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ABC DOMINGO 15 1 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA LEYES DE GOMA E EXPAÑA ES ABSURDISTÁN OS Reyes, no los padrinos de la Infantita que trae bajo el brazo, ojú, el cambio de Constitución, sino los de Oriente, me han echado un teléfono móvil con una prestación utilísima. Más que el manos libres para destruir España del móvil de ZP. La prestación de mi teléfono es tomista, de la parte escolástica de Movistar: una máquina de silogismos. Y en la maquinilla de silogismos he introducido la mayor y la menor de la cuestión etarra: 1. Si la Unión Europea incluyó a Batasuna en la lista de grupos terroristas. 2. Y si en su política de claudicación ante la ETA, el Gobierno de España está dando con pares y nones un recital de cobardía antes que prohibir la asamblea de Batasuna. Introducidas las dos premisas, le di al botón de la conclusión. Y la maquinilla de silogismos me dijo, simulando la voz humana: España no paANTONIO rece Europa, no cumple mínimos BURGOS convergencia política Con razón los eurodiputados de Bélgica y de Italia se han hecho con la ficha un lío (con la ficha de Batasuna) y tras verla en la lista de organizaciones terroristas, se han dirigido al Gobierno de España no con la pregunta del millón, sino con la pregunta del millar de asesinados por la ETA: ¿Pero qué es esto, Dios mío de mi alma? Pues esto es que estos señores, con su cobardía, ni dan la talla de españoles ni dan la talla de europeos. El presidente del Gobierno anima a incumplir la Ley de Partidos y no nada. Un portavoz separatista vascongado compara a la ETA con el Ejército, total, dos organizaciones armadas, y no nada. En el BOE del separatismo catalán, un ganapán con tumaca le toca la entrepierna al honor de los militares y, total, como aquí el honor acaba arrestado, cesado y en la reserva, pues no nada. Hombre, ¿es Batasuna una máquina de tabaco acaso? Enton- L ces, ¿por qué la van a retirar de la circulación? Y los batasunos que van a reunirse en Bilbao para ejercer sus derechos individuales, como dice el fiscal general (pero no general como Mena) lo mismo. No hay co... de impedir esa asamblea como se hacen estas cosas: con dignidad y con la Guardia Civil. Allí estarán los etarras que me señalaron como objetivo en octubre de 2000, para que dos pistoleros de plantilla ejercieran su derecho individual de venir a buscarme a mi casa y hacerme el arreglo de cuello. Vamos, a pegarme un tiro en la nuca. Pero como el Gobierno tiene ya la información policial de que los batasunos no van a fumar, ni van a crear alarma social leyendo artículo alguno de la Constitución, ¿por qué les van a prohibir el derecho de reunión? Y mientras, claro, salimos a dos asesinatos por día y la inflación va por el 3 por ciento. Pero eso no preocupa en absoluto al Gobierno. Si no cumplen la convergencia política con Europa y no nada, ¿cómo van a cumplir la económica? Sin competitividad, comprándolo todo en China, no vendiendo una rosca en el extranjero, vamos camino de tener pronto una deuda externa propia de nuestros amiguitos sudamericanos. Ahí es donde nos pega estar: con el rey Mohamed, con Castro, con Chávez, con el gachó del jersey, que anda cómo le cantará La Internacional la lanita y seda del jersey de sesión continua. Todo es justo al revés de lo que decían en la manipulación post 11- M: España por lo visto se merece un Gobierno que le mienta. A la vista está. Nos dijeron que nos llevaban al corazón de Europa y nos han metido en el Tercer Mundo de los pisoteadores de libertades. Good bye, Spain España estaba en Europa, y estaba acabando con la ETA. Esto es Expaña, y a la ETA la ha levantado el puntillero ZP. Expaña a la que Gotzone Mora, óle, llama por su verdadero nombre de república bananera, pelín transcaucásica: Absurdistán. Donde hasta los separatistas gallegos se han puesto a tocarnos los suevos, los vándalos y los alanos. STE presidente del Gobierno que considera demasiado restrictiva la Ley de Partidos debería dedicar dos tardes para que el profesor Rubio Llorente, o algún jurisconsulto de cámara, le explicase que en democracia las leyes las interpretan los jueces. Y tomarse de paso un par de ampollas de Memorino para recordar el entusiasmo con que apoyó esa misma ley cuando era el jefe de la oposición y ETA descerrajaba nucas de concejales socialistas con el aplauso y la complicidad de esos tipos de Batasuna a los que ahora quiere permitir que se reúnan en asamblea a plena luz para que le echen un cable a sus agobios políticos. IGNACIO Acaso Zapatero se salCAMACHO tó en la carrera de Derecho alguna clase de Constitucional, aquella en que se explica que las leyes las elabora el Parlamento, las interpretan los tribunales y las aplica el Gobierno. Es difícil, empero, que haya olvidado la máxima jurídica de que la ignorancia de las normas no exime de su cumplimiento. Por tanto, ha de saber que como jefe del Ejecutivo está obligado a impedir que un partido ilegal celebre un acto público, máxime habida cuenta de que fue él mismo uno de los que con más denuedo impulsó la ilegalización de Batasuna. Si ya no piensa igual que entonces, debe afrontar con coraje la anulación de esa ley en vez de suspenderla de hecho a petición de parte. Lo que no vale en un Estado de Derecho son los subterfugios, las componendas y los retruécanos. Demasiado restrictiva también es la Ley Antitabaco, y se está cumpliendo a rajatabla. El otro día, en un foro de debate en Madrid al que acudía el presidente, el fiscal general del Estado se sentó con toda naturalidad en la misma mesa que los ministros. Simbólica alineación que viene a configurar al jefe del Ministerio Público como un miembro más del Gabinete al servicio de sus estrategias políticas. Aun así sería un escándalo que este funcionario desoyese el criterio de la Policía y de la propia fiscalía de la Audiencia Nacional, y manoseara a su antojo la legalidad como si fuese una materia elástica, de goma, que obliga según a quiénes y según en qué circunstancias. Lo que hay al fondo de esta vergonzosa complacencia permisiva lo sabemos todos: Zapatero espera que Batasuna haga un gesto que refuerce su plan de diálogo con los terroristas y le dé oxígeno ante el embrollo del Estatuto catalán. El presidente quiere cambiar la victoria ante los terroristas por un armisticio con ellos. Está en su derecho, pero que asuma el coste político y dé la cara. El camino de las argucias evasivas y la aplicación selectiva de las leyes conduce a la grotesca paradoja de que los batasunos puedan impunemente celebrar su reunión, pero no fumar en ella. Quizá ni siquiera eso: el Gobierno está ansioso por permitirles también encender la pipa de la paz.