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60 Los domingos DOMINGO 15 1 2006 ABC EL SECUESTRO MÁS LARGO (Viene de la página sigiente) no hablar del cruel aniversario. Porque tan pulcra discreción, tan profundo pudor, han hecho que jamás explote su pasión sin nombre, que no exponga su sufrimiento para obtener réditos ni personales ni de partido. Como dice Alcaraz, el paradigma de la víctima. Una más en un año, aquel de 1996, en que ETA asesinó a Fernando Múgica, a Francisco Tomás y Valiente, a Ramón Doral y a Isidro Usabiaga, y el mismo en el que los terroristas, por primera vez, mantuvieron dos secuestros simultáneos: el de Ortega Lara y el de Cosme Delclaux (el primero a cambio del acercamiento de presos, y el segundo por dinero) Un 1996 en que, con el apoyo del PNV, se invistió a José María Aznar como cuarto presidente de la democracia, tras el Gobierno de Felipe González, que tuvo a Juan Alberto Belloch al frente de la cartera de Interior. El ex ministro Mayor Oreja con Ortega Lara y el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio Le pudo pasar a cualquiera ¿Por qué a mí? ¡Si era un don nadie! se ha preguntado Ortega Lara. Y ha llegado al convencimiento de que me tocó a mí como le podía haber tocado a cualquiera. No hay que buscar razones Será por eso, como dice el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, compañero y amigo de la víctima, que jamás renegó de la firmeza del partido en aquellas circunstancias y no sólo ha mantenido su militancia sino que ha tomado parte en la política. Es la forja del espíritu castellano, sobrio, con convicción en los valores cristianos, que, en vez de ejercer la amargura o el rencor, derrocha generosidad a manos llenas para esa sociedad burgalesa que se manifestó por él, miércoles tras miércoles, en la plaza Mayor, en su barrio y en su parroquia Hoy la normalidad es la batuta que dirige su cotidianidad. No olvidamos- -apostilla Aparicio- pero evitamos recuerdos inútiles. Él lo ha sintetizado muy bien cuando el pasado junio se quejó, justificadamente, al obligarle a un trámite judicial sin sentido que le citaba de nuevo a declarar contra los etarras que ordenaron su secuestro- -Aguirre Lete y Julián Achurra Pototo a los que vimos carcajearse- Por eso su circunstancia de víctima se diluye en la figura de Ortega Lara como el mediador social en que se ha convertido: todo el mundo le cuenta sus problemas, y todos en el Ayuntamiento, desde el alcalde hasta el último edil, le abren sus puertas. Y, además, le hacen caso, porque le sobra sentido común para saber lo que es sensato Un buen vecino, ciudadano ejemplar, que fue desenterrado el 30 de junio de 1997 de la húmeda tumba a la que le arrojaron los sicarios Javier Ugarte, José Luis Erostegi, Jesús María Uribetxeberria y José Miguel Gaztelu. Tras su fracaso, la cólera de ETA ejecutó a Miguel Ángel Blanco. Sólo habían pasado doce días desde la liberación de Ortega, al que, contra la impresión de Saramago, no pudieron romper. Jaime Mayor Oreja: Es tremendo que las víctimas se pregunten ahora si valió la pena tanta firmeza V. R. Lo ha dicho hasta la saciedad: mi mayor alegría fue la liberación de Ortega Lara y el momento más doloroso, el asesinato de Miguel Ángel Blanco, doce días después. Y hoy lo que más llama la atención- -dice el actual eurodiputado del PP y ex ministro del Interior durante la liberación del funcionario de prisiones- -es el contraste de los principios que nos impulsaban a tener una determinada actitud entonces y lo que estamos viviendo hoy. Un contraste que es uno de los errores más graves y más profundos del Gobierno socialista. Todos sabíamos en aquel momento la enorme dificultad de la solución policial pero tuvimos la determinación, la paciencia, y la confianza suficiente en la Guardia Civil, como para que un secuestro que se había producido en la época anterior- -presidía el Ejecutivo Felipe González y el ministro del Interior era Juan Alberto Belloch, hoy alcalde de Zaragoza, y que ha rehusado hacer declaraciones a ABC- -tuviera este desenlace Fue en enero- -recuerda Mayor- -cuando tuve el dato de que se trabajaba muy seriamente en este caso; pero hasta el 30 de junio son siete meses en que no tengo ninguna noticia más, sólo falsas alarmas, momentos de mucha tensión e incertidumbre, y creo recordar que no fue hasta la misma víspera de la liberación cuando me vino a ver el general responsable de Información de la Guardia Civil y el secretario de Estado de Seguridad con la práctica certeza de que estaban en disposición de actuar en el rescate Hay que pensar en esos siete meses, en los que hubo muchos momentos complicados. Como esos mismos recaditos que hoy lanzan los miembros de ETA, a mí también me llegaron unos cuantos en el sentido de que lo que había que hacer era abrir las vías de negociación que estaban abiertas en el Gobierno anterior con Belloch, tanto en las cárceles como a través del premio nobel Pérez Esquivel, pero creíamos que eso al final no llevaba a ningún lado y que ante el terror sólo cabía la política de la firmeza, la determinación y la convicción de que se puede derrotar a una organización como ETA. Por eso soportamos aquella tensión, con la tremenda presión del PNV, incluso denunciando nuestra inhumanidad por mantener a Ortega Lara de aquella manera, como si nosotros fuésemos los responsables En esos meses, -reconoce el ex ministro- -es verdad que hicimos aproximaciones limitadas de presos, desde Ceuta, Melilla y las Baleares a la Península, pero ya al final del proceso; se trató de hacer algún gesto, pero siempre con la idea muy clara de que la política penitenciaria era del Gobierno de España, y no la que marcaban los nacionalistas y, menos aún, ETA ¿Valió la pena tanta firmeza a la vista del nuevo talante del Gobierno socialista? Eso es lo terrible de la política actual- -responde- que esa pregunta nos la podamos hacer y, además, con razón. Lo grave es que hay gente, y por eso no estaba alejada la idea que expresó Mariano Rajoy de que se estaba traicionando a las víctimas, que puede plantear si todo ese esfuerzo, como el de los Ortega Lara, ha servido para algo si al final negociamos con ETA lo que podíamos haber negociado hace treinta años y que ahora dicen algunos que hay que negociar. Estoy convencido de que esa política mereció la pena y algún día así lo reconocerá mayoritariamente la sociedad española Luego, el eurodiputado habla de su relación con Ortega Lara. Nuestra relación se fue estrechando y durante tres años los dos matrimonios pasábamos juntos algún día del fin de semana. Ahora no pasan más de tres meses sin que hablemos y andamos buscando una fecha para repetir aquellos encuentros ¿Nunca escuchó Mayor Oreja un reproche del secuestrado? Jamás. Aquellos meses antes de la liberación, tanto su mujer como sus hermanos querían que el Gobierno negociase, aunque no me lo llegaran a decir. Ortega Lara, jamás. Sabrá que cuando llamé a Domitila la mañana de la liberación y le dije quiero que sepas que le hemos encontrado su primera reacción fue no creérselo y decirme ya sabía que usted era cruel pero no que lo fuese en extremos tan importantes y claro, yo no entendía nada. La pobre se había enterado de la liberación de Delclaux y creía que la llamaba para decirle que le habían liberado a él. A Delclaux le soltaron porque pagó. Y era el contraste de los dos secuestros, uno resuelto con el pago inicial, y otro, innegociable Cuando me encontré con José Antonio, una hora y media después de su liberación, estaba con ese aspecto cadavérico, tremendo, y me dijo al principio de todo, con un hilo de voz, yo ya les había dicho a estos miembros de ETA que usted no iba a negociar con ellos Luego me confesó que al final era tan insoportable que pensó en cómo quitarse la vida Entonces se queda callado. Y tras un silencio, insiste: Con una organización terrorista sólo caben dos caminos: o buscar su derrota acabando con ella, o pactar, y ésa es tu derrota. Es malo, además de un error, pensar que en un año o dos no se reorganizan, y ETA tenderá siempre en ese periodo de diálogo a alimentarse. Lo que está haciendo el actual Gobierno o culmina en la rendición de todos los españoles con la autodeterminación, o ETA vuelve a matar si cree que eso se le está torciendo. Porque si ve que el proceso en Cataluña no avanza adecuadamente hacia esa autodeterminación, que es el tema decisivo políticamente, habrá más sangre La víspera de la multitudinaria manifestación en Madrid en contra de la negociación con ETA, Ortega Lara llamó a la AVT para darle su apoyo y para inscribirse en la asociación a la que no había pertenecido en nueve años