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30 Nacional DOMINGO 15 1 2006 ABC Los investigadores han detectado que las organizaciones delictivas asentadas en España animan a sus compatriotas a delinquir en nuestro país porque aquí se trabaja bien La desproporción entre delitos y penas no beneficia la lucha policial El efecto llamada del crimen organizado TEXTO: CRUZ MORCILLO PABLO MUÑOZ FOTO: ROBER SOLSONA MADRID. España ya no es una sucursal de las bandas organizadas, sino una reputada oficina central. El abanico se ha abierto y los delincuentes tocan todos los palos: tráfico de drogas, de armas, de seres humanos, de vehículos, asaltos a viviendas, blanqueo de capitales, falsificación de documentos... En no pocas ocasiones lo hacen de forma combinada. Los atracos violentos en domicilios no son una novedad pero se han revitalizado, según admiten los investigadores. En uno de los últimos dos atracadores acabaron muertos. Pertenecían a una red de colombianos especializada en esos robos y en quitar droga a bandas rivales. El Ministerio del Interior no da cifras, pero sólo la Policía desarticuló el pasado año una quincena de grupos de alto nivel dedicados a robos con violencia e intimidación y tiene abiertas otra decena de operaciones. Si atendemos a toda la tipología que incluye la delincuencia organizada, el promedio de bandas desmanteladas en años anteriores superaba ampliamente las doscientas. Algunos investigadores comparan estas organizaciones con un pequeño Ejército Los expertos de Interior consultados no ocultan su preocupación por la evolución de estas modalidades delictivas. Cada año que pasa hay más datos que invitan al pesimismo y de forma gráfica reconocen que se está produciendo un efecto llamada para que bandas organizadas de otros países se trasladen al nuestro. Las comunicaciones entre los grupos que actúan en nuestro país y en los de sus lugares de origen existen y se han comprobado. Y en ellas los que están fuera son animados por sus compatriotas a que emigren aquí, porque les cuentan que en nuestras ciudades y pueblos se trabaja bien explica un responsable de la Guardia Civil. Chalé de Canals (Valencia) en el que su propietario mató a dos de los atracadores colombianos que asaltaron la casa Cae otra banda especializada en joyeros El último golpe contra una de estas bandas se produjo el viernes. La Policía acabó con una formada por colombianos que actuaba en Murcia y Alicante. Se les acusa de al menos diez atracos a mano armada en joyerías y otros establecimientos con un botín próximo a los 300.000 euros, que incluye numerosas alhajas. Se ha detenido a seis inviduos. Según los agentes el grupo actuaba con extrema violencia. Amenazaban a sus víctimas con armas de fuego, las maniataban y golpeaban con las culatas de las pistolas, si se resistían. Para evitar sorpresas una parte de la banda vigilaba el exterior de los locales durante el asalto y con el mismo objetivos arrancaban los cables del teléfono. Se les han intervenido varias pistolas, dinero y joyas Planificación y armas Las fuentes consultadas destacan que en estos momentos hay una evidente desproporción entre lo que cuesta desmantelar una de estas redes- -entre tres y seis meses de trabajo de un grupo policial formado por entre cuatro y seis agentes- y la respuesta judicial cuando son detenidos. Se necesita una acción judicial coherente con el tipo de delincuencia que estamos combatiendo afirman los agentes que luchan contra este tipo de crímenes. Un grupo que en una noche revienta cuatro chalés, o varias naves industriales, o perpetra un montón de alunizajes y lo hace de forma perfectamente planificada, con información previa y armados hasta los dientes, no es un simple grupo de chorizos, sino una banda organizada. Cada golpe por separado puede considerarse como un delito no muy grave, pero visto en con- junto el asunto cambia radicalmente. Si los jueces no entienden esto de una vez, no hay nada que hacer añaden. Por este motivo, Policía y Guardia Civil han elaborado sendos informes en los que reclaman que la asociación ilícita se pene como figura independiente para que se eleven las condenas o, en el peor de los casos, al menos se produzcan. La asociación ilícita está recogida en el Código Penal pero su aplicación en la práctica es nula. En los últimos meses, se han detectado nuevos síntomas de que la situación, lejos de mejorar, se hace más grave. Hasta ahora, los ajustes de cuentas perpetrados por sicarios los cometían individuos que viajaban a España expresamente para asesinar al individuo que se les indicaba, cobraban el dinero y regresaban a su país. Ahora, hay una realidad muy distinta. Ya se ha descubierto, aunque todavía no se Policía y Guardia Civil han elaborado sendos informes en los que reclaman que se pene la asociación ilícita Se ha descubierto a asesinos a sueldo afincados en España, un paso más en la infiltración de las mafias han producido detenciones, a asesinos a sueldo asentados en nuestro país, sobre todo de naciones suramericanas como Colombia, lo que supone un paso más en la infiltración de las mafias. Puede parecer anecdótico, pero se tra- ta de todo un síntoma afirman los responsables policiales. Hay otra realidad igual de inquietante. Las bandas de crimen organizado actúan en todo el territorio nacional, sin distinción entre zonas urbanas o rurales. Hasta hace no mucho tiempo eran Madrid, Barcelona, la costa de Levante, Galicia y la Costa del Sol los núcleos principales elegidos por estos grupos para sus actividades. Hoy estamos ante bandas con gran capacidad de movimiento, que recorren hasta 400 kilómetros en un solo día para perpetrar una serie de golpes muy precisos y que luego regresan a su base de operaciones, las grandes ciudades. Este parece haber sido el método elegido por los atracadores del chalé de Canals que, según la Policía, vivían en Madrid. Las investigaciones resultan muy complicadas y sólo se pueden abordar desde un continuo intercambio de datos entre las unidades policiales para identificar modus operandi similares y, a partir de ahí, los grupos concretos que los llevan a cabo. También se producen alianzas entre grupos de distintas nacionalidades, y en ocasiones cada uno se encarga de una parte del trabajo Un ejemplo, los grupos búlgaros y marroquíes: los primeros se ocupan de robar los potentes vehículos que los segundos utilizan para el tráfico de hachís. El reparto del territorio, sobre todo en redes dedicadas a la extorsión, está asimismo a la orden del día. Violar el acuerdo acarrea un ajuste de cuentas. Y éstos también son ya habituales.