Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
38 Madrid MIÉRCOLES 11 1 2006 ABC Ultiman la cesión del garaje del Ruedo de la M- 30 para depósito de coches robados de la Policía Ya hay un acuerdo verbal entre el Ivima y los mandos policiales b La Comunidad de Madrid se va a gastar 4 millones de euros en un año para acondicionar las viviendas, las fachadas y el aparcamiento del complejo urbanístico MARÍA ISABEL SERRANO MADRID. Mucho ha cambiado en el Ruedo de la M- 30 durante el último año. Entonces, muchos vecinos se manifestaban los miércoles para pedir más vigilancia policial contra los clanes de convecinos que se dedicaban al trapicheo de drogas junto a sus viviendas. Junto a las viviendas de todos. Ahora, según ha podido saber ABC, el Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima) ha presupuestado cuatro millones de euros para reformar el mal estado de las casas y, lo más curioso, ha propuesto verbalmente a los mandos de la Policía Nacional que los garajes del Ruedo, cuyos accesos están tapiados y no se utiliza como aparcamiento, tengan un uso alternativo nada más ni nada menos que como depósito para los coches robados que se incauta la policía científica. La fórmula que propone el Ivima, organismo que depende de la Comunidad de Madrid, es la cesión de dichos garajes. El Gobierno regional está a la espera de una respuesta oficial pero sostiene que el depósito para coches robados y para la investigación policial sería un uso magnífico señala Domingo Menéndez, gerente del Ivima. En los garajes hay unas cien plazas. Sin embargo, el número de viviendas se acerca a las trescientas cincuenta. ¿Cómo se reparten? Creemos que su distribución podría ser problemática. Ante este panorama, hemos preferido darles ese uso alternativo para usos policiales añade. vier Saénz de Oiza allá por el año 1990. El complejo, una alegoría al ladrillo, se diseñó para realojar a familias del poblado chabolista del Pozo del Huevo, en el distrito de Villa de Vallecas. Pillamos a María entrando en su portal. Viene con dos bolsas del supermercado y no parece muy dispuesta a darnos pistas sobre cómo se vive en esta comunidad. Al final accede a nuestras preguntas. ¿Miedo? ¿A qué? ¿Hay alguna amenaza? Parece que sí. Y se llama droga, trapicheo con la droga. Pero ya ha pasado lo peor dice. Los clanes Desde que nos manifestábamos hace más de un año, esto ha cambiado mucho. Hay un acuerdo entre la Policía, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento. Tenemos vigilancia policial, en especial los jueves. Se controla mucho cualquier movimiento y todo está más tranquilo. ¡Por fin han cortado las alas a los que trapicheaban con la droga! exclama la mujer. Lo mejor es no tener líos con esta gente. Cada uno a lo suyo. Yo vivo aquí con mi marido y mis hijos. Vinimos de los primeritos del Pozo del Huevo. Mi familia lleva una vida dedicada al trabajo y los estudios concluye. Dejamos a María que siga con su rutina pero, en ese momento, ya hemos percibido- -por sus palabras- -que el foco principal de los conflictos en el Ruedo eran los clanes porque se arropan unos a otros como nos confirman otros vecinos; muy pocos. Aquí, en honor a la verdad, la gente se muestra bastante esquiva con la grabadora y la cámara de fotos. La entrada a los garajes está tapiada, sin uso y, algunos días, llena de porquería Los vecinos recuerdan que hace un año se manifestaban todos los miércoles contra el trapicheo de droga Hoy, la vigilancia policial es casi habitual y ha descendido en buena medida la conflictividad vecinal Sólo un tercio de las viviendas es en propiedad. El Ivima prevé ofertar de nuevo la compra de los pisos Aquí había delincuencia y droga como en otros sitios de Madrid Nos lo dice María, una de las vecinas, cuyo nombre real prefiere ocultar, que habita en el Ruedo de la M- 30, un singular edificio con 346 viviendas sociales, diseñado por el arquitecto Francisco Ja- En propiedad o alquiler De las casi trescientas cincuenta familias que habitan en este lugar, poco más de un centenar tienen su vivienda en propiedad. Pagaron casi cinco millones y medio de las antiguas pesetas gracias a una entrada de millón y medio. El resto se resolvió en plazos durante los últimos quince años. Los demás viven de alquiler, a unas 21.000 pesetas al mes por un piso que oscila entre los 80 y los 90 metros cuadrados. Entre los planes del Ivima, no se descarta la posibilidad de volver a ofertar la venta de las viviendas. Al ser propietarios- -dice Domingo Menéndez- -suponemos que serán más cuidadosos con sus casas, tanto con los interiores como con los exteriores De lejos, Camarón Visitamos el Ruedo. La de hoy es una mañana gélida pero soleada. Huele a puchero y a cocido. A lo lejos, desde alguna casa, sale a borbotones la voz de Camarón. Tres petardos navideños provocan los ladridos de una jauría de perros encerrados en el interior de las viviendas. Da la sensación de que aquí la seguridad del hogar no se deja a la custodia de sofisticados sistemas de alarma sino, más bien, al cuidado de los canes. Los animales se tranquilizan y vuelve la calma. Una calma excesiva. No se escucha ni un pestañear. Ni un alma por la calle. Al ratito, dos adolescentes entran en el Ruedo. Se nota por sus mochilas a la espalda. Tienen que esquivar una furgoneta, sucia y llena de trastos, en busca de aparcamiento. El Ruedo es así. Muy particular. Al segundo grupo parece darle todo igual y no importan ni los portales desvencijados, los buzones rotos y sin los nombres de los inquilinos, la numeración arrancada y la suciedad por los rincones. De cualquier forma, este proyecto urbanístico no deja de sorprender. Si el exterior, de ladrillo, es lo más parecido a un encefalograma plano, el interior parece una paleta de colores: las fachadas (pocas han podido librarse de las pintadas y los grafitis) lucen de verde, azulón, rosa y anaranjado. Fachadas trucadas El patio interior de este Ruedo de la M- 30 podría ser el espacio perfecto para los juegos, el paseo y el esparcimiento. Es enorme y la luz entra a raudales. De no ser porque estamos en invierno, no se explica que esté tan vacío y tan silencioso. Y otra vez los ladridos. Ahora desde los pisos más bajos. Parecen querer decirnos que no nos acerquemos tanto a curiosear esa especie de carrito cubierto de telas mugrientas que está atado a las rejas de la terraza. O que dejemos de fisgonear entre las sillas de plástico que están a la intemperie. Nos cuentan, desde el Ivima, que se Encefalograma plano Se nota, y mucho, que hay dos tipos de vecindario dentro del Ruedo. El primero procura que sus portales y sus ventanas estén limpios, lo mismo que sus aparatos de aire acondicionado. Vemos plantas y tiestos en los rellanos.