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18 Nacional MARTES 10 1 2006 ABC El empresario de Valencia dice que mató a los atracadores al repeler sus disparos Asegura que le amenazaron con matarle aunque consiguieran el botín b Francisco Ramírez declarará hoy ante el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Játiva, como imputado por dos delitos de homicidio ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. Primero se escuchó un disparo y luego el grito desesperado de una mujer: ¡Paco! Ella pensó que dos de los ocho atracadores habían cumplido su amenaza, que una vez conseguido el botín, habían asesinado a su esposo, Francisco Martínez, cuando éste les acompañó hasta la habitación en la que se encontraba la caja fuerte, y que ella, a la que tenían retenida en otra dependencia de la vivienda, boca abajo y con la cabeza cubierta por una almohada, era el próximo objetivo. Porque eso fue lo que el matrimonio heredero de la firma textil Ferry s escuchó, entre golpes y gritos, a los ocho individuos, que armados con pistolas y puñales irrumpieron el pasado miércoles en el domicilio familiar, un lujoso chalé situado en Canals (Valencia) a escasos 300 metros del cuartel de la Guardia Civil. Según ha podido saber ABC, Martínez, que hoy prestará declaración ante el juez en calidad de imputado por la muerte de dos de los atracadores, ha explicado a la Guardia Civil que los asaltantes irrumpieron en la vivienda a las 20.30, cuando él veía la tele y su mujer cosía en una salita situada en la primera planta; que la agresividad de los atracadores fue en aumento y que, mientras les mantenían encañonados con una pistola plateada les amenazaron con matarles, con independencia de que consiguieran el botín buscado. Tenían muy claro que se los cargaban, que los matarían de todas las formas. Se lo decían constantemente explican fuentes de la investigación. Fue el saberlo todo perdido, el estar convencido de que de ahí no salíamos lo que, según declaró Francisco Ramírez, le llevó a la desesperada a utilizar el arma de fuego que halló en el dormitorio en el que estaba la caja fuerte y al que subió custodiado por dos atracadores. Asegura que aprovechó un descuido de éstos, que no pensó en las consecuencias que podría tener para su esposa, que permanecía en otra sala retenida por otros asaltantes; fue, dice, un disparo disuasorio que, sin embargo, dio paso a un fuego cruzado que se saldó con la muerte de dos de los asaltantes. En su declaración ante la Guardia Civil, el yerno del fundador de la firma textil aseguró que, tras ese primer disparo al aire, los dos atracadores que le acompañaban y que le habían herido en un costado con un arma blanca, salieron huyendo de la habitación. El tiro alertó al resto de los asaltantes, al menos ocho, que se encontraban custo- diando a la mujer o saqueando las distintas dependencias de la casa. El propietario de la vivienda asegura que al tiempo que intentaban huir, algunos de los criminales abrieron fuego contra la habitación en la que él se encontraba para impedirle salir y que fue en el transcurso de este tiroteo, al repeler los disparos, cuando hirió mortalmente a dos de los atracadores, uno de los cuales se desplomó en el recibidor de la vivienda. Sostiene que se enteró de la existencia de una segunda víctima mortal cuando la Guardia Civil le dijo que había un cadáver en el jardín. Ramírez dice desconocer las razones por las que los delincuentes eligieron su casa como objetivo; no sabe por qué iban a saco para llevarse cuatro duros porque en la vivienda, según de- claró, apenas había dinero. No obstante, como la casa estaba en venta, la Guardia Civil sospecha que los asaltantes podrían haber recibido un soplo de que la transacción inmobiliaria ya se había realizado. Los atracadores, que accedieron a la vivienda tras inmovilizar al guardés y a su hijo en una casa anexa, perdieron muchas de las joyas de las que se habían apoderado en su precipitada y accidentada huida. Eran, según la víctima del atraco, ocho personas. Iban encapuchados y, al menos cuatro, llevaban armas de fuego. El resto iba pertrechado con cuchillos y machetes. Ramírez ha declarado que algunos tenían acento suramericano y que otros hablaban un idioma extranjero que no ha sabido precisar. El tren de aterrizaje arde, mientras uno de los pasajeros evacuados queda tendido sobre la pista EFE Cinco heridos leves al evacuarse un avión tras un aterrizaje de emergencia en Barcelona C. M. BARCELONA. Cinco pasajeros de un avión de Spanair resultaron heridos leves ayer por la mañana al lanzarse por las rampas de emergencia del aparato en el aeropuerto de El Prat (Barcelona) Los tripulantes se vieron obligados a evacuar la aeronave tras producirse una avería en el tren de aterrizaje del vuelo JK 6513 de la compañía Spanair, procedente de Bilbao. Sobre las diez de la mañana el avión tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia a su llegada a la tercera pista del aeropuerto de El Prat, cuando sufrió un incendio en su tren de aterrizaje mientras tomaba tierra, posiblemente al reventar una de sus ruedas. Los bomberos del aeropuerto sofocaron el fuego con espuma. Al producirse la evacuación del avión por los toboganes de emergencia, cinco de los noventa pasajeros que viajaban en la aeronave sufrieron contusiones y fueron atendidos en el mismo aeropuerto por los servicios sanitarios. El resto de pasajeros y los seis tripulantes que viajaban en el avión abandonaron el lugar sin excesivas complicaciones. El incidente obligó a cerrar la tercera pista del aeropuerto de El Prat y provocó retrasos de entre 15 y 20 minutos en el resto de vuelos del día. A falta de conocer cuando se reabrirá la pista afectada, el aeropuerto comenzó a operar a las 14.00 horas con la pista transversal para solucionar los problemas de tráfico aéreo. Según informaron fuentes de El Prat, no se pre- vén retrasos durante el día de hoy ya que con dos pistas abiertas (la primera y la transversal) se puede mantener la normalidad Spanair aseguró que había puesto en marcha una investigación para aclarar el origen del siniestro. Asimismo, la compañía aérea informó de que la tripulación había cumplido correctamente con los procedimientos de seguridad establecidos en estas situaciones Al parecer, la tripulación no advirtió a la torre de control del aeropuerto de ninguna anomalía minutos antes de tomar tierra y no fue hasta que el tren de aterrizaje tocó con el suelo cuando se detectó el problema y se activaron los servicios de emergencia. Uno de los evacuados Máximo Delmirt, declaró a Efe que al aterrizar sufrió un fuerte golpe y aseguró que nadie les informó cuando la aeronave se detuvo bruscamente Otra de las pasajeras, Amaya Garay, se mostró indignada por el montón de tiempo que tardaron las ambulancias a llegar al lugar del accidente.