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18 Nacional JUEVES 12 1 2006 ABC Los dos delincuentes muertos en el asalto al chalé de Valencia llegaron de Madrid La mujer de uno de los fallecidos dice conocer al empresario, pero éste lo niega ocho, disponían de información privilegiada sobre la vivienda y los movimientos de sus ocupantes y posiblemente actuaron por encargo ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. Los dos ciudadanos colombianos que murieron tiroteados en el asalto a un chalé en Canals (Valencia) el pasado miércoles llegaron desde Madrid para perpetrar el atraco en una vivienda, la de los herederos de la firma textil Ferry s, que su banda conocía al detalle. La identificación realizada por la esposa de uno de ellos ha permitido despejar algunas incógnitas sobre la autoría del asalto y reforzar la hipótesis de que los atracadores, que podrían haber actuado por encargo, eligieron el chalé de la familia Ramírez- Ferri porque habían recibido información que apuntaba a la existencia de una importante suma de dinero en el interior. La identificación de los dos fallecidos, que murieron tiroteados por el propietario de la vivienda, fue posible porque, de forma voluntaria, la esposa de uno de ellos se personó el martes en el cuartel de la Guardia Civil de Canals para poner nombre a los cadáveres. Fue un reconocimiento fotográfico, por lo que la identificación está pendiente de ser confirmada por las autoridades colombianas. b Los atracadores, al menos que utilizan los sicarios en estos casos. El asalto al chalé se produjo el pasado miércoles cuando al menos tres personas irrumpieron en la vivienda anexa, en la que se encontraba el guardés y su hijo. Tras reducirles y amordazarles, los asaltantes se hicieron con las llaves de la vivienda principal, donde se encontraba Ramírez y su esposa. Los investigadores creen que intervinieron al menos ocho atracadores fuertemente armados, que disponían de información detallada sobre los movimientos de los ocupantes de la vivien- da. Dos de los delincuentes accedieron con el empresario al piso superior, al dormitorio donde se encontraba la caja fuerte, mientras el resto se quedaba vigilando a su esposa, la hija del fundador de Ferry s, y desvalijando otras dependencias de la casa. El momento de mayor tensión previo al tiroteo se produjo cuando Ramírez, al que la juez ha dejado en libertad con cargos y sin fianza, abrió la caja fuerte y los dos atracadores que le acompañaban descubrieron en el interior el cargador de una pistola. El empresario consiguió con- vencerles de que hacía tiempo que se había desprendido del arma, pero en un descuido consiguió hacerse con la misma que, al parecer, guardaba en un cajón de una mesa. Ramírez contó, y los investigadores así lo han confirmado, que realizó un disparo intimidatorio que impactó en el techo; que los atracadores intentaron huir y que luego apretó el gatillo en reiteradas ocasiones para repeler los disparos dirigidos contra él. La Guardia Civil ha encontrado en la vivienda casquillos de diferentes armas y ha destacado la destreza del empresario en el uso de las mismas ya que el atracador que pereció en el recibidor de la casa presentaba un impacto de bala en la cabeza y otro en el cuello. El cadáver del segundo asaltante fue localizado en el jardín con un tiro en la pierna. Uno tenía una orden de expulsión pendiente de ejecución. Ninguno tiene antecedentes policiales en España. El dueño, Paco La mujer llegó a Valencia desde Madrid, lo que ha llevado a los agentes encargados del caso a fijar en la capital de España la residencia de los dos atracadores muertos. Pese a que ella se negó en todo momento a colaborar con los investigadores y a ofrecer detalles sobre su marido, dijo conocer a Francisco Ramírez, el dueño del chalé imputado por la muerte de los dos asaltantes, al que se refirió con un familiar Paco según fuentes de la investigación. Ramírez, al que ayer la Guardia Civil preguntó por este extremo, negó conocer a los asaltantes. Idéntica postura mantuvo ante la juez que ayer también tomó declaración, en calidad de testigos, a la esposa del empresario, al guardia, a la mujer y al hijo de ambos que residían en la vivienda anexa a la principal. El caso está siendo investigado por agentes de la Comandancia de Valencia en colaboración con sus compañeros de la Unidad Central Operativa (UCO) Los primeros resultados resultados de sus pesquisas avalan la versión ofrecida por el empresario imputado de que antes de disparar contra los atracadores efectuó un tiro disuasorio que impactó en el techo y descartan, en cambio, la hipótesis del ajuste de cuentas por cuanto los delincuentes no emplearon la violencia extrema Dos operarios sacan de la casa el cadáver de una de las víctimas del ajuste de cuentas ROBER SOLSONA Acribillan a tiros a dos jóvenes colombianos en una vivienda de Valencia por un ajuste de cuentas I. R. T. VALENCIA. Un ajuste de cuentas. Ése es el móvil que la Policía Nacional de Valencia baraja con más fuerza para explicar la muerte a tiros de dos jóvenes, cuyos cadáveres fueron descubiertos ayer en una vivienda de la capital. Las víctimas son dos súbditos colombianos, de 30 y 33 años respectivamente, con residencia legal en España, entre quienes no existe vínculo familiar alguno, según fuentes de la Jefatura Superior de Policía. Los cadáveres fueron descubiertos a mediodía de ayer por la esposa de uno de los fallecidos. El matrimonio residía, en régimen de alquiler, en la vivienda situada en el número 30 de la calle Beata Genoveva Torres, en el barrio de Orriols, desde poco antes de que naciera su hijo, que cuenta ahora con unos cuatro años de edad. Otras fuentes, sin embargo, sostienen que recientemente este matrimonio abandonó la casa, que pasó a estar ocupada por un joven, también suramericano, propietario de una moto de gran cilindrada de la marca BMW y al que definen como poco sociable A juzgar por la posición en la que se hallaron los cadáveres, los dos jó- venes fueron sorprendidos por el o los asesinos ya que se encontraban sentados, privándoles así de cualquier posibilidad de defenderse o huir. Los investigadores, según fuentes del caso, no han hallado ningún casquillo de bala en la vivienda. Los vecinos aseguran no haber visto u oído nada extraño. Sólo una mujer dice haberse encontrado casualmente con uno de los hombres, el inquilino de la puerta 38, el día antes. Sostiene que coincidió con él en el ascensor, a media tarde, y que intercambiaron pocas palabras porque iba acompañado de otro hombre, también suramericano, con el que, por el tono de voz utilizado, parecía que estaban discutiendo. Al salir a la calle, cada uno abandonó el lugar en coches distintos. Ante el portal había estacionado un Volskwagen de color blanco, que fue retirado por la Policía para buscar pruebas.