Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 12 1 2006 Cultura 53 Victoria de Samotracia Copiar esta obra del arte griego cuesta 2.480 euros, es la pieza más cara de todas las que ofrece el Taller de Vaciados de la Academia De los más grandes museos del mundo En los próximos días ABC lanza una espléndida colección que ilustra las obras de los mejores museos del mundo. Por eso la noticia de la aparición de esta escultura en yeso traída por Velázquez desde Italia hace casi cuatrocientos años pone de actualidad un conjunto patrimonial como el que atesora la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Nada mejor para adentrarse en este mundo de la Historia del Arte que la colección Museos del mundo que comienza a distribuirse con nuestro periódico el próximo domingo 15 de enero y termina el 28 de mayo con un total de 20 entregas. Cada tomo, dedicado a uno de los museos de la elite mundial, se adquirirá conjuntamente con un ejemplar del diario. El primer volumen, correspondiente a la National Gallery londinense, costará 1,95 euros. El resto de volúmenes costarán 10,95 euros. Son libros de 300 páginas y un formato de 23 x 29,7 cms. aproximadamente. La cubierta está impresa a 4+ 0 tintas, sobre papel estucado brillo de 135 gramos. Las páginas interiores impresas a 4+ 4 tintas, sobre papel estucado brillo de 115 ó de 135 gramos. El método de encuadernación es cartoné cosido. La colección completa contiene más de 5.000 fotos. El sueño de una noche de verano de Britten, en una imagen del ensayo EFE ÓPERA El sueño de una noche de verano Autor: Britten, El sueño de una noche de verano Intérpretes: C. Mena (Oberón) H. Grant Murphy (Titania) R. Delgado (Puck) D. Jeffery (Theso) H. Summers (Hippolita) J. McVeigh (Lisandro) G. Doyle (Demetrio) Ch. Rice (Hermia) K. Royal (Helena) Coro Pueri Cantores de Vicenza. Orquesta Titular del Teatro Real. Director escena: P. L. Pizzi. Director musical: I. Marin. Lugar: Teatro Real. Fecha: 11 de enero. Nueva producción del Teatro Real. TIEMPOS MÍTICOS ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE uien más, quien menos, alguna vez se ha sentado en la butaca de un teatro dispuesto a visitar lugares increíbles. Y ha elegido una obra como El sueño de una noche de verano Y ha conocido el reino de las hadas, el mundo de los amantes y hasta el de los rústicos artesanos. Todos girando en torno al bosque de Atenas. Al atardecer. Observados por la luna... Estimular la fantasía no es asunto baladí, que también ayuda a echarle alegría al mundo. Lo sabía bien el compositor Benjamin Britten, tan amigo de juguetear con temas imposibles. Como este Sueño basado en Shakespeare que ahora puede verse, en forma de ópera, con sólo aproximarse al Teatro Real. Es posible que una vez ahí sorprendan algunas cosas. Por ejemplo, que el rey de las hadas, Oberón, es un se- Q ñor con la voz irreal de los contratenores. Pero canta el papel Carlos Mena, que ya es privilegio, y aunque en el estreno de anoche pudo haber resuelto la primera parte con más redondez, en especial su aria I know a bank ofreció mucho y bonito en la segunda, incluida la cancioncilla Flower of this purple dye A su lado está la reina Titania, Heidi Grant Murphy, de voz recogida, gusto y variopintos efectos en la línea; de coloratura poco brillante y demasiado amiga del falsete a la hora de abordar Come, now a roundel En otra dimensión se situaron los cuatro atenienses enamorados, pues sus voces tuvieron cuerpo y presencia, singularmente la de Grant Doyle, Demetrio. Le puso arrojo y, a veces, se notó el esfuerzo con el que John McVeigh dio vida a Lisandro, y cantaron con buena y expresiva intención Christine Rice y Kate Royal, Hermia y Helena respectivamente. También demostró solvencia el grupo de rústicos encabezado por Conal Coad, el asno Fondillo, que al decir Estimular la fantasía no es asunto baladí... Lo sabía bien el compositor Britten, tan amigo de juguetear con temas imposibles En la puesta en escena se recurre a un imaginario barroco, embadurnado de bruma verdad no estuvo en las mejores condiciones vocales, aunque, al igual que sus compañeros ofreciera una resuelta e intencionada interpretación escénica. Y el duque y la reina, Darren Jeffery y Hilary Summers, cantantes con empaque. Incluso los estupendos niños de Vicenza, y entre ellos las cuatro hadas encarnadas por jóvenes solistas. Pero muy especialmente llamó la atención el maestro Ion Marin, que se ha presentado sustituyendo a Armin Jordan, y lo ha hecho con seguridad, claridad y elástica musicalidad a la hora de acompañar y conducir a la orquesta titular, incluido su poco afortunado solista de trompeta. Es obvio que es este un Sueño con matices. Se ofrece escénicamente alrededor de un roca que ya es mala suerte que recuerde una y otra vez a la más simbolista y fúnebre pintada por Arnold Böcklin. Para fabricarla, el director Pier Luigi Pizzi ha recurrido a su imaginario barroco, embadurnado de bruma, verdín y espesa iluminación. Luego todo se transforma en algo paupérrimo, una vez llevada la escena al presunto palacio de Teseo, apenas un espacio vacío donde aparcan la furgoneta de los rústicos y el deportivo de los reyes. Por eso, el trabajo de Pizzi sabe a poco, y de ahí que se reciba como un acierto el final con las sombras proyectadas sobre un telón. Que cae sobre pobre Puck, nada menos que un estupendo acróbata de nombre Rafa Delgado, y a quien no se puede dejar de citar. A él, y al simpático perrito que acompaña a los rústicos y que con tanta profesionalidad ladra cuando le apetece para alegría del respetable. Para que no se diga que falta diversión.