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48 Cultura LUNES 16 1 2006 ABC Hillary Spurling ha recreado en Sonia Orwell (Circe) la biografía de la bellísima editora de la revista Horizon que desposó al gran escritor y que tuvo una vida apasionante La apasionada viuda de George Orwell TEXTO: TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO Amaban la vida, pero no le encontraban sentido. Esta tensión, en apariencia contradictoria, que tan bien reflejan los textos de Michel Leiris, el escritor inglés que fue gran amigo de Sonia Orwell, era vivida por el grupo de intelectuales del que ella formó parte y que contaba con artistas, especialmente ingleses y franceses, que comenzaron a relacionarse tras la Segunda Guerra Mundial. Su historia ha sido recogida en Sonia Orwell (Circe) de Hilary Spurling. Aquellos hombres y mujeres se debatían en una angustiosa incertidumbre y alguno de ellos se suicidó, entre ellos, el citado Leiris. No obstante, no llevaban en absoluto una vida marcada por el pesimismo. Y aunque sufrieron por el tiempo que les tocó vivir y por circunstancias íntimas diversas, cambiaron el modo de entender la creación y eligieron una bohemia entre el disfrute y el desánimo. Les apasionaron el arte y el amor. Editora de Horizon Sonia Orwell, editora que trabajó en la célebre revista Horizon -referente cultural europeo- -que fue para Inglaterra lo que Les Temps Modernes de Sartre, para Francia, era una muchacha rubia y hermosa con múltiples cualidades que la ayudaron para bien y para mal. Para empezar, no era guapa sino deslumbrante y de una generosidad que tan sólo hallaba igual en su vitalidad. Personas hubo que en vez de reconocer sus múltiples idas y venidas entre Londres, su lugar de residencia, y París, visitas eventuales, como una forma de relacionarse con personajes como Marguerite Duras, que la convirtió en la Diana de Los caballitos de Tarquinia Simone de Beauvoir, W. H. Auden, T. S. Eliot, Boris Vian y un etcétera de magnates de la inteligencia. Ella llegó a decir: Para mí, la inteligencia es una forma como otra cualquiera de obsesión La joven que así hablaba y que enamoraría a George Orwell, nació en 1918, se llamaba en realidad Sonia Brownell y nació en Ranchi, ciudad hindú de Bihar, cuando la estación de las lluvias llegaba a su fin. Ella recordaba las ansias con que tras los meses de sequía llegaba el monzón con sus cataratas de agua y todo parecía volver a la vida. La familia residía en las colinas, donde el calor era más soportable que en la llanura bengalí. El padre era agente de mercancía de la gran zona comercial de la Calcuta británica. La niña vivió allí hasta los 6 años y sólo regresó en 1959, en viaje de luna de miel, con su segundo marido. La verdad es que no resulta extraño porque su vida dio allí un giro de 180 grados. Charles Brownell que, junto con su esposa, Beatrice Binning, había viajado a la India imperial para hacer fortuna protagoniza, cuando Sonia sólo tenía cuatro meses, un gran desastre: se suicidó a los 38 años. Pero la sociedad de entonces sabía guardar silencio sobre ciertos asuntos. Pasados pocos años y temiendo la ruina económica, Beatrice, junto con sus dos hijas, regresó al norte de Inglaterra a casa de unos familiares de su esposo. La solución a lo que para ella era una malsana falta de dinero fue casarse en segundas nupcias. La nueva familia, a la que llegaría un nuevo hijo, Michael, regresó a Calcuta. A los seis años, junto con su hermana mayor, Bay, y Vivien Hartley, que llegaría a ser famosa como Vivien Leigh, fueron enviadas internas al Sonia Brownell era su nombre de soltera Convento del Sagrado Corazón de Roehampton, Inglaterra. De este lugar quedarían rencores y otros sentimientos negativos en el corazón de Sonia. De aquel colegio hablaría muchísimo más que de la India. En 1927, su madre y su padrastro se trasladan a Liverpool. La madre pide el divorcio de un marido alcohólico. mi madre hubiera usado algún método anticonceptivo para que yo no naciera! Si la familia la había decepcionado, los internados religiosos le mostraron un doble rasero que despreció, y al que dio rienda suelta en Horizon Decidió, entonces, que el trabajo era un buen sustituto para la fe. Leyó con voracidad y pasó una temporada en Neuchatel, lo que provocó que el francés se transformara para ella en el idioma de la libertad. Pero Sonia cambió y se volvió escéptica e inflexible. Iba a ser una mujer a la que unos verían como el hada Morgana, mientras otros observaban cómo caminaba hacia la desespera- Decepción con la familia Todo lo acontecido hasta entonces provoca en Sonia que la familia y sus valores representaran cuánto la había perjudicado hasta entonces. Se siente tan desgraciada que llega a decir: ¡Ojalá