en la cancha, pero muchos salieron hacia el bar a encender sus cigarrillos. Y ahí, tampoco se podía. Un espectador fuma un puro ante un corredor de apuestas en el Adarraga riojano