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ABC VIERNES 13 1 2006 Espectáculos 55 VIERNES DE ESTRENO entrevista a VOLKER SCHLÖNDORFF, director El Holocausto aún tortura a Alemania El cineasta germano, Oscar y Palma de Oro por El tambor de hojalata ofrece su visión de la etapa nazi en El noveno día JAVIER CORTIJO MADRID. Es de agradecer que lo admita sin tapujos ni ronroneos: Si no fuera por El tambor de hojalata no hubiese hecho casi ninguna película, ni siquiera ésta. Es mi mina de oro Sin embargo, Volker Schlöndorff está lejos de ser un one man hit como esos grupos- champiñón de los 70 y 80 a los que VH 1 dedica a veces maratones especiales. Sus cuarenta años como director han dado para títulos carismáticos como El honor perdido de Katharine Blum Tiro de gracia o, tras una mediocre carrera yanqui con La muerte de un viajante o El ogro como puntales, su excelente El silencio tras el disparo Ahora ha cogido aire y se ha sumergido en un oscuro episodio de la Alemania nazi: el intento de soborno de la Gestapo hacia un sacerdote luxemburgués para limar las relaciones entre el Vaticano y Hitler. En medio de un homenaje- retrospectiva en el Círculo de Bellas Artes, el veterano cineasta amplía detalles de su último trabajo y del resto de su filmografía. ¿No solía decir que no estaba preparado para hincarle el diente al Holocausto? -Bueno, rectificar es de sabios. Además, El noveno día no se centra en el horror de los campos de concentración, sino en la experiencia de ese individuo en concreto que pasó por esa aberración inhumana, junto a otros muchos curas y hasta obispos judíos. ¿Cree que las nuevas generaciones del cine alemán le están perdiendo el miedo escénico al Holocausto? -Puede ser. En mi generación era inimaginable que ese terror se pudiera llevar al cine, porque la realidad siempre superaría a la ficción. Los jóvenes no tienen esa inhibición. Aunque yo he intentado pasar somera y objetivamente por las imágenes de Dachau y centrarme en lo realmente importante. ¿Y qué es lo importante? -La fe. O la conciencia, si se prefiere. La historia real de este sacerdote luxemburgués es la de una tentación: se ve en la tesitura de tener que elegir entre el cielo (la salvación propia y de sus colegas y familiares) y el infierno, que es volver al campo de concentración. ¿Cree que ha molestado que un cineasta como usted hurgue en tal herida, aún abierta? -Seguramente. Siempre es incómodo demostrar que hacer el bien es el camino menos sencillo. Pero nunca he pretendido encender polémicas. De he (Pasa a la página siguiente) Volker Schlöndorff, en Madrid durante su visita de promoción con El noveno día EFE