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34 MIÉRCOLES 11 1 2006 ABC Madrid El asesino de Correos se vengó cuatro días después de un juicio por sus problemas laborales Iba a por sus compañeros de turno, pero se topó con su jefe y las otras dos víctimas b En el mes que Manuel Ramírez trabajó en Cibeles interpuso dos denuncias. La primera, el mismo día que sus compañeros pidieron su retirada del servicio por conflictivo C. HIDALGO M. J. ÁLVAREZ MADRID. Nadie se explica qué pudo pasar por la cabeza de uno de los últimos empleados en aterrizar en la empresa de seguridad Orma y provocar semejante baño de sangre la tarde del lunes en Cibeles. La consternación por el doble crimen que cometió el ex vigilante Manuel Ramírez Torrecilla, de 35 años, al descargar su escopeta de caza, en una inusitada espiral de violencia, sobre tres compañeros de trabajo en el patio interior del edificio de Correos, sigue, a la vez que el estupor por su desproporcionada y brutal acción. Su entorno tenía conocimiento de los problemas laborales que había tenido con sus colegas. Sus quejas, según esta versión, iban siempre en la misma dirección: le ponían en el peor turno, el de noche, y trabajaba todos los fines de semana y los festivos. La otra cara de la moneda la ofrecían los empleados más cercanos del Palacio de Telecomunicaciones: siempre se estaba quejando, sufría arrebatos de cólera y violencia y, en suma, no se fiaban de él. Todo ello produjo varios enfrentamientos que acabaron con las amenazas verbales del agresor. El conflicto tomó un nuevo rumbo el 22 de diciembre, cuando sus compañeros En junio de 2004 el agresor obtuvo su licencia para cazar presentaron un escrito ante la empresa en el que pedían su retirada del servicio por su talante conflictivo y su falta de deontología profesional La reacción de Manuel Ramírez no se hizo esperar y ese mismo día, según ha podido saber ABC, tal vez para curarse en salud, presentó una denuncia en la Comisaría de Retiro. En ella citaba a Manuel Montañés, su jefe, de 52 años, que falleció en el Gregorio Marañón poco después de ser tiroteado, y a otro compañero de su turno. Argumentó que se reían de él, le insultaban y le A 3 maltrataban. Tres días más tarde, el 25, volvió a interponer la segunda denuncia. La historia pareció zanjada cuando el día 27 fue citado por la entidad que le contrató el 19 de noviembre para conocer su versión. Él lo negó to- La empresa que le contrató reconoce que tuvo problemillas por los turnos y que era apto para su profesión Dolor y luto entre los familiares de las víctimas MIGUEL D. GARCÍA MADRID. Era un hombre excelente, de esas personas buenas y tranquilas que se ofrecen a todos Ayer, en el Anatómico Forense y en el Tanatorio de la M- 30, los familiares recordaban entre lágrimas a Manuel Montañés, uno de los dos vigilantes de seguridad asesinados a tiros en el Palacio de Telecomunicaciones por un ex compañero. La mayoría desconocía si Manuel había tenido problemas en este trabajo, en el que apenas llevaba más de dos años- -antes había regentado un do, lo achacó a animadversión y pidió la baja voluntaria. No volvieron a saber nada de él hasta el 5 de enero. Ese día Montañés, otro compañero- -que sigue vivo- -y el homicida estaban citados a un juicio de faltas fruto de las denuncias interpuestas por éste. Fuentes de los juzgados de instrucción no pudieron precisar ayer si se llegó a dictar sentencia, por el largo fin de semana de Reyes. Según las mismas fuentes, de tratarse de un juicio rápido el asesino podría haber conocido un posible fallo desfavorable el mismo lunes, el día que decidió consumar su venganza y acabar con su vida. La única superviviente se recupera El azar quiso que de los cuatro empleados del turno de noche que entran a las 18 horas- -por eso él llegó algo más tarde- sólo se tropezara con su jefe. Las otras dos víctimas, Juan Pedro Jiménez, e Inés García, la única superviviente, que se recupera lentamente de los disparos, eran del turno de mañana, pero se cruzaron en su camino. El jefe de seguridad de Orma, Miguel Ángel Blázquez, indicó que el homicida era apto y reunía todos los requisitos, aunque había tenido problemillas con sus compañeros por los turnos pero jamás hubiéramos imaginado ese final Un día después de la tragedia, en Correos el ambiente era de estupefacción. Locos hay en todas partes, pero lo que él hizo va a dañar a un sector que está para evitar hechos como ése decía un empleado que suplía las bajas de los fallecidos. bar y trabajó en una empresa de mensajería- Sin embargo, su puesto como jefe de turno parecía convertirlo en el blanco de la venganza de Manuel Ramírez, el agresor. Pocos entendían el porqué de la atroz manera de actuar del homicida. Sus tres hijos- -dos chicas y un joven de entre 29 y 24 años- -y la que iba a ser su esposa tuvieron que ser asistidos por psicólogos. Nos han destrozado la vida fue lo único que acertó a decir su hijo. Este año la familia tenía muchos proyectos y una gran ilusión: Manuel quería sorprender a sus familiares y amigos con el anuncio de la esperada boda con Petra, su compañera, de 48 años. Vivían juntos desde hacía 12 años, después de que Manuel se separara de su anterior esposa, con la que tuvo a sus vástagos. Querían estrenar casados una nueva casa, un chalé, en El Molar (se habían mudado hacía dos años desde el barrio de El Pilar) En el Tanatorio Sur, donde fue trasladado su otro compañero asesinado, Juan Pedro Jiménez, sus familiares también estaban destrozados. No creemos que fuera a por él, aunque sí había comentado algún problema con el homicida Juan Pedro estaba a punto de salir, porque pertenecía al turno de mañana. Fue al primero que vio, en la garita; por eso le disparó Juan Pedro vivía en Usera y era de Jaén. Tenía una hija y un hijo, de 29 y 24 años. Y estaba feliz, como María José, su mujer, con su primer nieto. Apenas llevaba dos años como vigilante. Tenía una empresa de parqué, pero lo tuvo que dejar por problemas de respiración