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ABC LUNES 16 1 2006 41 Sociedad La sonda espacial Stardust regresó con éxito a la Tierra con muestras de polvo interestelar Ningún español ha tenido problemas Luis Felipe Fernández de la Peña, embajador de España en Turquía, asegura a ABC que ninguno de los cerca de ochocientos residentes españoles en el país ha tenido por el momento ningún problema relacionado con la gripe aviar. Del número total de residentes- -explica el embajador- -cerca de 500 viven en la zona de Estambul y el resto, unos 300, en Ankara y sus alrededores. Sólo hay una española en el este, en la localidad de Gaziantep, cerca de la zona donde han ocurrido las muertes, pero no ha tenido ningún problema Fernández de la Peña afirma que el nivel de comunicación con las autoridades turcas es excelente y que no ha recibido ninguna llamada de los residentes en Turquía relacionada con la gripe aviar. Sólo un puñado de llamadas o correos electrónicos de turistas que quieren saber lo que está ocurriendo. Pero con las recomendaciones oportunas no creo que haya que desaconsejar viajar aquí asegura. Miles de palomas, ayer, ante la mezquita de Haci Bayran Camii, la más importante de Ankara J. M. NIEVES La muerte de una niña de doce años podría elevar a cuatro el número de víctimas de la gripe aviar en Turquía Su hermano, de cinco años, sigue en estado crítico en un hospital de Van b Según los médicos, los pequeños recibieron atención médica demasiado tarde y cuando llegaron al hospital ya mostraban síntomas avanzados de la enfermedad J. M. NIEVES. E. ESPECIAL. ANKARA. La muerte, otra vez, ha elegido un niño en Turquía. Fatma Ozcan, de doce años de edad, falleció ayer en el hospital universitario de Van, la misma localidad cerca de la frontera iraní en la que ya han muerto tres menores a causa de la gripe aviar. El sábado, cuando ingresó, Fatma vomitaba sangre y tenía fiebre muy alta. Su hermano pequeño, Muhammet, de cinco años, que mostraba los mismos síntomas y que entró al mismo tiempo al hospital, se encontraba, al cierre de estas páginas, en estado crítico. Si se confirma (y todo apunta a que así será) que Fatma ha muerto a causa del virus H 5 N 1, la niña se convertirá en la víctima número cuatro de la gripe aviar en Turquía en un plazo de dos semanas. Y el pequeño Muhammet podría ser el siguiente, según la opinión versada por los médicos que le atienden a una cadena turca de televisión. Fatma y Muhammet proceden de la región fronteriza de Dogubeyazit, el mismo lugar en el que vivían los tres niños de quince, catorce y once años (que también eran hermanos) que murieron a causa de la enfermedad tras jugar con aves infectadas hace dos semanas. El médico que les atiende, Huseyin Avni Sahin, aseguró que los pequeños han recibido atención médica demasiado tarde El virus responsable de la gripe aviar, en efecto, se muestra más débil frente a los medicamentos cuando éstos se suministran durante las primeras 48 horas que siguen a la aparición de los síntomas. Mucho más que alimento El que hasta ahora hayan sido niños todas las víctimas mortales de Turquía demuestra hasta qué punto éstos se relacionan aquí con gallinas, patos, gansos y pavos. Fuente de alimento e ingresos extra para las familias, las aves son, también, animales de compañía y las mascotas preferidas de los más pequeños. Un simple recorrido por cualquier zona rural, desde Estambul a Van, basta para darse cuenta de lo arraigado de esta costumbre. Las aves, como nuestros gatos y perros, entran en las casas, se calientan en el mismo fuego que sus dueños y sirven a la vez de diversión a una multitud de pequeños para los que las videoconsolas, simplemente, no existen. Mientras en el este se agravaba la crisis sanitaria, en Ankara, y a pesar de ser el último día de la fiesta religiosa más importante del país, los ministerios de Sanidad y Agricultura, que hasta el momento habían actuado por separado, unieron sus esfuerzos con la creación de un Comité Nacional para la Coordinación de la Gripe Aviar, a cuyo frente se han colocado los subsecretarios de estado de ambas carteras. El nuevo organismo, según explicaron a ABC fuentes del ministerio de Sanidad, se encargará de coordinar los trabajos de vigilancia y control de aves (tarea que corresponde a Agricultura) con la prevención de nuevos casos y el seguimiento de los pacientes infectados (a cargo de Sanidad) Entre ambos, además, intentarán reforzar las campañas de información y prevención, cuyos ecos no han llegado todavía, a pesar de los esfuerzos, a amplias zonas del país. Incluso en la propia capital, Ankara, la actitud de los habitantes con respecto a la gripe aviar oscila entre dos extremos: muchos, por miedo, han decidido erradicar cualquier tipo de ave de su dieta y evitan, al mismo tiempo, cualquier clase de contacto. Otros, sin embargo, consideran exagerada la importancia que se está dando a la enfermedad y aseguran que siguen consumiendo aves y haciendo vida normal. Un paseo por cualquier mercado refleja fielmente la situación, con pollerías abiertas (aunque vacías) y otras, la mayoría, que han preferido cerrar sus puertas. Millones de palomas Y en medio de la confusión, una duda. ¿Qué hacer con las palomas? Las palomas, en Ankara, y en las demás ciudades turcas, viven a sus anchas y su número se calcula en millones. Invaden, literalmente, las principales plazas y zonas peatonales, y su población va en continuo aumento. Los habitantes, además, las alimentan y las cuidan, así que se acercan a las personas sin temor y en bandadas enormes. No es raro, por ejemplo, ver a un niño riendo, con una docena de palomas posadas por todo el cuerpo y rodeado de varios centenares más. Las autoridades, preguntadas por ABC, callan. No saben bien qué decir. Y son muchos los padres que, por si acaso, han quitado también este juguete a los más pequeños. Y a ellos, quizá, de la lotería que por estas tierras juega cada día la muerte. Un Comité Nacional se encargará de coordinar todas las acciones sobre la gripe aviar