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34 Internacional EL PULSO CON TEHERÁN DOMINGO 15 1 2006 ABC Ahmadineyad dice que seguirá con el plan nuclear EFE TEHERÁN. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, insistió ayer en que su país no abandonará su programa nuclear, pese a las crecientes presiones internacionales sobre Teherán, aunque prefiere una solución pacífica al problema. En una rueda de prensa a la que asistieron decenas de periodistas iraníes y extranjeros, el líder islamista radical reiteró que su país no piensa desarrollar armas atómicas y acusó a Occidente de tratar el caso nuclear iraní con una mentalidad de la Edad Media Ahmadineyad consideró que el enriquecimiento de uranio y la investigación nuclear es un derecho indiscutible del pueblo iraní y que la República Islámica nunca se ha comprometido a suspender sus investigaciones para siempre Irak limita las opciones militares de EE. UU. para hacer frente al desafío iraní El temor en Washington se centra en las consecuencias que pudiera tener un ataque de Israel contra un gobierno abiertamente hostil b Aunque existen planes que se vienen actualizando desde hace un año, el Pentágono se encuentra al límite de sus posibilidades por el ingente despliegue en el teatro de operaciones iraquí P. RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Pese a la doctrina del Eje del Mal y todas las justificaciones para ataques preventivos formuladas por la Administración Bush tras el 11- S, la posibilidad de una intervención militar a gran escala de Estados Unidos ante el desafío nuclear de Irán aparece en estos momentos bastante remota. Un limitado margen de maniobra que entre otros factores se explica por la situación en Irak, teatro de operaciones que desde la invasión en marzo del 2003 ha colocado al Pentágono al límite de sus recursos, sobre todo terrestres. Especialmente ante el ingente reto de mantener un despliegue superior a los 150.000 soldados, con un gasto semanal que superar los mil millones de dólares y una lista de bajas mortales que ya contiene más de 2.200 nombres. A cualquier precio Rechazó, asimismo, las amenazas de elevar el caso iraní al Consejo de Seguridad de la ONU e insistió en que Irán conseguirá a cualquier precio la tecnología nuclear, pues es un derecho natural que tiene fines pacíficos y no se contradice con el Tratado de No Proliferación (TNP) Las declaraciones de Ahmadineyad se producen un día después de que su ministro de Exteriores, Manucher Motaki, amenazara con dejar de colaborar con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) si la polémica por el programa nuclear iraní es llevada al Consejo de Seguridad de la ONU. Tanto EE. UU. como la tríada europea- -Alemania, Francia y Gran Bretaña- -que negocia con Irán se mostraron de acuerdo en que las conversaciones con Teherán han alcanzado un punto muerto y es necesario llevarlas al Consejo de Seguridad. Los países de la tríada europea también acusaron al régimen de los ayatolás de haber dado la espalda a la comunidad internacional, de haber violado sus compromisos y de no haber podido demostrar al mundo que sus actividades nucleares tienen un propósito pacífico. Ahmadineyad rechazó esta postura, y consideró que ellos (los europeos) quieren engañarnos y que Irán había suspendido las investigaciones de forma voluntaria durante dos años y medio, y no ha visto ningún progreso en las conversaciones Las investigaciones científicas no pueden ser restringidas. Algunos Estados occidentales nos tratan con una mentalidad de la Edad Media agregó. Un soldado iraquí hace guardia en un puente sobre el Tigris en Bagdad AFP El factor tiempo Planes de guerra actualizados No obstante, informaciones periodísticas publicadas durante el año pasado han venido recordando la existencia de planes de guerra actualizados. El Washington Post dejaba saber en febrero del año pasado que el Comando Central- -el mando regional con base en Florida donde se encuadra el territorio iraní- -estaba revisando posibles opciones militares contra la teocracia iraní. Esfuerzos de planificación caracterizados por el Pentágono como rutinarios pero que servirían en parte para reflejar el actual acceso de Estados Unidos a dos países fronterizos con Irán: Afganistán e Irak. Otro comentado reportaje del periodista Seymour Hersh, publicado en enero pasado por el semanario New Yorker, apuntó que la Administración Bush ya había autorizado la intervención de fuerzas especiales en Irán, con el fin de analizar y medir las posibilidades de bombardear con éxito objetivos nucleares, químicos y de misiles, tanto declarados como sospechados. Aunque el Departamento de Defensa cuestionó la credibilidad de ese reportaje, no llegó a desmentir los detalles ofrecidos por Hersh, descubridor del escándalo de Abu Ghraib. De acuerdo a esas informaciones, con todos esos preparativos la Administración Bush estaría especialmente empeñada en no tropezar dos veces en la misma piedra de armas de destrucción masiva inexistentes. Según esos análisis preliminares, tres cuartas partes de potenciales objetivos po- Las estimaciones de los servicios de espionaje de Estados Unidos no consideran como una posibilidad inmediata la desestabilizadora incorporación de Irán al club de países con armas nucleares. El vicealmirante Lowell Jacoby, director de la Agencia de Inteligencia de Defensa, informó el pasado marzo al Congreso federal que no se espera que la teocracia iraní produzca de forma independiente cargas nucleares hasta principios de la próxima década. Estimaciones más recientes, filtradas este verano, incluso hablan de diez años antes de que Irán pueda desarrollar sus propias armas nucleares a la vista de sus sospechadas dificultades para producir una cantidad suficiente de uranio altamente enriquecido, ingrediente clave para desarrollar este tipo de cargas de destrucción masiva. Sin embargo, Estados Unidos sospecha que los esfuerzos para perfeccionar misiles de largo alcance capaces de trasportar ojivas nucleares se encuentran bastante más avanzados. drían ser destruidos desde el aire, con el resto situados en mitad de centros de población o enterradas a demasiada profundidad. Lo que plantearía la táctica adicional de incursiones con tropas especiales. Públicamente, la Casa Blanca ha venido manteniendo sobre el uso de la fuerza militar en Irán una calculada ambigüedad con mensajes cruzados. En su gira europea de febrero del año pasado, el presidente Bush intentó tranquilizar a sus aliados en el Viejo Continente diciendo que esa noción de que Estados Unidos está preparándose para atacar Irán es simplemente ridícula Declaración acompañada por la inquietante apostilla de que todas las opciones se encuentran sobre la mesa Lo que sí ha expresado claramente Washington es su temor a que Israel actúe por su cuenta contra la infraestructura nuclear de un gobierno abiertamente hostil. Al comienzo del segundo de la Administración Bush, el propio vicepresidente Cheney confirmaba la posibilidad de que se repita contra Irán algo similar a la incursión aérea realizada en 1981 por cazabombarderos israelíes contra el reactor nuclear iraquí de Osirak. En ese hipotético caso, los aviones de Israel tendrían que atravesar el espacio aéreo de Irak controlado por Estados Unidos. Según Cheney, en un escenario de este tipo, sobre la comunidad internacional recaería la responsabilidad de hacer frente a las posteriores consecuencias. A pesar de estos reparos, la Administración Bush ha autorizado en abril del año pasado la privilegiada venta a Israel de un centenar de bombas GBU- 28, munición especialmente diseñada para destruir bunkers subterráneos. Esta operación, valorada en 30.000 millones de dólares, ha dado pie a especulaciones sobre un ataque preventivo israelí con cierto respaldo de la Casa Blanca. (Más información en Los Domingos de ABC)