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26 Internacional MARTES 10 1 2006 ABC La última vacante en el Supremo propicia un gran debate sobre los poderes de la Casa Blanca La polémica en torno al aborto complica la renovación de la más alta jerarquía judicial P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Con toda la pompa parlamentaria reservada para la confirmación de un juez del Tribunal Supremo, el Comité Judicial del Senado empezó ayer a examinar la candidatura del juez Samuel Alito, presentada por el presidente Bush después de verse obligado a retirar la malograda nominación de su asesora legal, Harriet Miers. Esta vez, el complicado proceso de renovación de la vitalicia cúpula judicial del gigante americano está propiciando un gran debate sobre los poderes constitucionales de la Casa Blanca, sobre todo a la vista de las polémicas atribuciones asumidas por la Administración Bush desde el 11- S. La oposición demócrata ha dejado clara su voluntad de cuestionar la candidatura de Alito por considerarle partidario de estas prerrogativas guberna- mentales, que abarcan desde Guantánamo hasta la Patriot Act pasando por el recientemente descubierto programa de espionaje doméstico sin autorización judicial. Reproches que los demócratas respaldan con un memorándum que Alito, como letrado de la Administración Reagan, escribió en 1984 en favor de la inmunidad para el fiscal general ante querellas por escuchas sin permiso judicial. El candidato a juez del Supremo presentaba ayer a su mujer ante el Senado el debate, el nominado de Bush está llamado a ocupar la vacante creada por los deseos de jubilación expresados por Sandra Day O Connor, magistrada del Supremo que se convirtió en un voto decisivo al marcar la diferencia en muchas sentencias de cinco contra cuatro. Junto a la cuestión de los poderes del Ejecutivo, se espera también que la polémica no resuelta sobre el aborto vuelva a dejarse sentir en la renovación de la máxima autoridad judicial de EE. UU. Alito parece ser partidario de que la gestación empieza cuando se fertiliza un óvulo. Posición que difiere EPA Duro interrogatorio Tras el debate introductorio de ayer, a partir de hoy se espera que Alito sea sometido a un duro interrogatorio sobre su filosofía judicial, decisiones del pasado y posiciones de futuro. La munición para el Comité Judicial del Senado está garantizada porque Alito ha acumulado quince años de sentencias como juez federal. Para complicar más del consenso de la comunidad médica, que considera que un embarazo no comienza en el momento de la concepción, sino cuando el óvulo se implanta en la pared del útero. Esta distinción resultará decisiva en próximas batallas judiciales sobre límites al aborto, especialmente en cuestiones como la llamada píldora del día después Con todo, el consenso en Washington apunta a que, pese a la inevitable bronca, la confirmación de Alito parece casi asegurada por la mayoría de 55 escaños que los republicanos mantienen en el Senado, cercana a los 60 votos para evitar maniobras de bloqueo.