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ABC DOMINGO 15 1 2006 Internacional 39 do el cuerpo? ¿En El Aaiún? ¿En Casablanca? ¿Y el resultado oficial de la autopsia o autopsias? ¿Quiénes son los responsables de la muerte? La polémica ha rodeado el suceso en estos dos meses y medio. Hamdi Lambarki, de 31 años, falleció por la paliza que recibió durante una manifestación en la que se reclamaba la independencia del Sahara Occidental. Cuerpo en entredicho Los testimonios recogidos entre testigos y familiares son claros al indicar que murió por los golpes que recibió de una decena de agentes de los cada vez más temidos Grupos Urbanos de Seguridad (GUS) de Marruecos. La versión oficial negó en principio estos hechos y dijo que la causa fue el impacto de una piedra en la cabeza del joven. Pero semanas después, tras una investigación de las Fuerzas de Seguridad, se decretó la detención de dos policías, que se encuentran recluidos en la cárcel Negra de El Aaiún implicados en el suceso. En esa misma prisión- -juntos pero no revueltos- -se encuentra el grueso de la cúpula de los activistas saharauis, encarcelados por las autoridades de Marruecos durante la intifada La única mujer del grupo, Aminatu Haidar, está a punto de cumplir su pena y se espera que quede en libertad en los próximos días. El 31 de diciembre pasado moría en Salé, urbe vecina de Rabat, otro joven que, según la Prensa independiente marroquí, había sido golpeado por los GUS en la calle dos semanas antes. Este nuevo cuerpo de seguridad, presentado hace poco más de un año a bombo y platillo como la nueva Policía de proximidad, está en el centro de numerosas polémicas y los ciudadanos los ven cada vez con más miedo. Demasiada proximidad comenta con ironía un reportero. Banderas del Polisario ayer en el entierro en El Aaiún de Hamdi Lambarki, muerto el pasado 31 de octubre LUIS DE VEGA Enterrado el independentista saharaui muerto hace dos meses en El Aaiún Varios centenares de personas ondearon banderas del Polisario se celebró con una discreta presencia de agentes y sin incidentes, aunque los controles policiales impidieron a muchos llegar al cementerio LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL RABAT. El domingo 30 de octubre de 2005 moría Hamdi Lambarki en El Aaiún. El sábado 14 de enero de 2006 era enterrado Hamdi Lambarki en El Aaiún. Dos meses y medio. Setenta y cinco días. Ese es el tiempo que llevaban esperando la familia y los allegados y vecinos de la capital del Sahara Occidental para poder celebrar el sepelio del que es considerado como el mártir de la intifada saharaui ¿Por qué tanto retraso? Con el pueblo encendido por la represión de las constantes manifestaciones que se viven en la ex colonia desde mayo del año pasado, muchos temían que la jornada del funeral estuviera salpicada por la violencia. Las autoridades de Marruecos, que ocupa la ex colonia desde hace tres décadas, lo sabían y la familia había dicho que se negaba a enterrar a Hamdi hasta que no se supiera la verdad sobre su muerte. En la noche de este viernes se extendió por fin el rumor de que las exequias se celebrarían ayer sábado. Las fuentes consultadas por ABC explicaron que en un principio se iba a proceder a enterrar el cuerpo a primera hora de la mañana, intentando que hubiese cuantos menos testigos mejor. Pero antes del mediodía no se había celebrado el acto religioso y había más de 300 personas con decenas de banderas del Frente Polisario coreando eslóganes b El sepelio proindependentistas en el cementerio de El Aaiún, que se encuentra a unos cinco kilómetros del casco urbano. Las Fuerzas de Seguridad instalaron controles que impidieron llegar al camposanto a muchos vecinos. Algunas fuentes saharauis hablan incluso de unos cuantos detenidos. El caso es que el grueso de los agentes que llevan meses desplegados en la ciudad no se acercaron al funeral y los asistentes pudieron celebrar el entierro pasada la una del mediodía mientras reclamaban a gritos el fin de la ocupación. Pese a que la tradición musulmana obliga a un entierro lo más rápido posible, han sido dos meses y medio de misterio e incertidumbre. ¿Dónde ha esta- El hombre fuerte de la Administración pro rusa propone instaurar la poligamia en Chechenia RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El harén debe volver a Chechenia y la mujer desaparecer de la vida pública. Esa es la opinión de Ramzán Kadírov, hijo del desaparecido presidente checheno, Ahmad Kadírov, y actual número dos del Gobierno de la república. El dirigente norcaucásico hizo su pintoresca y machista propuesta en la madrugada de ayer ante los micrófonos de una emisora moscovita. Kadírov, famoso por sus excentricidades y temido por la brutalidad de sus métodos, es hoy día el que verdaderamente manda en Chechenia. Por ahora, él tiene una sola cónyuge pero cree que la poligamia debe sustituir paulatinamente al actual sistema familiar de los chechenos. De lo contrario, señaló, muchas mujeres se quedarán solteras Somos musulmanes y el Islam permite al hombre tener hasta cuatro esposas, si puedes mantenerlas asegu- ró el viceprimer ministro checheno a la radio Eco de Moscú. Más mujeres que hombres Según su punto de vista, la poligamia es necesaria para nosotros porque estamos en guerra y tenemos más mujeres que hombres Kadírov explicó que más de diez años de contienda han diezmado a la población masculina, reduciéndola hasta casi un 20 por ciento con respecto la femenina. Del casi medio millón de habitantes que tenía Chechenia en 1994, cuando comenzó la primera guerra, quedan ahora poco más de 200.000. Muchos huyeron a otros lugares de Rusia o emigraron a Europa, pero, según distintas estimaciones, más de 100.000 perecieron y la mayoría eran hombres. Además, nacen más niñas que niños. El hombre fuerte de Chechenia pone el ejemplo de su familia: cuatro hijas y un único varón. El problema es que la poligamia en- tra en colisión con la legislación rusa, que prohíbe un segundo matrimonio a personas ya casadas, a menos que hayan enviudado o estén divorciadas. Preguntado sobre cómo piensa superar esa barrera legal, Kadírov respondió que el Estado no debe interferir en esas cosas. A su juicio, el macho es el jefe de la familia y el que decide. Tiene derecho a que no se intervenga en su vida personal sostuvo. Por el contrario, las féminas, según él, deben estar en casa, educar a sus hijos, preparar la comida y encargarse de recibir a los invitados Pero Kadírov no está solo en su reivindicación. El ultra nacionalista ruso Vladímir Yirinovski, vicepresidente de la Duma (Cámara Baja del Parlamento) y de religión ortodoxa, hace tiempo que exige también la legalización de la poligamia en toda Rusia. Estima que en el país hay 10 millones de mujeres solteras, que se quedarán para vestir santos.