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ABC DOMINGO 15 1 2006 Cultura 69 Los sueldos de una estrella Syriana (2005) 12.350.000 euros- Crueldad intolerable (2003) 12.350.000 euros- Ocean s Eleven (2001) 16.470.000 euros- La tormenta perfecta (2000) 6.590.000 euros- O Brother (2000) 830.000 euros- Tres reyes (1999) 4.120.000 euros- Un romance muy peligroso (1998) 8.235.000 euros- El pacificador (1997) 2.470.000 euros- Batman y Robin (1997) 8.235.000 euros- Un día inolvidable (1996) 2.470.000 euros- Abierto hasta el amanecer (1996) 206.000 euros ro películas entretenidas. ¿Cambiaron sus ideas políticas filmando semejante estilo de cine? -No cambia nada, pero me abrió los ojos con respecto a otros temas, otros pensamientos. Me acuerdo cuando estaba en una terraza, en un cuarto piso, y escuché una sirena que sonaba cada cuatro horas durante el Ramadán. Decían una plegaria desde los altavoces y en Casablanca todos salían a la calle a rezar mirando a la Meca. Era un mar de gente que salía de los coches y se arrodillaba en el pavimento a rezar. Mientras tanto, en Washington piensan que tenemos cierta claridad religiosa o una creencia que sobrepasa a cualquiera. Si viera lo que yo vi le daría miedo. Por supuesto nadie justifica lo que pasa, cuando bombardean y atentan, pero se llega a entender cómo puede suceder y por qué. Fue muy interesante. -Su padre hacía periodismo en televisión ¿Cree que ese medio también debe cambiar, inspirando ideas que al mismo tiempo sean entretenidas? -No lo sé. Después de ver a mi padre entiendo que afrontan un problema con la audiencia. ¿Cómo hay que presentar las noticias preservando el público? ¿Hay que preservarlo, destruyéndolo al mismo tiempo? ¿Cómo hacer para que no suceda? Es una lucha difícil. Ni blanco ni negro. Pero me parece que debería ser tomado en cuenta, constantemente, hasta que alguien aparezca con alguna solución. Porque a mí me preocupa lo mismo que a mi padre le preocupó toda la vida: encontrar un lugar para la noticia entretenida, sin perder contenido en el camino. -Ya que plantea tanta corrupción detrás del negocio internacional del petróleo, en la vida real, al menos, ¿se preocupa por consumir menos combustible? -Es algo que siempre he tenido en cuenta, la verdad. Pero sabía que no podía hacer una película sobre la corrupción del petróleo conduciendo una camioneta Bronco. Hubiera sido ridículo. Por eso estoy aprendiendo, evolucionando a lo largo del camino, en términos de mi propia responsabilidad con respecto al consumo de petróleo. Porque si voy a salir a pedir que hablemos de estos temas, también tengo que participar en el proceso. Tampoco quiero predicar lo que debemos hacer. Solo digo que estas son preguntas que hay que plantear. George Clooney, en Nueva York en septiembre pasado en que no lo necesitaban mas. Durante el gobierno de Clinton, además de Bush, habían empezado a utilizar equipos de satélites espías que reemplazaron la necesidad de buscar alguien que hable árabe o farsi. Lo que ahora nos damos cuenta es que hubiese ayudado tener esa clase de gente que hable diferentes idiomas. Y él está un poco desencantado por esa razón. ¿Le contó alguna anécdota real? -En los estudios de cine siempre hay algún policía experto, que dice: Sí, yo maté seis hombres y a uno le pegué tres tiros en la cabeza Te cuentan estas historias que probablemente nunca pasaron. Y al lado mío tenía a alguien que seguramente hizo de todo y apenas decía: Tuvimos que ocuparnos de ciertos asuntos que sucedieron... Apenas entraba en detalles: No me acuerdo bien lo que pasó cuando el lugar voló en pedazos... A lo mejor ocurrió algo parecido Todos sus comentarios eran muy vagos. Nunca contaba nada pero daba la sensación de que realmente hizo mucho. Fue extraño tenerlo en casa, porque es muy inteligente y sabe muchísimo sobre lo que habla, especialmente sobre Oriente Medio. ¿Es verdad que rodaron la película, con verdaderos musulmanes fundamentalistas, en medio de las fiestas religiosas del Ramadan? -Sí. Fue interesante filmar en Marruecos y Dubai, en medio del Ramadan. Dubai tiene apenas cien años y fue una época extraña para rodar, porque no se puede comer durante el día. Hace mucho calor y es un mundo muy diferente. A mi me preocupaba que no fueran a entender nuestra idea, al ver que filmábamos escenas de terroristas, creyendo que planteábamos las cosas de forma maniquea. Ya sabe que Estados Unidos no es el país más popular en el extranjero y nos preocupaba que pensaran que queríamos caracterizarlos como los peores. Tampoco sabíamos como traducir bien todo, porque había cuatrocientos extras musulmanes y muchos eran fundamentalistas. Estaban ahí, con nosotros, trabajando junto a nosotros en el rodaje, pero no sé si realmente habrán entendido o no lo que estábamos haciendo. A lo mejor lo comprenden mejor cuando vean la película. ¿No tuvo miedo de caer en manos de verdaderos terroristas? -Por eso le digo que el rodaje había sido muy interesante. Por supuesto yo prestaba atención a lo que hacía, porque sabíamos que no había nada más divertido que alguien famoso terminara secuestrado, atado en una silla. Siempre estuvimos atentos. Pero estuvimos rodando justo en el momento en que cortaban cabezas de secuestrados. La época era mucho más difícil que ahora. ¿Aprendió el árabe tan bien como se ve en el cine? -Yo estoy aprendiendo italiano ahora, pero el árabe no tiene ninguna referencia latina. En la Universidad yo tuve un compañero de cuarto iraní y por eso puedo hablar un poco de farsi, que ayuda, porque hay cierto parecido. Al menos en el acento. Pero es algo muy difícil. Lo aprendí fonéticamente, repitiéndolo una y otra vez. Me llevó como dos meses decir ese par de párrafos en la película. Me levantaba en la mitad de la noche hablando en árabe. -Planteando el debate y la polémica desde el cine, ¿cree que está implementando el periodismo que solía ejercer su padre? -Hay una diferencia entre el periodismo y el cine. No creo que el cine esté diseñado para dar respuestas, me parece que debe plantear preguntas. Y el periodismo existe para encontrar respuestas detrás de sus preguntas. Nosotros sólo hacemos preguntas, despertando el debate. Con Syriana además, tratamos de hacerlo entretenido porque sigue siendo una película. Lo bueno de Good night and good luck y Syriana es que, además de dar una lección cívica, también son buenas películas. Duras, para nada blandas, pe- El rodaje de Syriana en Marruecos y Dubai, durante el Ramadán, fue muy interesante. Había cuatrocientos extras y muchos eran fundamentalistas El terrorismo no tiene justificación, pero cuando estás allí llegas a entender cómo y por qué existe