Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 JUEVES 12 1 2006 ABC Internacional Gobierno y oposición defienden a las tropas españolas frente a la arremetida de Bremer El PP admite que EE. UU. presionó para que detuviesen al influyente clérigo iraquí Moqtada al Sadr b Las fuerzas de nuestro país tejie- ron una red de alianzas con jefes de tribu y religiosos; gracias a ella, la zona se mantuvo en paz hasta que otros la incendiaron ALBERTO SOTILLO MADRID. Gobierno y oposición coincidieron ayer en manifestar su estupor y en señalar la torticera intención de las críticas vertidas contra las tropas españolas en Irak por el ex administrador norteamericano en Bagdad, Paul Bremer que, en su libro Mi año en Irak afirma que los militares de nuestro país permanecían sentados en los carros de combate cruzados de brazos mientras las fuerzas norteamericanas se jugaban el tipo. La secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Trinidad Jiménez, señaló que son unas manifestaciones inconvenientes e innecesarias que sorprenden porque si hay algo por lo que destacan los militares españoles en misión en el extranjero es por su responsabilidad y profesionalidad. En el mismo sentido, el presidente del PP, Mariano Rajoy, afirmó: Me resultan sorprendentes las afirmaciones de este señor que, en cualquier caso, podía haberlas hecho en su momento Por su parte, el general Coll, jefe de la División Brunete y antiguo responsable de las tropas españolas en Irak, defendió la profesionalidad y preparación fuera de toda duda de las tropas españolas. Los reproches de Bremer se centran en la renuencia de las fuerzas españolas a entrar en guerra contra las milicias del clérigo chií, Moqtada al Sadr, a quien se le puede criticar su integrismo religioso o su feroz antinorteamericanismo, pero de quien no se puede negar que goza del apoyo de millones de iraquíes. Se da la paradoja de que Al Sadr es hoy uno de los dirigentes iraquíes más influyentes del nuevo régimen, cuenta con varios ministros en el Gobierno y lidera una de las familias políticas más decisivas en la coalición de partidos religiosos chiíes que ganaron las pasadas elecciones. Así que el ex administrador Bremer monta en cólera porque las tropas españolas no quisieron enfrentarse a tiros contra el mismo personaje con quien posteriores responsables norteamericanos no tuvieron reparo en negociar y bendecir su entrada triunfal en el nuevo poder instaurado por ellos mismos. Fuentes cercanas al ex ministro de Defensa, Federico Trillo, subrayan que la resolución de la ONU que autorizaba la presencia de tropas españolas en Irak definía su misión como fuerza Paul Bremer (a la izquierda) calzado con botas de explorador, estrecha la mano a George Bush en una imagen de archivo de paz y seguridad que sólo podía hacer uso de las armas en legítima defensa. Nunca fueron combatientes insisten las fuentes, que recuerdan que los hechos a los que se refiere Bremer ocurrieron durante la Semana Santa de 2004, cuando el Gobierno (del PP) se encontraba en funciones y el PSOE informado no tenía funciones militares Y muestran su extrañeza por estos reproches cuando el ex responsable militar norteamericano para Irak, general Sánchez, hizo un panegírico de la profesionalidad de las tropas españolas y de los generales Cardona y Coll, que estuvieron al frente de las mismas. Las palabras de Bremer llaman tanto más la atención cuanto que la presencia española en Irak suscitó una inmensa controversia política, pero jamás hubo el menor reproche al trabajo desempeñado por las tropas. Ni un solo informador sobre el terreno encon- AP Panegírico del general Sánchez Estas autorizadas fuentes reconocen que hubo presiones para que las tropas españolas detuviesen a Sadr, pero nunca vinieron de Bremer, porque tró el más mínimo reparo. Aunque también es cierto que, antes de su salida, las fuerzas españolas se esforzaron en la diplomacia tanto como se resistieron a la aventura belicista, que finalmente no condujo a ninguna parte a las tropas estadounidenses. Asunto diferente pudo ser el momento de su salida. Han destruido en tres días todo nuestro trabajo de meses comentó una fuente militar al enviado especial de ABC a Irak. Las tropas españolas habían tejido una compleja red de acuerdos y alianzas con jefes de tribu y líderes religiosos, gracias a la que