Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión MARTES 17 1 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil RUSIA, CHINA Y EL DESAFÍO IRANÍ ANTO la UE como EE. UU. han entendido la extraordinaria gravedad de la peligrosa aventura en la que Irán está enfrascando al mundo con su alocada carrera nuclear. Ayer mismo, y pese al riesgo de terminar en el Consejo de Seguridad de la ONU, el régimen de Teherán anunció la construcción de dos nuevos reactores nucleares. Después de haber acabado con la paciencia de la Agencia Internacional de la Energía Atómica- -cuyo presidente y premio Nobel de la Paz, Mohamed Al Baradei, ya no descarta el uso de la violencia para detener la insensata carrera de Mahmud Ahmadineyad- -y tras desesperar también a Occidente, parece vital que tanto China como Rusia entiendan el riesgo cierto que encierra el desafío iraní. No será fácil, pues Moscú conserva unas fluidas relaciones comerciales con Teherán, incluso en el ámbito nuclear. China tiene en Irán uno de sus principales suministradores de combustible. No será fácil, por tanto, que ambos países- -que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad- -se unan al bloque occidental. Pero es imprescindible que así sea, pues la espiral (con Irán amenazando a Israel y este país afirmando que no permitirá el rearme nuclear iraní) pinta un panorama muy malo, no sólo para tan atormentada región, sino para el resto del planeta. T CHILE EJEMPLAR A victoria de Michelle Bachelet al frente de la plataforma de democristianos y socialistas que integra Concertación Democrática (CD) confirma que sigue siendo posible otra Iberoamérica, distinta a la que encarnan, por ejemplo, Fidel Castro, Hugo Chávez o Evo Morales. Frente a la deriva populista y la demagogia indigenista, que comienzan a ser cada vez más habituales en la región, Chile afianza de este modo su compromiso con la estabilidad y la democracia. Y no sólo porque haya afrontado la elección por primera vez en la historia chilena de una mujer como jefe de Estado, sino porque con este hecho se ha revalidado el gobierno de centro- izquierda que desde 1990 rige el país y que, en los últimos cuatro años, ha tenido en Ricardo Lagos un excelente presidente, tal y como evidencian las encuestas de popularidad y, sobre todo, el magnífico balance de gestión que exhibe su mandato. Por otro lado, el gesto del candidato conservador, Sebastián Piñera, de reconocer amistosamente su derrota y de acudir a felicitar personalmente a la nueva presidenta electa demuestra que Chile vive una atmósfera de normalidad democrática que empieza a ser inédita con respecto a los países de su entorno. De hecho, la madurez demostrada por la sociedad y la clase política chilenas resultan ejemplares desde la caída de la dictadura. No sólo porque han sido capaces de protagonizar un cambio político que ha logrado asentar paulatinamente las instituciones democráticas, sino porque este proceso se ha llevado a cabo sin violencia y haciendo además que el país se convierta en un referente de paz social y crecimiento para toda la región. A la cabeza de toda Iberoamérica, Chile es, de lejos, la economía más competitiva y próspera de la zona. No sólo por la estabilidad macroeconómica que muestran las cifras del PIB, la inflación y el superávit fiscal, sino porque con una tasa de desempleo inferior al 8 por ciento y con un índice de pobreza que ha descendido al 20 por ciento de la población (era el 45 por ciento en 1987) Chile está en condiciones de seguir profundizando en los estándares de bienestar logrados hasta el momento. En este sentido, la insistencia de Bachelet durante la campaña electoral de avanzar en esta línea- -haciendo progresar los índices de desarrollo humano mediante políticas de reforma social en campos como la salud, la educación y los servicios públi- L cos- -ha sido uno de los factores más determinantes a la hora de explicar su éxito en las elecciones del pasado domingo. Pero lo más sorprendente del éxito colectivo que representa Chile es el hecho de que los logros descritos anteriormente hayan sido conseguidos dentro de una clima político que, en apariencia, tendría que haber sido muy poco propicio para ello, al menos en términos objetivos, ya que la extraordinaria complejidad emocional sobre la que se asienta el país- -debido a las graves fracturas sociales y las heridas políticas provocadas por la dictadura pinochetista- -no parecerían en principio ser los mejores aliados a la hora de alcanzar la respetabilidad y el crédito que en estos momentos muestra con orgullo el país andino. De ahí que la elección presidencial de la socialista Michelle Bachelet haya reforzado aún más, si cabe, los méritos del caso chileno. No en balde, la candidata vencedora es hija de un militar torturado por la dictadura al mantenerse fiel al Gobierno de Allende en 1973, y ella misma fue una víctima más de la represión. Precisamente uno de sus activos electorales ha estado aquí: en que, a pesar de su biografía política, en ningún momento su discurso ha dejado de estar instalado en una expresión mesurada y generosa, liberada de las ataduras de la memoria. Consciente de la oportunidad histórica que supone para Chile la apuesta por la reconciliación social que implica la democracia, Bachelet ha sabido liderar el deseo de los chilenos de seguir mirando hacia el futuro, reiterando que gobernaría para todos y manteniendo el estilo sensato y prudente que ha caracterizado a su predecesor, Ricardo Lagos. Y aunque los compromisos asumidos en el último momento para lograr en la segunda vuelta el respaldo de los comunistas y del partido que lidera Tomás Hirst puede distorsionar en parte este panorama, lo cierto es que el margen de presión de estos grupos es demasiado escaso como para torcer el rumbo de los acontecimientos de una sociedad decidida a seguir aprovechando las oportunidades que ofrece su compromiso con la reconciliación social y la estabilidad políticas iniciadas con el restablecimiento de la democracia. Toda una lección, y no sólo para sus vecinos. Algunos que están tan decididos en España a reabrir heridas cerradas hace mucho tiempo podrían aprender algo del ejemplo de Michelle Bachelet. A VUELTAS CON LA FINANCIACIÓN DE LA IGLESIA O deja de ser una extraña casualidad que cuando el Episcopado y el Gobiernoestán a punto de retomar lasnegociaciones aparezcan, con sospechosa espontaneidad, casi dos decenas de diputados socialistas que anuncian una especie de motín en la votación de los próximos Presupuestos del Estado si se mantienelo que ellos consideranuna sobrefinanciación de la Iglesia. El farol parece bastante aparatoso, pues ya tuvieron oportunidad de hacerlo hace un mes (en el Pleno de este año) y con encomiable obediencia optaron por la disciplina de voto. Quequeden aproximadamentenueve meses para que se empiece a hablar de las cuentas del Estado para 2007 aporta la pista definitiva sobre la maniobra que se intenta desde el PSOE y que apunta a la presión ambiental Pero, a pesar de lo evidente de la estratagema, el asunto parece serio, sobre todo por la acreditadísima propensión del Gobierno a buscarle las vueltas a la Iglesia en lo que va de Legislatura. Sobran los ejemplos que ilustran la actitud, ciertamente frentista, con la que el Ejecutivo socialista ha encarado su relación con el Episcopado. Más de una vez, desde el Ejecutivo se ha sugerido una revisión a la baja de los dineros, y siempre cuando la Iglesia ha opinado en contra de una iniciativa del Gobierno. Salvaguardar los acuerdos Iglesia- Estado, que para ambas partes se han mostrado fructíferos, debe ser una prioridad. N LA ENERGÍA NUCLEAR, A DEBATE ODO el mundo está de acuerdo en que el acceso a fuentes de energía fiables y baratas es un requisito imprescindible para el desarrollo económico; en lo que no existe consenso es en saber cuáles son en cada momento las más adecuadas. En la actualidad asistimos a un periodo de altísimos precios del petróleo, con una combinación de factores inoportunos: la inestabilidad en Oriente Medio y una aceleración de la demanda en economías emergentes como China o la India. El gas natural, que hace una década se consideraba como alternativa, aparece ahora como una opción incierta, a la vista de las proporciones que ha tomado la crisis entre Ucrania y Rusia. Las principales compañías prevén un aumento de la construcción de nuevas centrales de carbón, combustible muy poco atractivo por los problemas de contaminación atmosférica que acarrea, pero que se ha vuelto barato en comparación con el petróleo y, desde luego, mucho más abundante en Europa que el gas natural. T En tales circunstancias no es de extrañar que países como Alemania estén debatiendo la posibilidad de recurrir de nuevo a la energía atómica, pese a que la tecnología no haya sido capaz de resolver del todo los residuos que genera. El comisario de Economía, Joaquín Almunia, reconoció ayer que, aunque siempre había estado en contra (su partido aprobó la moratoria nuclear en España) las consideraciones estratégicas sobre la independencia energética de la Unión aconsejan revisar aquella posición. Existen fuentes renovables (solar, eólica, biomasa, etcétera) destinadas a jugar un papel fundamental en el futuro, así como la esperanza en la técnica, aún no desarrollada, de la fusión nuclear. Se trata, aunque sea difícil, de conjugar una solución para las necesidades crecientes con la imprescindible independencia energética y los indeseables riesgos medioambientales. Estamos abocados a elegir el mal menor, sabiendo que lo que parecía indiscutible ayer hoy tal vez ya no lo sea.