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12 La Entrevista DOMINGO 15 1 2006 ABC Tal como han ido las cosas- -afirma Pujol- -ya es muy difícil que lo sucedido no tenga consecuencias negativas. Para Cataluña las perspectivas no son buenas (Viene de la página anterior) cias a la gente de estas regiones. Pero todo ello enormemente estimulado por los fondos europeos estructurales y de cohesión y por la contribución procedente de algunas Autonomías con renta y PIB altos, con excepción de las forales. En el caso de Cataluña el déficit fiscal ha llegado a ser muy alto. Llega a frenar el desarrollo económico y también social de Cataluña. Esto es lo que, por diversos motivos, se ha exacerbado durante los últimos años. Y ahora es insostenible. ¿Qué motivos? -Primero, el déficit fiscal se ha ido acumulando. Uno puede tener un déficit fiscal un año o dos o tres, no siempre. Segundo, sobre Cataluña gravitan más y más serios problemas que antaño. La globalización, tal como se produce, afecta especialmente a los países con fuerte componente industrial. La exigencia de la competitividad es mayor para Cataluña, que con diferencia es la comunidad autónoma más exportadora de España. Tercero, los problemas urbanos adquieren cada vez más y más grave importancia, y Cataluña es un país de gran densidad urbana. Cuarto, la inmigración es un reto de mucha mayor trascendencia para Cataluña que para el resto de España y de más difícil manejo. Y podría añadir algunos motivos más. Pero finalmente en la reivindicación de mejor financiación y de revisión de los criterios que fijan la política de solidaridad hay una razón incluso ética, una razón de justicia. ¿Mantiene usted que quien ahora tiene un deber de solidaridad es el resto de España respecto a Cataluña, y no al revés? -Sí, pero hay que explicarlo bien. Cataluña debe seguir siendo donante, porque pese a todo tiene un PIB alto y un dinamismo propio notable. Pero todo el mundo está de acuerdo en que en toda España el progreso ha sido muy grande y que las regiones menos desarrolladas nada tienen que ver ya, afortunadamente, con lo que eran hace 25 o 30 años. De ello, y con razón, se enorgullecen no sólo presidentes de tantas Comunidades Autónomas sino su propia sociedad civil. Si todo ha cambiado tanto para bien, y en cambio una de las partes donantes, Cataluña, está seriamente amenazada de retroceso- -y en algún aspecto ya en retroceso- lo lógico es que no se sigan aplicando los mismos parámetros de hace 25 años. No es justo. Y no es eficaz, porque a pesar de todo para el progreso español la aportación de Cataluña sigue siendo de la máxima importancia. No es eficaz y no es solidario. -Ese es un asunto resbaladizo, con toda suerte de estadísticas. Estamos entonces hablando de redefinir los parámetros de la solidaridad. -Escuche. Insolidaridad es negar que, en primer lugar, Cataluña haya contribuido como el que más al progreso político, económico y social de España. Y en segundo lugar, que haya asumido un gran déficit fiscal durante muchos años hasta el punto de ser considerada por los expertos como la autono- PRESENTE Y FUTURO Veo mal la situación actual para Cataluña, independientemente de que haya o no Estatuto. Las perspectivas no son buenas HOSTILIDAD Debo confesar que algunas de las cosas que han sucedido me han producido entre tristeza, frustración y enojo. Me refiero, por ejemplo, a la tremenda hostilidad, muy extendida, que ha habido respecto a Cataluña PAPEL DE CATALUÑA En lo fundamental Cataluña ha actuado correctamente. Muy correctamente. No ha habido ni violencia ni radicalización mía europea que más conjuga un gran déficit fiscal y unas infraestructuras estatales deficientes. ¿Será eso más tenido en cuenta ahora, con o sin Estatuto? -No lo sé. Algún signo ha habido, más que antaño, de reconocimiento o, por lo menos, de comprensión. Pero a la gente siempre le cuesta mucho admitir que llegó el momento de o no recibir ayuda o de recibir menos, aunque sea porque su situación ya ha mejorado mucho. En todo caso lo que desde Cataluña dicen la Generalitat y CiU de que la solidaridad ni puede ser indefinida en el tiempo ni puede ser siempre la misma, sólo puede ser rechazado desde una actitud de mal uso del concepto de solidaridad, de hecho, desde la insolidaridad. -Sin nuevo Estatuto, ¿qué pasa? -En lo estrictamente político, no lo sé. El quehacer político no es mi función de ahora. Si no hay Estatuto habrá que recapacitar. Bueno, esto habrá que hacerlo haya o no haya Estatuto. Porque deberíamos estar todos ciegos para no darnos cuenta de que hay algo en España que no funciona. Me dirán algunos que es en Cataluña donde hay las cosas que no funcionan. Algo de esto hay también. También de esto habrá que hablar. Pero también debe recapacitar España, en su conjunto económicamente boyante y en muchos aspectos emergente, pero agria y dividida. Y por otra parte un tanto alegre y confiada y, por lo tanto, con un cierto riesgo. Con una actitud y criterio negativo respecto a Cataluña. Esta España también debe recapacitar. ¿Recapacitar sobre qué? -Por ejemplo: ¿Cuál es finalmente el papel de Cataluña en España? ¿A qué puede aspirar? ¿Cuáles son las causas, antiguas y recientes, de tanto y tan generalizada hostilidad contra Cataluña? Y también España- -repito, emergente y hosca- ¿hacia dónde camina?