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32 Madrid VENGANZA MORTAL EN EL PALACIO DE CORREOS LOS TESTIMONIOS MARTES 10 1 2006 ABC Esto se veía venir Con esta escueta frase el marido de una de las víctimas, Inés García, herida muy grave, resumía en el hospital la tragedia. Los familiares comentaban que el ex vigilante de seguridad ya había lanzado amenazas, incluso de muerte Esto se veía venir, tenía que pasar TEXTO: MIGUEL DOMINGO GARCÍA MADRID. Esto se veía venir, tenía que pasar algún día afirmaba desesperado el marido de Inés García, la mujer herida en el tiroteo de ayer, mientras esperaba en la entrada de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón. Allí fue ingresada, de carácter muy grave, debido a los disparos. No entiendo cómo podía tener licencia de armas largas comentaba nervioso a los agentes de policía que le habían acompañado. Él, como Inés, es también vigilante jurado. Compartían matrimonio y dos hijas, pero también profesión. Ayer, destrozado, era incapaz de hablar, no sólo por el estado de gravedad de su esposa. Casi había llegado a presenciar el ataque. A esa fatídica hora, acudía al Palacio de Correos a recoger a Inés, como cada día, al final del trabajo. Cuando llegó, la Policía había levantado ya un cordón de seguridad. Angustiado, llegó hasta el edificio rodeado de rumores que hablaban de disparos y fallecidos. De hecho, los psicólogos del Samur tuvieron que atenderle de un ataque de ansiedad. Su mujer, afortunadamente, seguía viva y partía hacia el hospital en una ambulancia. Además del dolor por el estado de su mujer, el marido de Inés lamentaba la muerte de los otros dos vigilantes, también compañeros suyos. Y es que, según acertó a declarar, entiende el riesgo que entraña su trabajo. Es una buena persona, sólo una trabajadora nada más, y madre de dos hijas describían consternados sus familiares, como preguntándose por qué ella. Sin embargo, según declararon, el asesino ya les había amenazado varias veces con agredirles e incluso matarles. Por supuesto, nunca pensaron que llegaría a cumplirlo. A última hora de la tarde de ayer, Inés continuaba estable dentro de la gravedad. Al parecer, ningún órgano interno importante llegó a sufrir daños de consideración. Al cierre de esta edición no se le habían podido retirar ni siquiera los perdigones. La grúa retira el coche en el que llegó el asesino, un Renault Scenic gris plateado JULIÁN DE DOMINGO Homicidios similares 18 de noviembre de 2005: Un vigilante de seguridad mata en Madrid a quemarropa al novio de su ex mujer en un arrebato pasional. El asesino descargó toda la munición de su revólver sobre la víctima y se escondió en un hotel. 7 de mayo de 2005: Una pandilla de jóvenes acaba con la vida de un vigilante de seguridad del Hospital Doce de Octubre. Ángel Linares Quiles salía, junto a un amigo, de un mesón de la calle de Baleares, 9. 14 de junio de 2005. Un vigilante fue asesinado en el edificio de la Hacienda Foral de Guipúzcoa, en Errotaburu. que, además, sufrió los efectos de un incendio con seis focos diferentes. 10 de septiembre de 2001. Un caso muy similar al de ayer ocurrió en Estados Unidos. Un joven guardia jurado de California, irritado por la pérdida de su puesto de trabajo, asesinó a cuatro personas, incluida su ex novia, en cuestión de horas y con ayuda de un arsenal. Los fallecidos fueron cosidos a balazos. El testigo aseguró que el autor de los disparos llegó hasta el lugar en un Megane gris que abandonó en la puerta, mal aparcado, para acceder al edificio donde se ha liado a tiros Agregó que pudo escuchar, antes de los disparos, cómo el coche paraba en la puerta del edificio, se daba contra la acera y se oía el estallido de una rueda El vehículo fue retirado del lugar tras los hechos por la grúa. Según el testigo, escuchó también a otro vigilante que el autor de los disparos había sido despedido y había amenazado con vengarse. Un Palacio en vías de ser nuevo Ayuntamiento El Palacio de Telecomunicaciones permanece ahora semivacío, desde que este verano se marcharon los funcionarios de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, que ocupaban las instalaciones. Apenas quedan algunos trabajadores de Correos, que ocupan unas oficinas a las que se entra por la plaza de Cibeles, y una sala- museo postal, al que se accede desde la calle Montalbán. En el interior, las empresas Dragados y FCC realizan las obras preliminares para convertir el Palacio en nuevo Ayuntamiento. Los vigilantes pertenecían a una empresa, ORMA, contratada por éstas firmas para controlar la seguridad en el lugar. Las obras se ajustan al proyecto ganador del concurso de arquitectos convocado al efecto: el dirigido por Partearroyo. No obstante, el proyecto definitivo aún no se ha presentado, y los trabajos no se espera que terminen hasta el final del presente mandato. Desde que el Gobierno municipal manifestara su intención de convertir el Palacio de Telecomunicaciones en el nuevo Ayuntamiento- -aún en campaña electoral- el proyecto ha pasado por múltiples vicisitudes. El primer convenio firmado, que permutaba este edificio y otros dos, se sustituyó por otro que obligaba primero a alquilar, y luego a comprar, otro inmueble para trasladar a los funcionarios del Gobierno central que trabajaban en Cibeles. El traslado de éstos fue una auténtica sucesión de retrasos, aplazamientos y obstáculos, de los que da idea un dato: el Ayuntamiento planeaba realizar esa mudanza a finales de septiembre de 2004, y los funcionarios no se han ido hasta casi un año después. El proyecto ganador incluye una cúpula acristalada que cierra la calle interior que lo recorre, precisamente donde tuvo lugar el trágico suceso de ayer; mientras, el patio de Correos se transforma en un salón de plenos bajo el cual habrá también un auditorio. Testigo presencial El lugar de los hechos, inmediatamente se convirtió en un hervidero de periodistas. Precisamente un reportero alemán de la RTL, Cornelius Greenway, fue testigo directo del tiroteo. Según su relato, caminaba bajo la lluvia sobre las seis y media de la tarde por la calle Montalbán cuando oyó unos seis disparos que retumbaron por toda la calle Añadió que en ese momento la poca gente que había en la calle se refugió en los portales próximos y en menos de cinco minutos aparecieron los primeros coches de Policía y del Samur. Tras los disparos vio a un hombre corpulento de unos 50 años herido en el pasadizo donde se produjo el suceso que era atendido por sus propios compañeros.