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56 Cultura JUEVES 12 1 2006 ABC Denuncian un vídeo en el Museo Reina Sofía por apología del maltrato b Los responsables del museo El niño terrible se pasa de la raya Bret Easton Ellis hizo a los 23 años una entrada estelar en el mundo de las letras estadounidenses con su primera novela, Menos que cero (1985) Con un estilo tan crudo que hacía dudar de si lo suyo era talento o escasez de recursos, descuartizaba la vida de jóvenes californianos de familias adineradas entregados a satisfacer todos sus deseos bajo una filosofía moral cristalizada en que uno que quiere algo, tiene derecho a cogerlo. Si quieres hacer algo, tienes derecho a hacerlo Pese al anticipo de 300.000 dólares por su tercera novela, Simon and Schuster se negó a publicar American Psycho después de que organizaciones de mujeres- -dentro y fuera de la editorial- -pusieran el grito en el cielo. ¿Era para tanto? Dejemos que Norman Mailer dicte sentencia: American Psycho dice que los años ochenta fueron espiritualmente repugnantes y la presentación del autor es la cristalización de tal horror. Cuando toda una nueva clase se enriquece mediante la habilidad para hacer dinero más allá de la manipulación del dinero, y se vuelve completamente obsesiva por la superficie de las cosas- -esto es, por los productos de lujo, la comida y la apariencia- -entonces, en efecto, dice Ellis, hemos entrado en el período de la absoluta manipulación de los seres humanos por los seres humanos: el objetivo correlativo a la manipulación es el asesinato a golpes. El asesinato es ahora un aserradero donde los seres humanos pueden ser tratados con la misma falta de respeto que los árboles El libro está tan saturado de crímenes gratuitos relatados con frialdad tan cortante que a menudo hay que dejarlo de lado para que el espanto ni anestesie ni salpique. El propio Easton Ellis se ha arrepentido de parte de lo escrito. Tarde. Mary Harron logra la proeza de filmar lo infilmable valiéndose de algo de lo que carece la novela: ironía. Pero dejemos que sea Mailer quien eche el cierre a esta obra de charcutería moral: No, el mayor horror, el daño intelectual real que esta novela puede causar es que refuerza la tesis de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal Alfonso ARMADA madrileño hablaron con la Guardia Civil y alegaron en su defensa que las imágenes fueron grabadas en los años 80 ABC MADRID. Amnistía Animal Comunidad de Madrid ha presentado una denuncia ante el Seprona de la Guardia Civil contra el artista Jordi Benito y el Museo Reina Sofía por presunta apología de un delito de maltrato animal al exhibir un vídeo en el que se muestra la muerte a martillazos de una vaca. Durante tres meses, el Museo Reina Sofía ha presentado una exposición llamada El arte sucede en la que el autor Jordi Benito expone varias obras, entre ellas el vídeo objeto de la denuncia. La presidenta de Amnistía Animal, Matilde Cubillo, explicó ayer a Efe que durante los 53 minutos que dura esta grabación cualquier persona que entre en el museo, sea niño o adulto, ve cómo le clavan puñales en la garganta para coger sangre en una copa, y el animal sigue con vida. Después le cortan la cabeza y la despellejan Las imágenes continúan con un ritual en el que se saca la sangre a la vaca, colocan a una de las personas la piel, le cortan las patas al animal y se las atan a sus pies. A solicitud de Amnistía Animal, una patrulla del Seprona de la Guardia Civil se personó en el Museo Reina Sofía y comprobó las imágenes que se estaban emitiendo. MAÑANA, CON ABC, AMERICAN PSYCHO POR 8,95 EUROS MÁS En la mente y el armani del asesino Por JAVIER CORTIJO Artículo 18 del Código Penal Cubillo aseguró que los responsables del Museo hablaron con la Guardia Civil y alegaron en su defensa que las imágenes fueron grabadas en los años 80, quitando importancia a lo que allí se estaba exponiendo. Sólo un pequeño cartel anunciaba que las imágenes podían herir la sensibilidad Según el artículo 18 del Código Penal, el hecho de difundir imágenes constituyentes de un delito es apología de ello: La provocación existe cuando directamente se incita por medio de la imprenta, la radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante que facilite la publicidad o ante una concurrencia de personas a la perpetración de un delito Fuentes del Reina Sofía dijeron que la postura del Museo es la de respetar los distintos contenidos artísticos de los creadores, siempre que las obras no transgredan las normas y esto está recogido en la Constitución Añadieron, además, que el hecho de que en algún momento haya unas imágenes que puedan contener cierta violencia, no implica que se haga apología del contenido, como así dice Amnistía Animal acogiéndose al artículo 18 del Código Penal Pocos proyectos tan mareados, ajetreados y manoseados cual falsa moneda como la adaptación de la cuasimítica novela de Bret Easton Ellis. Por la agenda de los productores se cruzaron nombres como David Cronenberg y Oliver Stone en la dirección, Edward Norton, Leonardo DiCaprio o Brad Pitt en el papel principal y Cameron Díaz en el de la dulce Evelyn. No nos extraña tal baile de estrellas, y la cantidad de anacronismos que ocasionó (como nos recuerda el rincón del gazapo en www. imdb. com) considerando el material altamente incendiario que tenían entre manos. Y eso que la historia de Patrick Bateman no es más que una nueva vuelta de tuerca del affaire Jeckyll Hyde, magistralmente expuesto por David Fincher en la casi contemporánea El club de la lucha (curiosamente protagonizada por dos de los candidatos a psycho Eso sí, menuda vueltecita. Más bien, un torpedo dirigido a la línea de flotación de los felices y voraces años 80 que planteaba el hedonismo (o hedor- nismo) y narcisismo como una forma sofisticada de asesinato. Ríete de las snuff movies Al final, el caramelo envenenado cayó en la azotea de la canadiense Mary Harron, que apuntara maneras con la independiente I Shot Andy Warhol y que, curiosamente, no ha vuelto a levantar cabeza ni vuelo desde entonces, a excepción de un biopic televisivo sobre la mega pin- up Betty Page. El escalofriante Christian Bale corrió mejor suerte, cazandoel cotizado papel de Batman un lustro después de esta cinta semimaldita A pesar de que hizo caja y todo (recaudó el doble de los ocho milloncejos de dólares que costó) y nos regaló unos cuantos impactos visuales de excepción, como la escena en que el depredador, maza en mano, perdona la vida a su pieza y diserta metafísicamente sobre la carrera musical de Phil Collins (los hay depravados) o, sobre todo, ese elegante y juguetón intercambio de tarjetas de visita que demuestra que, en el fondo, el asesino en serie y el oso, cuanto más feos más hermosos. Por cierto, existe una secuela feminista rodada en veinte días, dirigida por Morgan J. Freeman (otro mimado de Sundance que cavó su tumba con el regalito) y estrenada directamente en vídeo. Será que las chicas no la saben meter. El hacha, claro.