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20 Nacional SÁBADO 14 1 2006 ABC Núñez Feijóo se pone al frente del PP gallego en sustitución de Fraga y con el apoyo de Rajoy Los populares abren en Galicia una nueva etapa de renovación casi total en sus órganos directivos b Los retos del nuevo presidente regional del partido serán las elecciones municipales de 2007 y la reforma del Estatuto de Galicia conforme a la Constitución JOSE LUIS JIMÉNEZ SANTIAGO. Entre hoy y mañana, el PP de Galicia asistirá a un momento histórico: el congreso extraordinario en el que Manuel Fraga entregará el testigo a su sucesor, Alberto Núñez Feijóo, tras 16 años al frente del partido y cuatro mayorías absolutas en la Xunta. Apenas un año después de que fuera ratificado como presidente por aclamación, la pérdida del poder tras las elecciones autonómicas de junio precipitó su sucesión. El temor de la dirección nacional del partido a que la concurrencia de varios candidatos pudiera resquebrajar la débil cohesión interna del partido se disipó con la contundente victoria de Núñez Feijóo en las primarias de noviembre, donde arrasó en La Coruña y Pontevedra. A su favor tuvo el respaldo tácito de Mariano Rajoy. La nueva etapa que se abre en el PP gallego viene marcada por la renovación casi total de los órganos de dirección, tal y como anunció Núñez Feijóo desde que presentara su candidatura. Este partido necesita caras nuevas, la gente quiere renovación pregonó reiteradamente. La estrategia del futuro presidente fue la de aglutinar los distintos sectores del partido dentro de una misma línea de acción, para lo que integró a su principal rival, Xosé Manuel Barreiro, como vicepresidente y coordinador del grupo parlamentario. siones se ha desplazado a Galicia para allanar el camino a Feijóo, su candidato. Sin ir más lejos, el secretario general será una persona del círculo de amistades de Rajoy, el pontevedrés Alfonso Rueda. Otro ejemplo claro fue su entrevista con el barón orensano José Luis Baltar, con el fin de que mostrara su apoyo a Alberto Núñez en caso de fracasar la opción de José Cuiña. Precisamente, ese ha sido otro de los grandes logros de Mariano Rajoy en el proceso sucesorio: la desactivación del que fuera delfín de Fraga durante una década. Tras su caída en desgracia durante la catástrofe del Prestige su alargada sombra se dejo notar en cada una de las crisis internas del partido, y tras lograr que la sucesión se dirimiera en un congreso abierto, se presentó como la línea más galleguista e independiente de las tesis de la dirección nacional. Cuiña fue arrollado por Feijóo en Vigo y Pontevedra en el proceso de elecciones primarias. Ya ha anunciado que no asistirá al congreso. Municipales y Estatuto, los retos El gran reto de Feijóo a partir de ahora es capitalizar las fisuras del gobierno bipartito de PSOE y BNG en la Xunta de cara a las elecciones municipales de 2007, y rejuvenecer la base electoral del partido, recuperando así sectores perdidos durante la última etapa Fraga. Además, Galicia será la primera comunidad histórica donde la reforma de su Estatuto dependa del voto del PP, y Núñez Feijóo aprovechará esta circunstancia para aplicar la doctrina de Génova y evidenciar que se puede profundizar en el autogobierno sin caer en las reformas nacionalistas que vulneran la Constitución. Aunque eso sí, no consentirá que Cataluña o País Vasco obtengan privilegios en exclusiva. Por otro lado, el de este fin de semana será una de las últimas apariciones públicas de Fraga en Galicia. Su destino parece estar más que asegurado en la Cámara Alta, donde ocupará un puesto como senador por designación autonómica. A falta del papel que el PP otorgue en el Senado a su presidente fundador, su regreso a Madrid coincidirá con el debate del Estatuto catalán y la reforma de la propia Cámara, dos asuntos del máximo interés para un octogenario padre de la Constitución. Fraga ocupará la plaza que le cederá la alcaldesa de Vigo, la popular Corina Porro, y se calcula que a partir de marzo inicie su última andadura política después de más de tres lustros en Galicia. Un tecnócrata con experiencia de Gobierno para actualizar el partido A. AYCART SANTIAGO. La gran apuesta de Mariano Rajoy para renovar, desde dentro, al PP gallego, Alberto Núñez Feijóo (Orense, 1961) tomará este fin de semana el relevo de Manuel Fraga al frente del partido, tras su contundente victoria en las primarias celebradas el pasado mes de noviembre, concebidas como un primer paso para recuperar la Xunta de Galicia. Responsable del Insalud y director general de Correos con José María Aznar, Núñez Feijóo es la imagen de la renovación imprescindible tras la inevitable retirada de Fraga. Para ello, ha protagonizado una intensa campaña que le ha llevado de ser un completo desconocido para las bases del PP gallego, cuando accedió a la consejería de La tutela de Rajoy Pese a que ha querido dar a entender que su inhibición en el proceso sucesorio ha sido total, Mariano Rajoy ha tutelado el mismo desde Madrid, y en oca- Pese a que Rajoy ha querido mostrar su inhibición en la sucesión, su implicación ha sido notable El destino de Fraga parece más que asegurado en el Senado, donde sustituirá a la alcaldesa de Vigo Política Territorial del Ejecutivo autónomo en plena crisis del Prestige a encabezar megáfono en mano una protesta de los alcaldes de su partido contra la anulación de las obras aprobadas en los últimes meses del gabinete de Fraga. En el interín, el tecnócrata y populista Feijóo dio su auténtica talla política al convertirse en el principal baluarte del Plan Galicia aprobado por el Gobierno de Aznar precisamente para paliar las consecuencias de la mayor catástrofe ecológica sufrida en España, pero condenado a la desaparición por la llegada al poder de Rodríguez Zapatero. Primero desde el Gobierno, y luego desde la oposición, después de la pérdida de la Xunta por un puñado de votos, Núñez Feijóo ha conseguido en apenas tres años sacudirse el estigma de tapado de José Manuel Romay Beccaría, derrotar en su propio territorio, y de forma abrumadora, el ex delfín de Fraga, Xosé Cuiña, y aglutinar una nueva mayoría que ha recuperado la unidad del PP, resquebrajada en los meses previos a la pasada campaña electoral. Con Fraga se retira en el Congreso del PP gallego una buena parte de la vieja guardia del partido, que cede su paso a una nueva hornada de dirigentes jóvenes pero con amplia experiencia en el trabajo de partido y también en las instituciones, que se enfrentan al reto de adecuar el mensaje y la imagen del partido a una sociedad dinámica y modernizada precisamente por su gestión al frente de la Xunta.