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44 VIERNES 13 1 2006 ABC Sociedad Alí Agca sale de prisión sin aclarar las razones del atentado contra Juan Pablo II El ministro de Justicia turco anunció ayer mismo que se revisará el proceso de su excarcelación b Casi 26 años después de ser detenido en la plaza de San Pedro tras su intento de asesinar a Juan Pablo II, salió en libertad a primera hora de la mañana de ayer J. M. NIEVES. E. ESPECIAL ANKARA. Fue un viaje del blanco al negro, un cuarto de siglo después. Del blanco de la libertad y del Honda de la Policía que le sacó de la prisión de Estambul, directo a un centro de reclutamiento, al negro de la incertidumbre de su liberación y del Mercedes de su abogado, que le llevó justo después al hospital militar de Gata para un reconocimiento médico previo a una posible incorporación a filas. Casi 26 años después de ser detenido en Roma por el intento de asesinato de Juan Pablo II, Alí Agca, el también asesino de un periodista turco de izquierdas en 1979, fue puesto ayer en libertad, a primera hora de la mañana, de la cárcel de alta seguridad de Kartal, en la zona asiática de Estambul. Las reacciones a esta liberación anunciada no se hicieron esperar. Desde la del ex ministro turco Hikmet Sami Turk, titular de Justicia cuando Agca fue extraditado de Italia en 2000, que la calificó de grave error a las del actual titular de la misma cartera, Cemil Cicek, que ayer mismo ordenó que se revise todo el proceso de puesta en libertad. La excarcelación, según diversas opiniones, podría no haberse ajustado a lo que prevé la ley, ya que Agca se ha beneficiado de una amnistía que puede no corresponderle, al no haber cumplido diez años de prisión en Turquía por la muerte del periodista Abdi Ipekçi, asesinado por él en 1979. Recordemos que Alí Agca estuvo encarcelado veinte años en Roma, hasta 2000, y otros cinco en Estambul. Héroe o villano Todas las cadenas de televisión y las principales emisoras de radio del país abrían ayer con la noticia que hoy, sin duda, ocupará también la portada de los principales periódicos. Partidarios y detractores del extremista arrepentido se disputaban las cámaras y la posibilidad de hacer declaraciones. Es un héroe aseguraba una mujer de mediana edad casi arrebatando el micrófono al periodista que la entrevistaba. Una opinión muy diferente a la que ayer a mediodía expresaban varios carteles colgados en las ventanas de un céntrico edificio de Ankara: Agca, asesino, vuelve a prisión Con gesto serio y mirada penetrante, muy delgado y vistiendo un panta- ¿Por qué perdonar? dice el titular de la revista Time en un ejemplar de 1983 mostrado por Agca al salir de prisión lón vaquero y un sencillo jersey azul, Agca, que en la actualidad tiene 48 años de edad, salió de la cárcel esposado y fuertemente escoltado por la Policía. Fuera, centenares de personas se agolpaban para verle. Unos le increpaban y otros le lanzaban flores. La cara y la cruz de un crimen aún rodeado de misterio y de un criminal que no ha querido, quizá por miedo a perder su propia vida, desvelar ninguno de los secretos que guarda. A muchos kilómetros de distancia, la madre del extremista arrepentido, Muzeyyen Agca, terminaba de recuperarse del ataque de ansiedad que sufrió la madrugada del miércoles, apenas unas horas antes de la liberación de su hijo. Desde la prisión, Alí Agca fue conducido por la Polis directamente a una oficina de reclutamiento. Una vieja deuda con el Estado turco, que también re- REUTERS clamaba al magnicida por no haber cumplido nunca el servicio militar obligatorio. Y desde allí, en su última etapa antes de desaparecer por las calles de Estambul, el recién liberado Agca fue llevado, esta vez a bordo de un lujoso Mercedes negro, hasta el hospital militar de Gata, donde todos los reclutas se someten normalmente a un examen médico previo al comienzo del cumplimiento del servicio militar. Segundos