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ABC DOMINGO 15 1 2006 15 Rajoy transmite al JEMAD el apoyo del PP a las Fuerzas Armadas frente a las injurias publicadas en Avui Igual que en ocasiones anteriores, el bautizo se celebró en el vestíbulo de La Zarzuela, ante la imagen de la Virgen que fue trasladada desde la ermita. En el lado del Evangelio se situó la Familia Real; en el de la Epístola, la familia Ortiz- Rocasolano, y frente al altar, el Gobierno, las autoridades y el resto de los invitados. Junto al arzobispo de Madrid, ofició la ceremonia el arzobispo castrense, Francisco Pérez González, asistidos por el nuncio apostólico de la Santa Sede, el obispo auxiliar de Madrid, el arzobispo emérito castrense, el encargado del servicio religioso de la Casa del Rey y el maestro de ceremonias del arzobispo de Madrid. El Príncipe fue el encargado de leer la primera lectura de la liturgia, del profeta Ezequiel, y también en esta ocasión participó el Coro de las Religiosas Hijas de Santa María del Corazón de Jesús de Galapagar, que terminaron con una nana dedicada a la Infanta. Al concluir el bautizo, se leyó la bendición apostólica enviada por el Papa. Aunque se destinó un banco a los nietos mayores de los Reyes- -la pequeña Irene Urdangarín permaneció en brazos de su madre, Doña Cristina- los niños se acercaron hasta la histórica pila de Santo Domingo. Solo el primogénito de los Duques de Lugo, Felipe de Marichalar, famoso por sus travesuras, prefirió quedarse esta vez en el sitio que se le había asignado, motivo por el que no salió en las imágenes. Las anécdotas las protagonizaron la Reina y el Príncipe. Doña Sofía afirmó: Todo queda derogado en referencia a cuando dijo que la Infanta era llorona. Y un malentendido hizo creer a Don Felipe que una pregunta sobre si habría sorpresa se refería a nueva descendencia Después de Leonor... muchos más TEXTO: A. MARTÍNEZ- FORNÉS Invitados a la ceremonia En total, al bautizo asistieron unas ochenta personas entre invitados institucionales, familiares y el equipo médico que atendió a la Princesa. Por parte del Rey, acudieron todos los Infantes de España: Doña Pilar, con sus hijos Simoneta y su marido José Miguel Fernández Sastrón; Juan, Bruno, con su esposa Bárbara Cano; Beltrán, con su mujer Laura Ponte, y Fernando, con Mónica Martín Luque; Doña Margarita, con su esposo, Carlos Zurita, y sus dos hijos, Alfonso y María, y la Infanta Doña Alicia de Borbón y su hijo, el Infante Don Carlos, acompañado por su mujer Doña Ana de Francia. Por parte de la Reina, asistieron los Reyes Constantino y Ana María de los Helenos, sus hijos, los Príncipes Pablo y Marie Chantal de Grecia; la Princesa Alexia y Carlos Morales, y los Príncipes Nikolaos y Theodora. También asistió la hermana de Doña Sofía, la Princesa Doña Irene de Grecia, y su prima la Princesa Tatiana Radziwill, con su marido, John Fruchaud. En representación de la familia de Doña Letizia, acudieron sus padres Jesús Ortiz- -con su esposa, Ana Togores- -y Paloma Rocasolano; sus abuelos, Menchu Álvarez del Valle, Francisco Rocasolano y Enriqueta Rodríguez; sus hermanas Erica- -con Antonio Vigo- -y Telma; su tía Henar, con su hija Claudia González Ortiz; la hermana de su abuela, Marisol Álvarez del Valle, con su marido, Tomás Caparrós Fernández de Aguilar; la hermana de su abuelo Carmen Ortiz Velasco y su primo David Rocasolano Lláser, acompañado de su esposa, Patricia Reina. MADRID. La jornada empezó minutos antes del acto religioso con la sesión fotográfica en la que la Familia Real al completo posó con la familia materna de la pequeña. La niña, que a pesar de los cuidados se había hecho un pequeño arañazo en la nariz, aparecía, por primera vez ante las cámaras, con el mismo traje de cristianar que llevó su abuelo el Rey, su padre, sus tías Doña Elena y Doña Cristina y sus primos. Y los pocos instantes en que Doña Letizia no acariciaba a su hija, los aprovechaban Don Felipe o la Reina para hacer una carantoña a la pequeña, que sólo abrió los ojos unos segundos durante toda la sesión. Poco a poco, los bisabuelos y tíos de la Infanta fueron abandonando el Salón de Audiencias del Palacio hasta que quedaron solos los Reyes y los Príncipes con la niña. A continuación, empezó el tradicional saludo de bienvenida a los representantes de las altas instituciones del Estado y a los miembros del equipo médico que atendió a la Princesa durante el embarazo, encabezados por el ginecólogo Luis Ignacio Recasens. Es buena y muy tranquila Una vez terminado el saludo, los Reyes y los Príncipes mantuvieron una conversación informal con los periodistas. Fue entonces cuando Doña Sofía aprovechó para aclarar, una vez más, que su séptima nieta no es nada llorona, como había dicho el día que la pequeña vino al mundo en la puerta de la misma clínica Ruber. Lo mío queda derogado decretó Su Majestad con una sonrisa. Y lo cierto es que la Reina no tuvo que hacer muchos esfuerzos para convencer a los presentes de que la niña es buena y muy tranquila No hay más que verla. Los Reyes con su ahijada, la Infanta Doña Leonor, y los Príncipes de Asturias La otra anécdota la protagonizó el Príncipe de Asturias, cuando se le preguntó si habría alguna sorpresa en el bautizo o va a ser solo Leonor en relación con el nombre que se pondría a la Infanta: si sería Leonor a secas, o Leonor de Todos los Santos, como finalmente fue. Sin embargo, Don Felipe creyó que se le preguntaba por nueva descen- DALDA Doña Letizia conversa con los periodistas que acudieron al Palacio de La Zarzuela dencia. O sea que si, después de Leonor, tendrían más hijos. Y a tan inesperada pregunta respondió un tanto sorprendido: Claro, muchos más La respuesta del Heredero de la Corona confundió aún más a los periodistas, que seguían pensando en qué nombres vendrían después de Leonor, hasta que, al final, Doña Letizia aclaró el malentendido y los Príncipes anunciaron que efectivamente su primogénita recibiría el nombre de Leonor de Todos los Santos, como es tradición en la Familia Real. La breve conversación se desarrolló en un ambiente completamente distendido, en el que Don Felipe también bromeó con las pesas que estaba haciendo la Princesa de Asturias, al tener que sostener durante tanto tiempo los cerca de seis kilos que ya pesa la Infanta. A continuación, los Reyes y los Príncipes se dirigieron al vestíbulo del Palacio, donde les esperaban los invitados a la ceremonia religiosa. Tras el bautizo, se ofreció a todos los asistentes una recepción y, cuando esta finalizó, se sirvió un almuerzo en el Palacio de La Zarzuela al que asistieron exclusivamente los familiares paternos y maternos de Doña Leonor.