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46 Sociedad MARTES 10 1 2006 ABC RELIGIÓN La Iglesia anglicana inglesa planea ordenar mujeres obispos b La decisión se haría efectiva a El Vaticano muestra frialdad absoluta ante la puesta en libertad de Ali Agca Juan Pablo II, según su antiguo secretario, desde el cielo, reza por él b Fuera de la cárcel, Ali Agca se expone a una larga lista de ajustes de cuentas. Está en el punto de mira de quienes organizaron el atentado contra el Papa JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Cualquier gesto de arrepentimiento de Ali Agca hubiese provocado alegría en el Vaticano pero, como no lo ha habido, la noticia de su inmediata puesta en libertad ha cosechado tan sólo una reacción glacial. Tras un primer gesto de malestar por no haber recibido información previa de las autoridades turcas sobre un asunto de esta envergadura, el Vaticano se mantiene cautamente a la espera de acontecimientos. El antiguo pistolero no sólo es un mentiroso empedernido sino una mina a la deriva que, fuera de la cárcel, se expone a una larga lista de ajustes de cuentas. El abogado de Agca manifestó ayer que su cliente está muy contento no sólo por la inminente puesta en libertad sino también por las declaraciones del cardenal Ersilio Tonini, según el cual, si Juan Pablo II estuviese vivo se alegraría mucho de la liberación de Ali Pero el anciano cardenal Tonini, de 91 años, no habla por el Vaticano, y ha sido una voz aislada en un océano de elocuente silencio. partir de 2012, y supondría que una mujer podría llegar a convertirse en arzobispo de Canterbury, cabeza de la Iglesia británica J. BASTANTE MADRID. Las mujeres podrían ser ordenadas como obispos de la Iglesia anglicana a partir de 2012, según un documento que en estos momentos está siendo estudiado por los máximos responsables de esta confesión en Inglaterra. El texto, de 69 páginas y filtrado a The Times llega a afirmar que cualquier mujer podría incluso alcanzar el arzobispado de Canterbury, primado de la Iglesia anglicana, o la histórica sede de York. No obstante, el propio documento señala que el ascenso de una mujer a la sede de Canterbury únicamente sería posible si esta decisión no provocara mayor desunión en el seno de la comunidad anglicana mundial. Los defensores de esta posibilidad argumentan que, en la actualidad, la cabeza de la Iglesia anglicana recae en una mujer, la reina Isabel II. Aunque la ordenación de mujeres sacerdotes está permitida en la Comunión anglicana desde hace años, son pocas las iglesias que cuentan con ellas para ejercer como pastores. Sólo el 16 por ciento de los clérigos anglicanos son mujeres, y un millar de las 13.000 parroquias de esta confesión han aprobado resoluciones que impiden que una mujer sea sacerdote. De hecho, hace años, las confesiones africanas (mayoritarias entre los 70 millones de anglicanos) se opusieron rotundamente a esta posibilidad. Agca minutos antes de escuchar la sentencia de un tribunal turco en 2000 de fidelidad a Juan Pablo II, quien dio un ejemplo heroico recibiendo varias veces a los parientes de Agca y pidiendo a las autoridades italianas la medida de gracia que permitió su extradición a Turquía en junio del año 2000. El fiel secretario de Karol Wojtyla durante 27 años y actual arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz- -quien le sostuvo en sus brazos después de los disparos de Ali Agca- -se manifestó ayer seguro de que desde el cielo, Juan Pablo II reza también por él, como rezo yo Matizando un poco la frialdad inicial demostrada el domin- AP El perdón del Papa Tan sólo el cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, abordó ayer el caso, pero dejando muy claro que no entro a valorar las decisiones de la autoridad judicial turca El cardenal se limitó a recordar que Juan Pablo II perdonó enseguida a su agresor, y escogió como título No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón para uno de sus mensajes de la Jornada Mundial de la Paz El perdón a Ali Agca no es tanto un movimiento del corazón como una exigencia cristiana y un deber Protestas de los tradicionalistas El ascenso de la mujer al episcopado sería una nueva fuente de conflictos en el seno de la Comunión anglicana, en un momento en el que el cisma es ya un hecho tras la ordenación de sacerdotes y obispos homosexuales. La previsible aprobación de este documento- -paso previo a su ratificación en el Sínodo General de la Iglesia anglicana- -ya ha producido diversas reacciones en los sectores tradicionalistas, quienes han convocado para finales de mes una reunión de protesta en la abadía de Westminster. En el caso de que la propuesta fuese finalmente aprobada, The Times señala cuatro candidatas. Se trataría de June Osborne, de 52 años y dean de Salisbury desde 2004; Vivienne Faull, de 50 años, párroco de Leicester desde 2002; Rachel Montgomery, de 42 años, archidiácono de Northolt; y Canon Lucy Winkett, de 37 años. Un presunto cómplice de Agca sigue libre en Turquía Algunos de los cómplices de Ali Agca en el intento de asesinar al Papa se llevaron sus secretos a la tumba. Sobre todo Bekir Celenk, que era el brazo derecho de Abusur Urgulu, el jefe de jefes de la mafia turca. En cambio sigue vivo y próspero en Turquía Oral Celik, procesado en Roma como uno de los presuntos cómplices de Agca pero absuelto por falta de pruebas. Celik, que ahora es un respetable hombre de negocios, ha sobrevivido en las aguas difíciles de sus contactos con los militantes nacionalistas de los Lobos Grises los servicios secretos turcos y los de otros países. El nuevo líder de los Lobos Grises -que hoy cuentan con el 8 por ciento del voto popular en Turquía- -es Devlet Bahceli, quien mantiene los ingredientes islamistas y nacionalistas de aquel grupo al que Agca se sumó fanáticamente en su juventud. go ante la primera noticia de la liberación, Monseñor Dziwisz añadió ayer que yo también perdoné hace tiempo a Ali Agca como había hecho en su día Juan Pablo II. Todo lo demás corresponde a la Justicia de Ankara Si en el Vaticano nadie se hace ilusiones respecto al futuro comportamiento de Agca, en medios judiciales italianos se teme que su excarcelación puede llegar incluso a costarle la vida, pues el asesino del director del diario Milliyet está en el punto de mira de la mafia turca, de los antiguos servicios del bloque soviético y de cualquier loco que quiera ganar notoriedad. Pero, sobre todo, está en el punto de mira de quienes organizaron el atentado contra el Papa, del que Agca era sólo un peón o, peor aún, un mercenario a sueldo que fracasó en la misión. En mayo de 2002, durante su histórica visita a Sofía, Juan Pablo II despejó las sospechas sobre la llamada pista búlgara afirmando que nunca creí en ella, pues siento un gran aprecio por el pueblo búlgaro El Papa sabía, en cambio, que el intento de asesinarle respondía a un complot cuyos protagonistas siguen en la oscuridad. Agca ha señalado sucesivamente a los Lobos Grises, los servicios secretos búlgaros, la CIA e incluso el Vaticano. Ha logrado multiplicar la confusión pero, sobre todo, desacreditar su palabra.