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ABC MIÉRCOLES 11 1 2006 Internacional 29 Paul Bremer reprocha la pasiva actuación de las tropas españolas desplegadas en Nayaf Se sentaron en sus tanques alrededor de su campamento sin hacer nada PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. En un ejercicio de sinceridad a posteriori, motivado en parte por el interés de vender libros, Paul Bremer- -responsable de la ocupación de Irak durante el primer año después de la invasión- -no ha dudado en reprochar lo que describe como pasiva actuación de las tropas españolas enviadas por el Gobierno del Partido Popular a Nayaf y retiradas por Rodríguez Zapatero inmediatamente después de su llegada a La Moncloa. Según indica Bremer en su recién publicado libro de memorias titulado Mi año en Irak el contingente militar español se negó vergonzosamente a ayudar a soldados de Estados Unidos atacados por insurgentes leales al clérigo chií Moqtada al- Sadr. De acuerdo a los recuerdos del ex diplomático reunidos en 417 páginas, los militares españoles estaban sentados en sus tanques alrededor de su base sin hacer nada A su juicio, este escándalo total sirvió para ilustrar lo que él irónicamente denomina como coalición de los nada dispuestos en referencia al bloque de gobiernos partidarios del uso de la fuerza en Irak donde temporalmente se encuadró España. Además de demostrar la inexistencia de otros países dispuestos a reemplazar con tropas a las fuerzas de Estados Unidos. En su libro publicado por Simon Schuster Bremer también critica los oídos sordos del Pentágono y la Casa Blanca a la hora de desplegar suficientes tropas para hacer frente desde un principio a la anarquía y letal insurgencia generadas tras el derrocamiento de Sadam Husein. Contando cómo se molestó en mayo de 2003 en darle una copia a Donald Rumsfeld de un informe elaborado por un prestigioso think tank (la Rand Corporation) en el que se estimaba que para estabilizar Irak era necesario medio millón de soldados, más del triple de los efectivos desplegados en ese momento. Según Bremer, nunca me contestó nes adicionales, o el equivalente a 30.000 soldados. El portavoz oficial de la Casa Blanca, Scott McClellan, tambien ha reiterado que los niveles de tropas empleados en Irak fueron los recomendados por el alto mando militar. El comentado libro de Paul Bremer, a 27 dólares el ejemplar, es considerado sobre todo como una apología de su gestión al frente de la Autoridad Provi- sional de la Coalición. Paul Bremer también hace un esfuerzo por justificar la desarticulación de las Fuerzas Armadas y servicios de seguridad de Irak, que creó una instantánea masa de suníes desempleados y hostiles. Según el diplomático, esa criticada decisión fue adoptada con la aprobación del secretario de Defensa y tras una revisión a fondo del Pentágono. Paul Bremer AP Disparidad de criterios El testimonio de Paul Bremer, escrito con ayuda de un autor profesional, también expresa sus premonitorias preocupaciones sobre un precipitado entrenamiento y despliegue de fuerzas de seguridad iraquíes que permitiese una retirada militar de Estados Unidos. Asignatura pendiente que el Pentágono todavía no ha sido capaz de superar pese a haber acumulado hasta la fecha un total de 2.204 bajas mortales, 1740 en acciones hostiles y 469 en incidentes no relacionados con combate. El Departamento de Defensa ha reconocido esta semana las peticiones de refuerzos cursadas por Bremer pero ha indicado que mandos militares llegaron a la conclusión de que el nivel durante el primer año de ocupación era el adecuado. Rechazándose incluso la posibilidad de añadir dos divisio-