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18 Nacional MIÉRCOLES 11 1 2006 ABC Historia de una querella El escrito, presentado por el Comité de Apoyo al Tíbet el 28 de junio de 2005, iba dirigido contra el ex presidente Jiang Zemin y otras seis autoridades chinas (entre ellas, un primer ministro) por un presunto delito de genocidio cometido contra el pueblo tibetano a finales de los 80 y principios de los 90. El 27 de julio el Ministerio Fiscal interesó la inadmisión a trámite de la querella y el 5 de septiembre el juez instructor acordó el archivo, que fue recurrido. Entre el sobreseimiento y la vista de apelación salió a la luz el fallo del TC, que ha cambiado el rumbo de los acontecimientos y ha posibilitado el comienzo de la investigación. España investigará al ex presidente chino Jiang Zemin por el genocidio en el Tíbet La Audiencia Nacional asume la competencia tras la sentencia del TC NATI VILLANUEVA MADRID. La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el genocidio en Guatemala (dictada el 26 de septiembre de 2005) ha abierto la veda para que la Audiencia Nacional investigue éste y otros delitos de lesa humanidad cometidos en el extranjero, en virtud del principio de jurisdicción universal y con independencia de la nacionalidad de las víctimas, sean o no españolas. Tras rechazar la admisión a trámite de varias querellas contra jefes de Estado en activo, como Fidel Castro y Hugo Chávez, la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional ha decidido estimar el recurso de apelación interpuesto por el Comité de Apoyo al Tíbet contra la inadmisión de la querella presentada por esta asociación contra siete autoridades chinas (entre ellas, el ex presidente Jiang Zemin) por genocidio. Los magistrados aseguran que del texto de la querella y de la documentación aportada se desprende no sólo que los hechos denunciados presentan caracteres de un delito de genocidio que deben ser investigados por la jurisdicción española sino la competencia de la Audiencia Nacional para admitir y tramitar la querella en su día denegada atendiendo a los postulados establecidos en la sentencia del TC. (A grandes rasgos, aquella resolución venía a decir, por un lado, que la jurisdicción universal no se rige por el criterio de subsidiariedad, sino por el de concurrencia, pues se trata de evitar la impunidad de unos crímenes execrables y por otro, no resulta coherente exigir ningún vínculo o conexión entre los hechos y el interés del Estado que ejerce su jurisdicción bajo la excusa de que lo contrario podría dar lugar a la proliferación de denuncias por delitos totalmente extraños El auto de la Sección Cuarta recuerda que antes de acudir a los tribunales españoles el Tíbet ya intentó buscar una solución pacífica ante la comunidad internacional, en concreto ante Naciones Unidas, que emitió tres resoluciones de condena ante las cuales las autoridades chinas hicieron caso omiso. No pueden olvidarse las distintas peticiones de ayuda internacional, no sólo ante la invasión (del Tíbet, por parte de China) sino ante los sucesos atentatorios contra los derechos del pueblo tibetano. El segundo intento de salir de la desesperada situación por la que atravesaba el Tíbet, dice la Sala, lo constituye el continuo llamamiento de gobiernos y organizaciones internacionales, como el efectuado por el Parlamento Europeo en marzo de 1989. Agotaron todas las vías Respecto a la Corte Penal Internacional, los magistrados recuerdan que acudir a ella resulta inoperante, pues este tribunal- -creado para juzgar delitos que afectan a la comunidad internacional- -sólo tiene competencias respecto a los crímenes cometidos después de su entrada en vigor. Además, añade el auto, ni China ni el Tíbet son parte del Estatuto de Roma, por el que se creó la Corte Penal Internacional el 17 de julio de 1998. Por último, en relación con las posibilidades de que el pueblo tibetano pueda hacer valer su pretensión de justicia frente a los tribunales chinos, los magistrados concluyen que las circunstancias del caso, el lapso de tiempo transcurrido desde que los hechos tuvieron lugar y las innumerables gestiones realizadas por parte de las autoridades del Tíbet hacen innecesaria cualquier otra petición en defensa de sus derechos