Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 16 1 2006 Cultura 49 Orwell veía a Sonia como un ser tan mágico que creyó que su boda podía sanarlo de la tuberculosis ción. Trabajó como mecanógrafa y trabó amistad con muchachas que no habían conocido las restricciones de su educación. Pintadas de rojo carmín y con altos tacones, entre ellas estaba Caitlin Macnamara, novia de Dylan Thomas, chicas y chicos viajaron al este europeo, cuando los Balcanes estaban a punto de entrar en guerra. Por cierto que Eugène Vinaver le confió que mecanografiara el manuscrito Winchester de La muerte de Arturo de Thomas Malory. Ella tenía 19 años. Ni que decir tiene que Eugéne fue víctima de sus encantos como también lo serían los jóvenes pintores de Euston Road, que ansiaban pintarla y la nombraron la Venus de aquella zona. Estos jóvenes contaban con el apoyo de la pintora Vanessa Bell, hermana de Virginia Wolf, y Roger Fry, del supercélebre grupo Bloomsbury. En el terreno personal tuvo amoríos varios, pero era mujer que, ¿otra contradicción? amedrentaba y envalentonaba a los hombres. Hallan en Oaxaca los cimientos de una casa que Hernán Cortés no llegó a terminar El conquistador de la Nueva España (México) la mandó construir en 1533 George Orwell y su hijo adoptivo No he tenido a nadie que mirara por mí Sonia sabía llevar la desesperación al límite, pero también iba a ser, como tantas veces, la mujer fuerte que puso a Orwell en el lugar merecido. Su verdadero nombre era Eric Blair, pero eligió un seudónimo para la gloria literaria. El hijo que adoptó siempre fue llamado Richard Blair. Sonia no aceptó nunca que vivía en un mundo en el que la mujer tenía un papel secundario. Como viuda de Orwell fue repetidamente vituperada. Pero el timón de Horizon era osada, franca, impertinente, descarada. Pero algunos la tacharon de frígida y lesbiana. Más ciertos son sus amores masculinos, entre ellos Merleau Ponty, que moría de celos por ella, y su valentía de trabajar cuando sobre Londres caían 10.000 toneladas de bombas. Las batallas que tuvo que librar como viuda fueron tremendas. No era la buscadora de oro que muchos creían. Estaba ya enferma cuando solucionó los pesados asuntos. Como siempre estaba invitada por amigos que la adoraban y sabían que no tenía ni un céntimo. En su testamento se lo donaba todo a Richard Blair. Francis Bacon, gran amigo de la mujer ya muerta, se encargó de las facturas del hotel donde prefirió alojarse. El abogado de Sonia se encargó de difundir que no se contara con la herencia para el funeral. A ella no le habría importado, ni extrañado. Quiso ser ella misma y le molestaba ser esposa de Su existencia, en apariencia maldita, le permitió decir con orgullo: No he tenido a nadie que mirara por mí han aparecido muros de edificaciones prehispánicas, cuya antigüedad está por determinar, y los restos de lo que también fue la alhóndiga de la ciudad MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. Parece que el de las segundas residencias no es asunto nuevo, y ya Hernán Cortés, en sus tiempos de conquistador de la Nueva España (el actual México) dispuso construirse una vivienda alejada del bullicio de Tenochtitlan, en las tierras que le fueron otorgadas por Carlos V... Ahora, los trabajadores de una empresa privada, que excavaban en el solar de un antiguo cuartel de policía en Oaxaca capital, han descubierto vestigios arqueológicos prehispánicos y de la colonia, entre los que se encontrarían la alhóndiga de la ciudad y la casa de Cortés. Enrique Fernández Dávila, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el estado oaxaqueño, dijo que en doscientos metros cuadrados de construcción, ubicados en la calle Aldama del centro de su capital, se encuentran los cimientos de la casa que el Marqués del Valle b Además Gran escritor enfermo de tisis En enero de 1940 nace Horizon y eso sí que será el gran cambio en la vida de la que se llamaría Sonia Orwell, cuyos papeles se conservan en el George Orwell Archive del University College de Londres. Aunque lo quiso más de lo que ella en un principio creyó, no hay que olvidar que se casó con un gran escritor- 1984 entre otros títulos- -que era, también, un enfermo de tuberculosis. Pero en muchas ocasiones surgía una Sonia especial, tan apasionada y protectora que no tenía igual. Por su parte, Orwell la veía como un ser tan mágico que creyó que su boda podía sanarlo. El autor de Rebelión en la granja deseaba que su esposa dejara el trabajo en Horizon -amenazada de cierre- -y se trasladaran juntos a un hospital de los Alpes suizos. Lucien Freud, otro gran amigo, lo tenía preparado todo, pero cuatro días antes de viajar, Orwell tuvo una hemorragia pulmonar que lo condujo hasta la muerte el 21 de enero de 1950. Este hecho sumió a la esposa en un mar de lágrimas sinceras y en una catástrofe. Orwell quería un entierro religioso, pero la mujer vital que era Sonia, se sentía, por una vez, sin fuerzas. (Intentó suicidarse dos veces) Algunos amigos se ocuparon de todo y leyeron palabras del Eclesiastés. En el testamento, redactado tres días antes de fallecer, el escritor nombraba a su esposa heredera y albacea literaria de su obra. Pero esto no era igual a algo tan dulce como la miel. Orwell hizo recaer sobre ella la responsabilidad de que nadie escribiera una biografía suya, un deseo que causó serios problemas. El autor de Homenaje a Cataluña lamentó el tiempo perdido en algo tan efímero como el periodismo y no murió satisfecho de su obra. Años antes de su muerte, en 1947, quiso regularizar sus asuntos económicos a través de una compañía: la George Orwell Pro- de Oaxaca (título concedido a Cortés por el Emperador) mandó edificar en 1533, pero que nunca fue terminada. Además de estos cimientos, sobresalen los muros de edificaciones prehispánicas, cuya antigüedad está por determinar, y los basamentos y algunos arcos de la alhóndiga. Fernández Dávila señaló que el INAH ha recomendado al alcalde de la ciudad (situada a 450 kilómetros de la capital federal) la edificación en ese solar de un centro de artesanía, desde el cual, por medio de ventanas que den a los vestigios arqueológicos, éstos puedan ser apreciados por el público. El funcionario añadió que, en caso de que el municipio determine edificar, tal y como está previsto, se procederá a cubrir los restos encontrados, tras su restauración y consolidación. Hasta la fecha, la residencia más conocida del conquistador nacido en Medellín es el Palacio de Cortés, en Cuernavaca, a 90 kilómetros de la Ciudad de México. Allí, y una vez caída la gran ciudad mexica de Tenochtitlan, Hernán Cortés ordenó la construcción de un edificio destinado a guardar los tributos que anteriormente recaudaban los aztecas. La edificación del palacio de Cortés avanzó rápidamente hasta terminarse en 1535, cuando Cuernavaca era ya cabeza de su señorío. Una nueva catalogación duplica el número de las lenguas de México M. M. C. CORRESPONSAL MÉXICO D. F. El número de hablas indígenas vivas en el país varía según el organismo que las cuantifique, pero, hasta ahora, rondaba las seis decenas. Sin embargo, y tras un largo proceso de investigación, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) publicará un catálogo que recoge, al menos, un centenar y medio de idiomas maternos. Las estadísticas determinan que las lenguas autóctonas más extendidas son el nahua (2.500.000 hablantes) y el maya (1.500.000) seguidas por el zapoteca (750.000) el mixteco (720.000) y el otomí (640.000) Fernando Nava, director del INALI, explicaba en Milenio que los números manejados hasta la fecha se refieren a grupos culturales e históricos, no a lenguas propiamente dichas: Históricamente, se usa un nombre para agrupar diferentes referentes indígenas; por ejemplo, el zapoteco: un terri- ductions Ltd. Quizá lo hizo pensando en su mujer, porque cuando contrajeron matrimonio ella le oyó comentar que no entendía nada de dinero ni de asuntos fiscales. Sólo el éxito de Rebelión en la granja le permitió conocer que había que pagar impuestos. torio, un pueblo, un idioma, un fenotipo. Pero en términos de lenguas no hay un idioma zapoteco, y no teníamos toda la investigación lingüística para saber cuántas lenguas zapotecas existen. Así, el zapoteco del Istmo no es el mismo que el de la sierra de Oaxaca, cuyos habitantes tampoco se entienden con los de los valles centrales. Dentro de ese centenar y medio de lenguas, habría por lo menos treinta zapotecas. Muchas de estas lenguas están en peligro de extinción, como el ayapaneco, empleado sólo por seis personas. Menos de cien hablantes tienen el kiliwa y el aguacateco, mientras que el pápago y el paipai lo usan menos de doscientos. Un caso extremo es el de la comunidad tabasqueña de Ayapan, donde una lengua de la familia mixe- zoque, empleada por los antiguos olmecas, sólo es conocida hoy por dos ancianos, Isidro y Manuel, pero ambos llevan años peleados y no se hablan.