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26 Internacional ISRAEL, EN LA ENCRUCIJADA MIÉRCOLES 11 1 2006 ABC Olmert veta a Hamás en Jerusalén Este J. C. JERUSALÉN. Ehud Olmert ha tomado su primera decisión controvertida, que no tendrá validez hasta ser aprobada este domingo por el Ejecutivo: los palestinos de Jerusalén Oriental votarán en las legislativas del 25 de enero pero no podrán hacerlo por Hamás, cuyos candidatos no aparecerán en las listas. Así se lo comunicó ayer Olmert a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice. Falta por conocer la reacción de Hamás y de la ANP, a cámara lenta estos días por la celebración de la fiesta musulmana del Sacrificio. Complicado será que Mahmud Abbas, a quien le vendría de perlas la prohibición de votar en Jerusalén Este para poder aplazar las legislativas, sacrifique a Hamás. El mejor amigo de Sharón, Motti Malamoud, muestra una foto del primer ministro en su comunidad natal RICARDO MIR DE FRANCIA Kfar Malal, el moshav (comunidad agraria) en el que nació el primer ministro de Israel hace 77 años, sigue conmocionado por la grave enfermedad de un vecino no siempre bien avenido La cuna con espinas de Sharón JUAN CIERCO. CORRESPONSAL KFAR MALAL (ISRAEL) Motti Malamoud vive acelerado desde hace una semana. El mejor amigo de Ariel Sharón no puede estar ni cinco minutos sin hacer nada desde que supo del ingreso del primer ministro de Israel en el hospital Hadassah de Jerusalén. De 77 años, como su compañero de juegos en la infancia, de armas en la guerra de la Independencia de 1948, de café, charlas y bromas en la vejez, la persona más cercana a Arik en Kfar Malal se ha buscado una ocupación harto provechosa: alistar a todos sus convecinos en el nuevo partido, el Kadima, creado por el jefe de Gobierno sólo dos meses antes de estar a punto de morir. Mire la lista, se están apuntando todos dice mientras enseña el boletín de inscripción que lleva sin descanso de una casa a otra en este modesto moshav (comunidad agraria, que se diferencia de un kibbutz porque sus miembros mantienen sus propiedades) al norte de Tel Aviv. Samuel y Vera, los padres de Ariel Sharón, llegados poco antes desde Bielorrusia, no eran precisamente del agrado de las familias, casi todas de origen ashkenazí, instaladas en el moshav Cercanos al Beitar, el partido de la derecha judía, frente al Mapai, de la izquierda, Samuel no gustaba de compartir casi nada y se enfrentaba a la menor ocasión a sus vecinos cuando éstos le recriminaban su individualismo. Si la comunidad plantaba cítricos (hoy el moshav está poblado de naranjos, limoneros y pomelos) él se entregaba a los aguacates y papayas; si los demás apostaban por las vacas él lo hacía por las cabras; si alguien se lo echaba en cara él sacaba a pasear su fusil, el mismo que Vera ponía junto a la cama cada noche ante posibles problemas. Enfrentamiento y hostilidad Sharón creció en ese ambiente de enfrentamiento y hostilidad, no sólo con muchos de sus vecinos, sino con los árabes de las aldeas cercanas, que se infiltraban para robar gallinas, vacas o la ropa tendida. A mi padre le robaron cinco vacas recuerda Motti, pero no se atrevieron a acercarse a la casa de los Shinerman Cuando llegamos, esta tierra apenas era habitable dice mientras nos muestra una foto de cómo eran entonces las empobrecidas calles de Kfar Malal. Nos movíamos en burro; no había luz, ni agua, ni carreteras asfaltadas; teníamos que andar un kilómetro al día para llegar al colegio explica antes de negar que fuera muy amigo del pequeño Arik Me lleva cinco meses y estaba en una curso superior. No recuerdo que fuera un niño especial señala sin querer confirmar, como dicen sus biógrafos, que Ariel Sharón organizara con 10 años una banda de chavales armados con palos y piedras para espantar a los niños árabes que se acercaban hasta aquí. Donde nos hicimos grandes amigos fue en la guerra de la Independencia. Él era mi superior y combatimos mano a mano durante más de dos años. Eso une para toda la vida, sobre todo si como nos sucedió a nosotros en una sola noche, en la batalla de Latrún en la que Sharón resultó herido, mueren 67 de los tuyos Amigos de por vida Motti Malamoud ha unido su vida, en la distancia, a la de Sharón. Cuando estaba en el Likud, votaba Likud; ahora que se ha ido al Kadima, votará Kadima. Nos hemos visto siempre que hemos podido, la última vez aquí hace seis meses cuando vino a celebrar con nosotros el 90 aniversario de Kfar Malal recuerda mientras muestra más fotografías del momento. No sé qué hacer, si ir a verle o no al hospital, a Jerusalén. Igual llego allí y me tengo que quedar en la puerta dice confuso. Bastaría con que llamara al hijo mayor de Sharón, a Omri, quien le ha alquilado la casa de la familia a Udi Malamoud, el sobrino de Motti. Una casa en la que la mano de Vera mecía, hace 77 años, la cuna con espinas, esas que nunca gustaron a sus convecinos, del hoy enfermo líder de Israel. La vida del primer ministro israelí ya no corre peligro J. C. JERUSALÉN. Los médicos que atienden a Ariel Sharón alimentaron ayer las esperanzas de millones de israelíes que siguen minuto a minuto el estado de salud de su primer ministro al asegurar que, dada la evolución del paciente en las últimas horas, en las que ha movido el brazo y la En contra de todos Aquí nació Ariel Shinerman (el apellido Sharón lo adoptaría años después) en 1928. Lo hizo en una pequeña casa de dos habitaciones que todavía hoy pertenece a la familia del primer ministro, con un pequeño establo para los animales y un jardín en el que se plantaron papayas y aguacates en contra de la opinión del resto de los vecinos. pierna derechos, así como el brazo izquierdo, su vida ya no corre peligro. Quizás por eso, después de una semana de enorme tensión, la familia de Sharón agradeció en público, a través de su hijo mayor, Omri, el trabajo y la atención de los galenos y el cariño de los israelíes. No quisieron los médicos, sin embargo, lanzar las campanas al vuelo. El jefe del Ejecutivo hebreo no ha recuperado todavía la consciencia pese a salir poco a poco del coma. No somos profetas sentenciaron al negarse a aventurar pronóstico sobre los daños sufridos por el cerebro. Hay que esperar y ver