Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
36 Madrid MARTES 17 1 2006 ABC SE DICE SE COMENTA VIAJE DE ZABÍA A CANADÁ El consejero de Medio Ambiente y Vivienda no estará hoy presente en el sorteo de 248 pisos en La Ventilla, de los que 40 se adjudicarán a divorciados. La razón es de peso. Desde hace unos días, Mariano Zabía se encuentra en Canadá, en compañía de varios alcaldes madrileños (de diferente signo político) estudiando métodos para la recogida y selección de residuos. El consejero prometió regresar con un paquete de ideas dispuesto a ponerlas en práctica en la región. MADRID AL DÍA ECOLOGISTAS INOCENTES Ecologistas en Acción advirtió ayer de un supuesto proyecto para unir las estaciones de Navacerrada y Valdesquí, con 60 kilómetros de pistas balizadas, y lo tachó de bomba de relojería Desde el Gobierno regional desmintieron por completo la existencia de ese proyecto, y avisaron a los ecologistas de que el origen de la noticia estaba en un periódico digital, que la publicó el 28 de diciembre, con este final destacado: esto es una broma por el día de los santos inocentes AIRE PURO LUIS PRADOS DE LA PLAZA LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es Abuso en Barajas Soy empleado del aeropuerto de Barajas y quiero denunciar la subida exagerada, brutal y fuera de toda lógica que Aena ha impuesto a los empleados por aparcar en el parking En general, los trabajadores del aeropuerto nos vemos obligados a estacionar ahí al no haber otra alternativa. La nueva tarifa para el parking de empleados asciende a 29 euros, frente a los 16,10 euros que costaba en 2005: lo que supone una subida del 80,15 por ciento; algo realmente escandaloso para la clase trabajadora. Por ello solicito a quien corresponda, en mi nombre y seguro que en nombre de otros miles de personas objeto de este abuso, que subsane este grave perjuicio. Javier Herranz Navidad y zona azul La pasada Navidad Madrid se llenó de gente de otras provincias que vinieron a pasar las fiestas con sus familiares. Estas visitas, unidas a la gran afluencia en las zonas comerciales, ocasionaron auténticas dificultades para aparcar sus coches. Como vecino me preocupa la imagen de depredador que está dando el Ayuntamiento en su afán recaudatorio en la zona azul. Si a cualquiera de los turistas se les preguntase, seguro que preferirían tener menos iluminación en las principales calles y que esos días tan señalados el Ayuntamiento tuviese el gesto de no lanzar a la calle a sus funcionarios para poner multas. Ganaría la imagen de nuestra ciudad. Eduardo Hernández A. ABC ¿Para cuándo la calle a Olga Ramos? En el último pleno de septiembre, el Ayuntamiento de Madrid decidió poner el nombre de Olga Ramos a una calle, un espacio público o un centro cultural. Así me fue comunicado desde la concejalía de las Artes. A día de hoy, aún no se ha llevado a cabo. Olga María Ramos DIMES Y DIRETES DE LA SABANA A LA SIERRA H un curita de Sabadell, misionero abría que multiplicar por entre los indios pemones siguienmil la pradera de Navadola tradición de los capuchinos carrulaque y plantar cientalanes que llegaron a estas tierras tos de palmas moriches para reen 1772. Los pemones son los aborícrear la llanura inmensa y estregenes que pueblan- -por decirlo mecedora sobre la que aterrizaasí, porque no llegan a veinte mil- -mos en el Parque Nacional de Canaima. He aquí la selva fascinan- ANTONIO SÁENZ esas impenetrables selvas, esas DE MIERA grandes extensiones de sabanas sote- -escribía Rómulo Gallegos en bre altiplanos y esos profundos vasu obra Canaima quienes lles entre los tepuyes, las majestuosas montransponen sus lindes ya empiezan a ser tañas amesetadas que impresionan por su algo más o algo menos que hombres Me grandeza. Yo no he visto nunca algo igual. resulta difícil dejar fuera de mi equipaje Las innumerables cascadas, el Salto Ánsentimental cuando viajo por otros espagel, el más alto del mundo, con una caída cios naturales a nuestra sierra; ahora, con de mil metros, las cuencas del Caroní y el el recuerdo de Canaima tan reciente, me Carao... ¿Cuántos Parques Nacionales del parece conmovedoramente pequeñita y Guadarrama cabrían en el de Canaima? aún más querida. Dejando al lado los sentiLe pregunto a mi amigo Diego, que es mientos, son otras dimensiones, otros paiquien me facilita estos datos, y me calcula, sajes, otros problemas... Pero es la misma sumando la parte segoviana y la madrilenaturaleza globalmente amenazaday neceña, unos cincuenta... Pero bueno, se positada de protección. dría llegar a pensar: ¡Tantas preocupacioCanaima es, con 3 millones de hectánes, tantos discursos y tantos gastos para reas, uno de los Parques más grandes del algo tan pequeño! Pues sí, así es. Me contamundo. Como Cataluña entera, me decía ban que los alumnos sudamericanos, funcionarios y directores de Parques que asisten a los masters de formación para la gestión de áreas protegidas, se quedaban patidifusos cuando veían a los helicópteros retirando los remontes para la restauración ecológica de Cotos- Peñalara. No se lo podían creer mientras calculaban lo que con ese dinero se podría hacer en los inmensos espacios naturales de sus países. No podemos dejar de comparar, aunque en cierto modo, cada espacio natural es incomparable. Lo pequeño es hermoso, pienso ahora, con Guadarrama al fondo, y Canaima a miles de kilómetros. No podemos ignorar que la belleza de cada lugar es única, y que cada uno la vivimos de una manera; no tiene que ver con el tamaño, sino con otras cuestiones más sutiles. Las amenazas y los riesgos en ambos casos, Guadarrama y Canaima, son similares en el fondo. Aquí sí, podríamos pensar, sólo la dimensión les separa: lo que aquí es poco allí sería mucho; más de 5 millones de habitantes urbanos y veinte pemones... No es conveniente entrar en comparaciones; aquella inacabable cascada de Santo Ángel no era la Ducha de los Alemanes a lo grande, por más que uno quisiera. Cada cosa en su sitio... Presidente de Amigos de la Sierra de Guadarrama or la mañana, entre la niebla de enero y las obras de la señora Martínez, la radio aporta compañía, mientras cada uno intenta escapar del laberinto organizado por el señor Calvo. El objetivo es no quedar completamente atrapados, sino obtener ideas sobre la salida practicable más próxima a la situación real en un momento dado. Porque una radio en el interior del coche, (que todavía no tiene impuestos y se alimenta de la batería) sirve para algo más que recomendar transportes colectivos. La ruta alternativa, un suponer, los desvíos nuestros de cada día, la tubería que se ha roto o el arresto de la semana que ordene el señor Bono. Todo ayuda a saber a qué atenerse. Pues en éstas andaba el otro día cuando una voz, que me pareció reconocer de la señora González, o así, explicaba algo sobre la contaminación del aire de Madrid y lo bien que lo estaban haciendo para resolver la polvareda de la M- 30 y sus contornos. Venía a indicar algo semejante a la existenciade un tubo anchoy largo que absorbía el aire espeso antes de que se mezclara con la limpia atmósfera, de tal manera que desde el interior del tubo habría de producirse el prodigio purificador que tiene la obligación de devolverle al medio ambiente lo que le pertenece: un aire respirable de primera, antes de alborotarse por los efectos de las obras. Sólo una vez escuché algo tan divertido, hace tiempo, durante una visita a un colegio privado de elite que estrenaba la escuela sin paredes Ocho o diez clases, al mismo tiempo, con alumnos de distintos cursos y varios profesores en un espacio abierto que mantenía el tono de las voces sin alterar la atención de los demás... ¿Y cómo se las arreglan ustedes para eliminar los ruidos? -preguntó una monjita de uno de los centros educativos que tomaban apuntes de la experiencia. El director y anfitrión, señalando el techo alto, con paneles oblicuos que formaban claraboyas para recibir la luz solar, respondió así: El ruido se eleva hacia arriba y se recoge en unas cajas grandes que tenemos en el tejado; cuando se llenan del todo, las tiramos a la basura y ponemos nuevas cajas vacías La sor no se atrevió a rechistar, pero cuando salió a la calle, y mientras se alejaba, vi cómo volvía la cabeza y miraba, sorprendida, hacia el tejado: trataba de entender la teoría del ruido sordo, que recuerda tanto a la del aire puro. P