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ABC JUEVES 12 1 2006 Cultura 55 Ser actriz me permite tener ese cachito de libertad que todo ser humano necesita Rosa María Sardá vuelve a la escena madrileña con Wit una obra dirigida por Lluís Pasqual teatral de su autora, la profesora estadounidense Margaret Edson, que consiguió con ella el premio Pulitzer en 1998 JULIO BRAVO MADRID. Rosa María Sardá vive las horas previas al estreno madrileño de Wit -hoy, en el recuperado teatro Maravillas- -con un escandaloso y molesto resfriado encima. No estoy en mi mejor día se disculpa mientras oculta sus ojos cargados detrás de unas gafas oscuras y su cabeza rapada (por exigencias del guión) bajo una gorra. Hace casi veinte años que no pisa un escenario madrileño. Madre coraje y sus hijos con el Centro Dramático Nacional, fue su último trabajo teatral en la capital. La dirigió Lluís Pasqual, el mismo que ha puesto en pie la función con la que regresa la actriz: Wit un texto con la que su autora, Margaret Edson (fue su primera obra) logró el premio Pulitzer. Wit (que significa ingenio en inglés) se estrenó en Barcelona a finales de 2003. Se representó después en varias ciudades de España y ahora, tras un paréntesis, se ha retomado la gira que recala en Madrid, donde estará en cartel hasta el 5 de marzo. Rosa María Sardá interpreta a una profesora universitaria de literatura a la que se le diagnostica un cáncer terminal. Es una belleza de personaje- -dice sonriente- que está lleno de sutilezas, de una ironía finísima. Me asusta cada vez que voy a empezar una representación, porque está en el canto de un duro. Tiene un dramatismo sutil b La obra es el primer texto ría Sardá que cuando sale del teatro lo hace con más vitalidad. Es curioso, pero cuando he hecho comedia- Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? por ejemplo- -salía derrotada, cansada, muchas veces de mal humor. Pero cuando he hecho obras como Wit o como Madre coraje salgo con más fuerzas Aunque han sido el cine y la televisión los territorios por los que más ha transitado en los últimos años- esta profesión va por rachas, y a mí estos últimos años me ha tocado estar más tiempo en esos medios explica- el teatro presenta muchos alicientes para la actriz. Siempre me ha parecido un mundo muy atractivo por muchas razones. Por supuesto, el contacto con el público. Hay que ser además como un atleta, siempre lo he dicho, conservar la mente y el cuerpo ágiles; en el cine puedes hacer varias tomas hasta tener la buena, pero en el teatro la toma buena es un travelling continuo en un solo plano secuencia Rosa María Sardá encarna a una enferma de cáncer en Wit Habla Rosa María Sardá- -quizás sea el resfriado, quizás su propia filosofía- -con cierto desapego de los personajes que han pasado por su vida. Soy muy poco mítica, y normalmente los suelo dejar en el camerino cuando salgo del teatro. Y no creo que me hayan hecho diferente. Soy yo, que me he hecho mayor, la que he cambiado. Yo creo que enriquece más el trabajo que los propios personajes. Cómo queremos contar las historias, ésa es la tarea ABC Para hacer teatro hay que ser como un atleta y hay que conservar la mente y el cuerpo ágiles. En el teatro sólo hay una toma buena que tenemos que hacer. Y además, lo que te ha servido para una cosa no te sirve para otra Ser contador de historias es, precisamente, lo que más le gusta de su profesión. Ser actriz- -dice- -te permite tener ese cachito de libertad que todo ser humano necesita. Yo, además, soy una privilegiada porque puedo elegir qué papeles hago y cómo quiero comunicarme con los demás y qué les quiero contar El presidente de México pedirá a Austria el penacho de Moctezuma MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. El Gobierno mexicano reclamará formalmente a su homólogo austriaco la devolución del penacho de Moctezuma, que se encuentra en un museo de Viena. Según el diputado del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) el presidente Vicente Fox tiene en sus manos el acuerdo legislativo y existe disposición para pedir su retorno La Secretaría de Relaciones Exteriores ya ha puesto en trámite el acuerdo aprobado por el Congreso el pasado 4 de noviembre, en el que se exhorta al Ejecutivo a recuperar por la vía diplomática el Kopilli Quetzalli que llegó a Austria en 1524 y permanece expuesto desde 1972 en el Museo de Etnografía vienés. Dominio del lenguaje Margaret Edson quiso que su personaje fuera una profesora universitaria porque quería que tuviera dominio del lenguaje. Fue una de las cosas que más me atrajo del personaje. Si no sería simplemente una enferma. Vivian, mi personaje, sólo quiere hablar de literatura. Tiene ingenio y talento, y habla de lo que le cuentan los médicos como de un arsenal de terminología La obra tiene, además, según Rosa María Sardá, una extraordinaria carpintería teatral. Desde que sale a escena se produce una comunicación directa con el público, al que le propone un juego de palabras que dice mucho de cómo es esa mujer que le va a contar su historia a los espectadores A pesar de la exigencia, física y mental, de su personaje, asegura Rosa Ma- Xoconoschtlet Gomora, director de la sociedad Yankuikanahuac, que gestiona la devolución del penacho del emperador azteca, confirma que la corona de Motekuhzoma (Moctezuma) puede regresar a México este mismo año pues el presidente austriaco, Heinz Fischer, en su visita a México del pasado año, dio el primer adelanto para que se produzca la devolución. Origen prehispánico En 2002, una comisión de expertos determinó el origen prehispánico de la pieza, aunque ésta no pudo ser revisada en forma directa debido a su fragilidad. Así, no existe ninguna evidencia de que la corona, hecha con cuatrocientas plumas, fuera utilizada por Moctezuma II, emperador azte- ca entre 1502 y 1520. Pudo pertenecer a otro alto dignatario o sacerdote, señala a Crónica el historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alejandro González. Tampoco se sabe si el penacho fue sustraído por Hernán Cortés o si el conquistador de México lo envío a España como un presente para la Corona. El penacho de Moctezuma fue descubierto después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Museo de Etnología de Viena lo cataloga en sus colecciones. Durante la contienda, un anónimo coleccionista había entregado un faldón de la cultura africana al museo para impedir su robo o destrucción. El dueño nunca regresó a recuperar su pieza y, al ser reclasificada, los expertos repararon en que las plumas del penacho pertenecían a un quetzal, ave propia de Centroamérica y, por tanto, sin relación alguna con África. La pieza, por cierto, está valorada en cincuenta millones de dólares (unos 41 millones de euros)