Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión VIERNES 13 1 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil WASHINGTON: PROHIBIDO VENDER L embajador de Estados Unidos en Madrid, Eduardo Aguirre, ha comunicado formalmente al Gobierno la negativa de su país a que España venda a Venezuela los componentes tecnológicos norteamericanos, que necesitan licencia de exportación, y que incluyen los equipos militares- -especialmente aviones de transporte y barcos- -que forman parte del acuerdo suscrito por el ministro de Defensa, José Bono, y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Tras la negativa de Washington subyace el profundo malestar de la Administración de Estados Unidos por el acuerdo suscrito con Hugo Chávez, quien el día de la firma del acuerdo agradeció al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la firmeza de España y subrayó la indignidad del imperialismo estadounidense. Las coordenadas en las que se sitúa la política exterior española, escorada hacia posiciones que ocupan gobiernos de dudoso marchamo democrático y sesgo populista, amenazan con ampliar la brecha con EE. UU. La reacción norteamericana es el reflejo del deterioro de nuestras relaciones diplomáticas con la primera potencia del mundo, una situación que debilita las posibilidades de establecer bases de colaboración con otros gobiernos que impulsen los intereses estratégicos de España en áreas geográficas específicas o en el conjunto de la Comunidad Internacional. Las apuestas estratégicas de nuestra política exterior se han revelado fallidas con el riesgo, en las grandes cuestiones de fondo, del aislamiento exterior de nuestro país. La venta de material militar a Venezuela es la prueba del nueve de que, hoy por hoy, los países más agradecidos con la diplomacia española no se caracterizan precisamente por el respeto escrupuloso de las libertades y las garantías individuales. Estamos alineados con los no alineados o con los que se alinean en coordenadas populistas y no estrictactamente democráticas, revelador viraje que demuestra hasta qué punto se agrava cada día la imagen de España en el exterior. Tras el no de Washington se esconde una tumultuosa relación que, lejos de embridarse, amenaza con complicarse a medida que en la fotografía de nuestra política exterior aparecen, sobre todo, Castro, Chávez, Mohamed VI o Morales, protagonistas principales de una nueva etapa caracterizada por los movimientos reactivos en relación con los anteriores gobiernos. El giro abrupto de la diplomacia española nos sitúa en espacios poco recomendables y nos expone, peligrosamente, a situaciones como la registrada ayer, expresión última de un malestar que no se oculta bajo formalismos de carril. Si el Gobierno de Rodríguez Zapatero entiende que es normal la respuesta de Washington, habría que preguntarle a Washington si sigue teniendo a España entre sus principales aliados. E ZAPATERO SE ENCARA CON LA LEY A mejor interpretación de las posibles es que Rodríguez Zapatero no fuera consciente del grave error que cometió ayer- -quizá el más grave de su mandato- -al argumentar preventivamente contra la posible suspensión judicial de la Asamblea de Batasuna, convocada para el 21 de este mes. Sin embargo, no es la primera vez que el presidente del Gobierno realiza una desafortunada incursión jurisprudencial, aunque esta declaración, pidiendo respeto para las libertades y derechos de los convocantes del acto batasuno, supera con creces su afamada afirmación de que eloncepto de nación- -aplicado a España, claro- es discutido y discutible No cabe, en todo caso, premiar con el beneficio de la duda una reflexión que contraviene principios elementales del Estado de Derecho, aquellos que se suponen en el manual básico de la máxima autoridad política de una democracia europea, lo que obliga seriamente a plantearse si las legítimas convicciones personales del jefe del Gobierno no resultan claramente inconvenientes para sobreponerse a la agresión terrorista. Hay ciertos asuntos que no admiten especulaciones. Rodríguez Zapatero sabe, o debería saber, que se ha referido peligrosamente a la situación jurídica de un partido político disuelto por decisión del Tribunal Supremo y ratificada por el Tribunal Constitucional- -que ha calificado a Batasuna de muerto civil -a causa de su inserción en la organización terrorista ETA. Sabe el presidente del Gobierno, o debería saber, que decenas de candidaturas electorales han sido anuladas por extensión de dichas sentencias, y porque sus promotores eran meros testaferros de Batasuna y de ETA. Y sabe, o debería saber, que su análisis pseudojurídico es el que se hacía antes de que el Estado se quitara la venda de los ojos y aceptara la realidad de que ETA es una hidra con máscaras que se aprovecha de confusiones como la que ayer exhibió el presidente del Gobierno. Por supuesto, la Constitución consagra los derechos y libertades individuales. Por eso Batasuna fue ilegalizada. Un corrillo con periodistas no es el foro adecuado para que el presidente del Gobierno se encare con el Estado de Derecho. Para decir lo que dijo ayer está el Parlamento, L cuyo auditorio es el conjunto de la sociedad española, a la que se debe explicar qué razones han apremiado al presidente del Gobierno para salir en auxilio, no sólo de Batasuna, sino también del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) del que dijo que no era lo que decían que era, porque en caso contrario Batasuna seguiría actuando en el Parlamento vasco Aparte de lo inefable del silogismo, el presidente del Gobierno parece ignorar que algunos dirigentes de ese partido- máscara están imputados en la Audiencia Nacional por integración en banda armada y desdeña el hecho de que esta formación no ha condenado un solo atentado terrorista de los más de cien cometidos por ETA en esta legislatura, ni ha exigido el cese de la violencia. Llama la atención que el presidente del Gobierno se pronuncie tan favorablemente sobre una iniciativa abertzale (la Asamblea de Batasuna) y sobre un partido político proetarra que, en estos momentos, están siendo objeto de sendas investigaciones penales en la Audiencia Nacional. Y también llama la atención que esta declaración presidencial- -pura casualidad- -se produzca al día siguiente de que el presunto terrorista Xavier Alegría manifestara en el macroproceso contra Ekin que es imprescindible el archivo de este juicio para que se produzca el supuesto proceso de paz. Nada es gratuito cuando se introduce tanto desorden en las prioridades éticas y políticas del Estado. La obsesión por borrar todo rastro de la gestión de Aznar y sus gobiernos está arrasando la mejor arquitectura jurídica e institucional que nunca tuvo el Estado en la lucha contra ETA, dentro y fuera de sus fronteras. Otros ya han tomado nota de que en España se ha dejado de identificar correctamente a terroristas y víctimas. Según publica hoy ABC, los Gobiernos de Bélgica e Italia han pedido al Ejecutivo español que les aclare la situación de Batasuna ante la invitación que ha cursado a políticos de esos países. La duda sería ofensiva si no fuera porque su causante es el asombroso comportamiento del Gobierno frente a la izquierda proetarra. Y lo más grave es que, tras la declaración de ayer de Zapatero, no está en absoluto clara cuál puede ser la contestación del Ejecutivo español. EL RIESGO DE LA GRIPE AVIAR A gripe aviar avanza imparable en dirección a Europa. Tras los nuevos casos en seres humanos que han sido detectados al oeste de Ankara, crece el número de pacientes ingresados en hospitales por la sospecha de que hayan contraído la enfermedad. Se trata de un notable salto geográfico, puesto que hasta ahora la infección sólo se había cobrado víctimas mortales en la zona del sureste asiático, donde continúa pertinaz el azote de esta plaga que ayer cortaba otra vida en Indonesia. Y comienzan las repercusiones sociales del problema, que genera ya cierta psicosis colectiva en Turquía. De hecho, Rusia ha pedido a sus ciudadanos que no viajen a ese país para evitar el contagio y la UE refuerza la prohibición de importaciones desde países fronterizos. Todavía no hace diez años que apareció en Hong Kong el primer brote y, como es notorio, el riesgo se ha extendido de forma considerable. Parte de la responsabilidad corresponde a los países desarrollados. Recientemente, el responsable de la OMS en China declaraba en ABC que Europa no se ha preocupado del asunto hasta que ha llegado a L su puerta y que la enfermedad podría haberse evitado si se hubiera combatido desde el primer momento. Parece que la prevención de riesgos no figura entre las prioridades de la política sanitaria. Sin embargo, debería ser un elemento fundamental, porque la educación en materia de higiene y alimentación permite un razonable control de los virus que se transmiten por contacto entre animales y seres humanos. Aseguran los expertos que todavía no hay peligro inminente de pandemia, pero resulta imprescindible afrontar la situación con celeridad y con eficacia, aportando los recursos que sean necesarios. En el mundo globalizado actual, la circulación de personas y mercancías es fluida y constante, no sólo a través de cauces legales. Nadie puede garantizar que no aparezcan manifestaciones de la enfermedad en la UE, ya que hace meses en Grecia se tuvo noticia de algún caso. Mientras seguimos pendientes de las vacunas imprescindibles, conviene recordar la regla más vale prevenir que curar bien conocida por la sabiduría popular.