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48 Sociedad LEY ANTITABACO REPERCUSIONES SOCIALES MIÉRCOLES 11 1 2006 ABC San Sebastián, Zaragoza, Vistalegre, Logroño... Más de una decena de cosos deberán someterse a la ley antitabaco, que prohíbe fumar en los recintos cerrados. Sólo cuando la cúpula móvil se abra los aficionados a los toros y al cigarro podrán saborear alguna calada Adiós al puro en las plazas cubiertas TEXTO: ROSARIO PÉREZ FOTOS: ABC No es lo mismo ver una faena con un buen habano que sin él Distintas personalidades del mundo del toro exponen a ABC su opinión acerca de la ley antitabaco: Victorino Martín (ganadero de lidia) Me va a fastidiar esta prohibición, puesto que me encanta fumarme un purito o dos en una corrida. Pero tendremos que cumplirla, aunque no es lo mismo contemplar una faena o la casta de un toro como el Muroalto de San Sebastián con un buen habano que sin él Óscar Chopera (empresario de las plazas cubiertas de San Sebastián y Logroño) Soy fumador y me desagrada esta normativa, pero no nos queda más remedio que acatarla. No obstante, tanto en Illumbe como en Logroño la cubierta es móvil y, salvo que llueva, la abrimos siempre, con lo que el aficionado podrá disfrutar de su cigarro, muy relacionado con los toros desde siempre Eugenio de Mora (matador de toros, que actuará el próximo día 22 en Vistalegre) No fumo, pero no me gusta la palabra prohibición. Puestos a elegir, prefiero ese humo del puro que da un aroma singular a las corridas antes que ese viento de Las Ventas tan molesto y peligroso a la hora de torear José Luis Moreno Manzanaro (presidente de la Unión de Abonados de España) No creo en la felicidad ni en hacer sana a la gente por decreto. Soy ex fumador y considero que la gente no lo deja con amenazas, sino por convicción. Sin embargo, me parece correcto que en las cubiertas se impida fumar, porque a veces el ambiente es insoportable. Además, pienso que un aficionado no dejará de ir a los toros por no poder fumar durante dos horas MADRID. Las tardes de sol y moscas han desaparecido ya de las plazas de toros cubiertas. Ahora, con la ley antitabaco en vigor, el humo también se esfuma, salvo cuando la cúpula móvil se encuentre abierta. Son muchos los empresarios y aficionados, a los toros y al puro, que se han preguntado si podrían encender un pitillo en este tipo de cosos. La respuesta de los portavoces del Ministerio de Sanidad es la ya expuesta: Sólo podrá fumarse cuando la cúpula esté abierta En esta piel de toro española existen más de una decena de plazas techadas, entre las que figuran las de San Sebastián y Zaragoza- -ambas de primera categoría- -y las de Logroño, La Coruña, Pontevedra, León, Leganés, Aranda de Duero, Moralzarzal y Vistalegre. Será el Palacio carabanchelero el primero que acoja una corrida, el próximo día 22, con la nueva normativa vigente. Su gerente, Julio Norte, manifestó a ABC que colgará el cartel de prohibido fumar Si continuamos programando festejos en la época de más calor, levantaremos la cubierta, pero con el frío reinante en estas fechas no es de recibo abrirla, con lo cual prohibiremos fumar. No podemos hacer otra cosa ¿Las medidas a tomar? Recurriremos a la cartelería, pero en este caso lo importante es que la gente se conciencie. Nosotros confiamos en que el público se atenga a la ley, puesto que, cuando la plaza se llene, con catorce mil personas en los tendidos será muy difícil controlar Otra duda que se plantea es si se podrá encender un cigarro en los festejos en los que sólo se alza el techado entre toro y toro con el fin de refrescar el am- Puros de este calibre han pasado ya a la historia en los cosos techados biente. Hasta que la ley no lleve más tiempo operativa y no se aclaren del todo las cosas, es preferible que los espectadores no fumen señala Norte. No sólo la afición tendrá que lidiar contra el deseo de fumar- -un componente casi ritual en la Fiesta- también los hombres de oro y plata adictos al mataquintos entre faena y faena deberán olvidarse de él. En alberos cerrados ya no se repetirá aquella estampa añeja de toreros como Antoñete con la montera calada y el pitillo entre los labios, aunque cada vez son menos los espadas fumadores. Quienes se quejaban de la humareda que a veces poblaba los tendidos podrán respirar ya tranquilos; en cambio, los que saboreaban su pito mientras contemplaban unas verónicas de Morante o los naturales de El Cid tendrán que recurrir a las pipas o el caramelo. En el burladero del 1 ya no se oirá al señor del bigote blanco decir aquello de ¡Pepe, un purito! Ni Sara Montiel, quien se ha dejado ver en numerosas ocasiones por las plazas con un voluptuoso habano, podrá entonar desde la barrera su fumando espero... Ni sol, ni moscas ni farias. Ya sólo nos queda el pasodoble. Y el clavel en la solapa. Antoñete: toda una vida de tabaco y oro R. P. MADRID. Hace tres años que no prueba un pitillo, pero su vida ha transcurrido al son de vaharadas. Antonio Chenel contaba con ocho años cuando se inició en el arte de fumar Mi primer negocio fue el de las colillas- -cuenta- Las cogía y las vendía, pero, claro, yo me quedaba con las mejores Se reconoce fumador empedernido: En los años ochenta, en mi época más fuerte en los toros, fumaba hasta cuatro cajetillas. Empecé con el negro, pero luego me acomodé al rubio Aunque ahora no fuma, asegura que no le molesta que los que están a su lado lo hagan: Lo que me sienta fatal es la palabra prohibir. Imponen la ley para respirar mejor y, a este paso, nos van a prohibir hasta la respiración. A estas alturas de la Historia, este tipo de impedimentos no son nada gratos. Para el aficionado va a ser un tormento Dice el maestro madrileño que si le hubiesen impedido echar un pito durante sus temporadas en los ruedos, no sé qué habría hecho, pero lo que está claro es que me las ingeniaría y buscaría mañas para fumar Además- -continúa Chenel- los toros y el tabaco han ido siempre de la mano Y matiza que antiguamente matadores y cuadrillas fumaban más; en cambio, en la actualidad las modas son otras y es muy raro ver a un torero con un cigarrillo Comenta también que, aunque los médicos insistan en que no es beneficioso, a mí me ayudó mucho en mi profesión; me sirvió para calmarme, para Antoñete, con un pitillo entre los labios liberar la tensión y los nervios de los minutos previos a la corrida Además- -señala- llevo tres años sin probarlo y no he experimentado mejoría, salvo en el olfato Antoñete rememora con nostalgia su época vestido de luces, aquella estampa suya con el capote liado, la montera calada y el pitillo entre los labios. Esas cosas ya no se estilan, al igual que va perdiéndose la torería. Yo guardo las imágenes de Manolete o Domingo Ortega con un cigarro en el patio de cuadrillas y las de esos picadores con su puro mientras calentaban los caballos. Ahí estaba Manolete, contra la pared, con su pitillo en la mano... Aunque era inimitable, yo trataba de imitarlo Allí, en la misma pared venteña que el monstruo de Linares, Antoñete se apoyaba, encendía una colilla y, entre calada y calada, se imaginaba vestido de torero. Y una tarde, de tabaco y oro, con su mechón blanco y su cigarrillo negro, se vistió de maestro...