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ABC SÁBADO 14 1 2006 Nacional 21 El detenido en el cuartel de Roquetas no murió por los golpes sino por la cocaína El informe final de la autopsia avala la versión del oficial y los agentes que las lesiones que sufrió Galdeano se habrían curado en veinte días; sólo siete le habrían mantenido incapacitado y no habrían dejado secuela CRUZ MORCILLO MADRID. La ampliación de la autopsia de Juan Martínez Galdeano, el detenido que murió en el cuartel de la Guardia Civil de Roquetas el 24 de julio del año pasado, confirma que éste falleció por una reacción adversa a drogas de abuso, debida a un consumo previo de cocaína según consta en el informe elaborado por el Instituto de Medicina Legal de Almería al que tuvo acceso ABC. Esa es la causa de la muerte y no los golpes recibidos durante el forcejeo que mantuvo con los agentes ni la rotura del esternón. La droga le provocó al arrestado arritmia y fibrilación y a continuación sufrió un fracaso respiratorio. La ampliación de la necropsia fue solicitada por la Fiscalía de Almería y por la defensa de los nueve funcionarios imputados, entre ellos el teniente al mando del cuartel, para esclarecer las causas últimas de la muerte de Galdeano y de las lesiones que presentaba. Sobre el resto de factores relacionados con la detención se dice lo siguiente. b Los forenses consideran Nueve guardias imputados y suspendidos Juan Martínez Galdeano entró en el cuartel de Roquetas a pedir ayuda tras un incidente de tráfico y salió muerto. El teniente que estaba al frente cuando ocurrieron los hechos, José Manuel R. y otros siete agentes siguen suspendidos de sus funciones tras la decisión tomada en agosto por el Ministerio de Defensa (seis meses de suspensión y tres para un guardia alumno) En unos días acabará esta suspensión por lo que todos, excepto el oficial- -a quien se impuso la pérdida de destino- -volverán a sus puestos. Mientras, el proceso judicial sigue su curso. Imputados (los nueve agentes) y testigos prestaron declaración en su día, y están a punto de concluir todas las pruebas solicitadas por las partes. La Fiscalía pidió prisión para el teniente y otro agente implicado en los hechos. Ahora, deberá pronunciarse de nuevo. Juan Martínez Galdeano murió en el cuartel tras acudir a pedir ayuda ABC La cuestionada fractura del esternón se produjo tras la muerte debido a las maniobras de resucitación tudio anterior. En él se recoge que la intensidad de esa defensa era de 0,8 mA, muy lejos de lo que se consideran valores letales (de 75 a 100 mA) Sus efectos quedarían reducidos a malestar por sensación de calambre y ligera o momentánea contractura muscular en el punto de aplicación Más que lesiones contribuiría a generar estrés. no presentaba lesiones traumáticas; se le sujetó por el cuello, pero sin ocluir la vía respiratoria. Se descarta, pues, la asfixia; tampoco los focos de hemorragia difusos en los pulmones se asocian a golpes, sino más bien a maniobras de resucitación. Forcejeo. Las carreras y el forcejeo intenso, así como la inmovilización o el dolor por los traumatismos pueden generar estrés y éste favorece la taquicardía y la vasoconstricción. Spray irritante. La presencia del spray fue estudiada en un informe toxicológico previo. Los forenses de Almería apuntan un efecto concasual muy leve en el incremento de los niveles de estrés del detenido. Los agentes hicieron uso de ese aerosol aproximadamente una hora antes de su muerte. Porra eléctrica. Existe asimismo un es- Fractura de esternón. La fractura fue producida inmediatamente después del fallecimiento de la víctima y, por tanto, se debe a una maniobra de resucitación realizada aplicando una fuerza considerable sobre el pecho Laringe, cervicales y pulmón. Constatan los forenses que la laringe de Galdeano Inmovilización. El informe describe la literatura forense sobre muertes súbitas en casos similares. Concluye a modo de resumen sobre las circunstancias relacionadas con la detención que los traumatismos recibidos o autoinferidos durante el forcejeo, así como el resto de circunstancias analizadas no son en ningún modo causa de la muerte. De no haber existido el consumo previo de cocaína, encontraríamos un cuadro lesivo externo de mayor o menor importancia, pero no se hubiese producido el fallecimiento La autopsia repasa a continuación el historial clínico de Martínez Galdeano y los estudios bioquímicos e histopatológicos practicados, así como los resultados de los análisis de drogas. Deja claro que la víctima tenía una adicción previa a los opiáceos, la cocaína y el alcohol. El análisis de su sangre indica que consumió estas dos últimas sustancias diez o doce horas antes de los hechos y que estando aún bajo los efectos de la cocaína volvió a esnifar esta droga, inmediatamente antes de llegar al cuartel (una media hora) Todavía tenía cocaína en sangre cuando se autoadministró otra dosis explica el informe. Además, había consumido de forma más o menos regular varios días antes. Se cree que el detenido sufrió un delirio agitado inducido por la cocaína que desembocoó en una arritmia de la que no se recuperó. Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Almería concluyen que Martínez Galdeano se habría curado de las lesiones que presentaba en unos veinte días, con reposo, curas locales y analgésicos. En siete días podría haber vuelto a sus ocupaciones habituales y no le habrían quedado secuelas.