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62 Los domingos DOMINGO 15 1 2006 ABC TERRORISMO ANIMAL Grupos salvajes El otro terrorismo que preocupa a Blair Extremistas en defensa de los derechos de los animales acosan en el Reino Unido a personas y empresas relacionadas con la experimentación animal. Las agresiones físicas forman parte de su manual TEXTO: EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL EN LONDRES ás de cien ataques en el último año contra los empleados de un laboratario, casi quinientas acciones contra una granja de conejos de indias que finalmente ha debido cerrar, apedreamientos de casas y desperfectos en coches, hasta el secuestro del cadáver de una tumba... La situación es alarmante y el Gobierno de Tony Blair ha decidido actuar. La nueva ley antiterrorista, elaborada como respuesta a los atentados islamistas del 7 y del 21 de julio, también pretende atajar ese otro terrorismo que atenta contra la integridad de las personas, cercena el sistema de libertades y amenaza con desbancar al Reino Unido como segundo país del mundo en biotecnología. Las protestas de los grupos activistas, especialmente el Frente de Liberación Animal (FLA) presente en diversos países, y el Stop Huntingdon Animal Cruelty (SHAC) organización que acosa al mayor laboratorio británico de experimentación animal, se han radicalizado tanto que Scotland Yard teme que no tarde en producirse alguna muerte. John Curtin, un histórico del movimiento, vaticina lo peor: Tarde o temprano, algún explotador de animales será asesinado. Es algo que no me espanta en absoluto No será Cutin, de 41 años, quien lleve a cabo la acción, pues después de haber ingresado en prisión en 1986 por profanar la tumba del duque de Beaufort se ha convertido al budismo y ha optado por la no violencia. Pero la Policía considera que hay al menos veinte activistas especialmente violentos, la mayor parte ligados al Frente de Liberación Animal. Una de las últimas víctimas ha sido una viuda 67 años cuyo único delito era ser empleada de la limpieza en la casa de la familia Hall, propietaria de una granja del norte de Inglaterra para la cría de mi- M Campo de entrenamiento para la lucha directa No es difícil contactar con Grep Avery, portavoz de Stop Huntingdon Animal Cruelty (SHAC) el grupo más activo del Reino Unido, responsable del continuo acecho sobre el laboratorio Huntingdon Life Sciences. Pero no es fácil ganarse su confianza para ser invitado al próximo campo de entrenamiento que se organice para impartir clases de lucha directa. Avery recibió la pena de un año de prisión por haber publicado la lista de los nombres y direcciones de los empleados de Huntingdon, y ahora anda con especial cuidado. Sólo enseñamos a nuestros miembros a defenderse si son atacados por los abusadores de animales o si son objeto de una carga policial se limita a responder. Pero las crónicas publicadas por los periodistas invitados hace unos meses a una de esas sesiones no dejaban lugar a dudas sobre el carácter combativo de la instrucción. En una de las fotografías, una de las activistas llevaba escrito en su frente: terrorista En el encuentro, al que los trescientos participantes llegaron guiados por mensajes secretos de móviles, fue puesto un vídeo de Jerry Vlasak, un doctor norteamericano del Animal Liberation Front cuya entrada en el Reino Unido ha prohibido el Ministerio del Interior después de que afirmara que la vida de millones de animales se salvaría si se mata a un puñado de viviseccionistas. Pero la acción de los más extremistas no debe empañar la noble causa de su lucha, según aseguran dos miembros de SHAC que montan casi diariamente su tendedere en Oxford Street, la principal calle comercial de Londres. La gente debe tomar conciencia de que muchos animales son maltratados y sufren, de que se pasan la vida en jaulas, se les inyectan todo tipo de sustancias y se les abre en canal mientras su corazón aún palpita afirman. Internet muestra día a día la parte visible de las acciones de los grupos que acechan a los laboratorios les de conejillos de Indias destinados a la experimentación científica. May Hudson ha debido dejar su empleo después de que, varias veces, desconocidos encapuchados lanzaran ladrillos contra su casa. Uno de los ataques sembró de cristales rotos la cama donde yacía su marido, enfermo terminal de cáncer; en otro, los vidrios fueron a parar al cesto donde dormía el perro. Sus hijos fueron intimidados con pintadas en sus coches. Hasta ha debido poner una cámara de vigilancia en la tumba de su esposo tras cartas de amenaza que advertían que el cadáver iba a ser robado, como ocurrió en octubre de 2004 con el cuerpo de la suegra de Christopher Hall. Continuas amenazas Los Hall finalmente han tirado la toalla y han cerrado su granja. La situación era insostenible. Las continuas amenazas habían atemorizado a todo el pueblo de Newchurch, donde estaba la granja, y la Policía había gastado ya 1,5 millones de libras (2,24 millones de euros) en protección de los Hall, empleados y proveedores. Más al sur, cerca de Cambridge, se han registrado más de cien ataques contra casas particulares de trabajadores de Huntingdon Life Sciences, el principal laboratorio británico que investiga con experimentación en animales. En algún caso con agresiones físicas. En la Universidad de Oxford, los tribunales han debido establecer un cordón de seguridad para evitar que los manifestantes se agolpen a las puertas de un centro