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52 Cultura JUEVES 12 1 2006 ABC TEMPLOS DE LA CULTURA OBRAS MAESTRAS EN YESO A PRECIOS ASEQUIBLES Discóbolo de Mirón La escultura de un metro y 20 centímetros se comercializa a un precio de 1.083 euros en la Real Academia de Bellas Artes. Niño de la espina Esta conocidísima pieza, copiada por gran número de museos, mide 83 centímetros de altura y se vende por 1.083 euros. Torso de Belvedere Obra maestra del arte griego se ofrece en dos tamaños: 1,35 metros y una reducción de 69 cm. por 1.173 y 406 euros, respectivamente. Venus de Milo El canon de la belleza que custodia el Louvre, también en dos tamaños: 2,22 metros por 2.084 euros y 1,1 metros por 541 euros La copia en yeso del Gladiador Borghese que costó 60 ducados al pintor en 1652 ha aparecido entre los fondos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando Para recuperar la colección de yesos antiguos de la Academia se han creado nuevas técnicas Hallan el Gladiador que Velázquez trajo de Italia a Felipe IV TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. La aparición de un velázquez siempre es noticia, aunque en este caso no hablamos de un lienzo pintado por el genio sevillano sino de una escultura que mandó reproducir en 1652, durante su segundo viaje a Italia, para mostrársela al rey Felipe IV y que se encontraba perdida. Se trata del Gladiador Borghese cuya existencia estaba perfectamente documentada y que el equipo de restauración de la Real Academia de Bellas Artes, dirigido por el catedrático José María Luzón, acaba de encontrar. Se sabía incluso que el vaciado en yeso costó 60 ducados de la época. También se conocía que estuvo en el Alcázar hasta el incendio de 1734 y que tal vez su integridad corrió peligro, porque tenía quemada la pierna izquierda. Después estuvo en la madrileña Casa de la Panadería hasta que se restaura en el XVIII y pasa, con los otros vaciados velazqueños procedentes de Italia, a la Academia de Bellas Artes, coincidiendo con su fundación. Pero, pese a toda esta meticulosa documentación, hasta ahora la pieza no estaba localizada. El original de la escultura había aparecido en Anzio en 1611 y permaneció en la colección del cardenal Scipione Borghese, después de ser restaurado por Nicolas Cordier. En el XIX pasó a la colección de Paulina Bonaparte, casada con el heredero de los Borghese, quien se la vendió a Napoleón por una suma considerable. Hoy es una de las estrellas del Museo del Louvre. El hallazgo ha tenido lugar en el Taller de Vaciados de la Real Academia de Bellas Artes, cuyas restauradoras recibieron un premio Nacional por la recuperación de la gran colección de yesos históricos. La gliptoteca de esta institución conserva una gran colección de copias que, en realidad, son obras únicas como ésta hallada ahora, pues fueron realizadas singularmente por encargo de los reyes españoles. La colección de yesos (más de veinte, pero algunos de un tamaño doble del natural) traídos por Velázquez reproduce grandes obras que el pintor quería poner ante los ojos de Felipe IV. El académico José María Luzón ha sido el alma de la recuperación de esta maravillosa colección y de su puesta de largo en las salas que le dedica el museo de la Academia. Vaciados a precio asequible Allí se pueden ver éstas y otras muchas joyas y- -lo que poca gente sabe- en el Taller de Vaciados se realizan copias de algunos de los moldes heredados de aquel lejano tiempo y otros más recientes, para que cualquiera pueda plantar un museo de calidad exquisita a precios asequibles en su propia casa. Pueden comprarse piezas decorativas desde 46 euros, pies por menos de 100, cabezas por 150, hasta estatuas maravillosas por casi 2.500 euros. La colección de la Academia es apabullante y está llena de curiosidades. En la entrada por la calle de Alcalá, se encuentran el Hércules y la Flora Farnese, también procedentes del Alcázar. Cuando se funda la Academia estos yesos estaban en el Palacio Real- -explica Luzón- Estaban muy negros, sucios y se mandaron pintar al óleo. Se ocupó de ello Pascual de Mena y en la Academia tenemos documentación de todo el proceso. Hay cientos de yesos antiguos, algo que ningún otro museo tiene. Todo lo que trajo Velázquez. Y lo que encargó Carlos III, en el siglo XVIII, cuando se excavan las ciudades de Pompeya y Herculano. Encuentran en aquellas ruinas obras como el Alejandro a caballo. Y mandan hacer una copia, aun- que no exactamente un vaciado. Más tarde, en la llamada Villa de los Papiros vieron la luz bustos, esculturas (como la de un Sileno ebrio, único vaciado que se hizo en el mundo del bronce excavado en Herculano para Carlos III, que conserva la Academia) el Hermes y tantas otras obras de cuerpo completo. Carlos III escribe al secretario de Estado para que le envíen yesos de lo que se ha encontrado en la Villa de los Papiros porque Dios ha dispuesto que no los pueda ver de otra manera dice el Monarca. Así, en el napolitano Palacio de Portici preparan los yesos para el Rey de España. No se copian para nadie más ni se sacan moldes para nadie más. Llegan en un barco de guerra en 1775. Unos años más tarde los académicos le piden a Carlos III los yesos para su colección y el se los da. Son de una calidad excepcional- -comenta José María Luzón- -Son obra de los mejores escultores. Piezas excepcionales. como los originales. Puerta del Paraíso El pintor Antón Raphael Mengs aporta una gran colección de yesos, entre otros un polémico vaciado de la Puerta del Paraíso del Baptisterio de Florencia. Se le acusó de llevarse con los moldes parte de los panes de oro. Sobra decir que no se hicieron más copias. Otra de las curiosidades que aporta Mengs a la colección es una técnica insólita empleada en Toscana: el armazón de los yesos se hacía con costillas de cordero porque el hueso no se oxida como el alambre. El Gladiador Borghese que trajo velázquez ha sido identificado y está siendo restaurado en la Academia