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88 Deportes VELA VOLVO OCEAN RACE LUNES 9 1 2006 ABC El MoviStar sigue cuarto a 1.200 millas de las Islas Kerguelen Las últimas 24 horas de la segunda etapa han definido el liderato del ABN Amro 1 y la lucha por el segundo puesto en la meta volante de las Isla Kerguelen ABC MADRID. Después de 1.600 millas navegadas en seis días y a 1.200 de la meta volante en las Islas Kerguelen, sólo hay una diferencia de 60 millas entre los tres barcos, Piratas del Caribe ABN Amro 2 y MoviStar que persiguen al líder de la prueba, el ABN Amro 1 Ha dolido Esa era la expresión que ayer por la mañana transmitió el MoviStar intuyendo la incertidumbre que vivirán si no consiguen entrar en el viento que disfrutó el líder. El miedo de no haber sido capaces de entrar en el frente meteorológico se ha hecho realidad. Desde luego ha sido una gran pérdida respecto al líder, que continúa con el antiguo viento de los pasados días La noche fue muy fructífera para el ABN Amro 1 que consiguió escaparse del resto de la flota gracias a que fue más listo y supo disfrutar de un viento constante de dirección noroeste de más de 20 nudos, mientras que sus tres perseguidores estuvieron navegando con vientos de sur- suroeste de 13 nudos de intensidad, lo que nos les permitió seguir el ritmo del líder. Nos equivocamos en las predicciones de viento y nos colocamos en el sitio equivocado en el momento equivocado Así de claros se mostraban los tripulantes del barco español. Si no hubiera existido el punto de seguridad de hielo no hubiera habido problemas, ya que nos habría permitido ir más al sur para encontrarnos con un agradable suroeste. Será interesante ver cómo Wharington- -capitán del barco australiano- -sube desde el Sur hacia el waypoint que marca la zona de hielo. Hemos perdido algunas millas extra respecto al líder por mantener un rumbo ortodrómico, ya que las predicciones indicaban que era una ruta de escape de la zona de calmas Ayer, a las nueve de la noche, el barco español se encontraba a 54 millas del ABN Amro 2 y a 61 del Piratas del Caribe Parte de la tripulación del MoviStar en plena faena durante una etapa ABC No existe el día ni la noche. Existe la oscuridad y la claridad. Las horas, los minutos y los segundos se cuentan por trabajo, descanso y vuelta al trabajo. Según pasan las millas el calvario se va haciendo más grande y un tripulante puede perder en una etapa más de diez kilos Un crucero de trabajos forzados TEXTO: PEDRO SARDINA Segunda etapa (día 6) 1. ABN Amro 1 a 4.200 millas de la llegada y 1.500 millas recorridas. 2. Piratas del Caribe a 165. 3. ABN Amro 2 a 172. 4. MoviStar a 226. 5. ING a 394. 6. Brasil 1 a 1.474 (En puerto) 7. Ericsson a 1.475 (En puerto) MADRID. Un libro de no más de quinientas páginas o una gameboy con dos juegos de pilas, son el único equipaje personal e íntimo que les está permitido llevar, en cada etapa, a los tripulantes que se suben a un barco para dar la Vuelta al Mundo. El peso es uno de los enemigos de los barcos. Diez hombres son muy pocos para llevar a buen puerto un barco de setenta pies, que puede alcanzar una velocidad de más de treinta y cinco nudos y en el que se manejan setecientos metros cuadrados de velas. Hay que estar muy bien preparado física y psicológicamente y no todos los humanos cuentan con las condiciones básicas para navegar alrededor del mundo. En un VO 70 no existe el día ni la noche y las cosas se hacen cuando tocan. En la cubierta del barco siempre hay cuatro personas como mínimo: el caña, que lleva el rumbo; el navegante, que dice por dónde se va; el trimer que da presión a las velas; y el proa, la chacha que vale para cualquier cosa. Los diez tripulantes se dividen en dos equipos, con turnos de trabajo de cuatro horas. Los dos hombres que quedan libres hacen de comodines por si alguien se enferma o hay que hacer arreglos en las velas o en la sentina del barco. Éstos suelen ser el que cocina y el que hace las labores de médico. En condiciones normales, cada equipo trabaja sus cuatro horas en cubierta sacando el máximo rendimiento posible al barco. Terminada la guardia, tocan otras cuatro horas de descanso. La primera de ellas se utiliza para el aseo personal, para el que sólo hay un litro y medio de agua por día y tripulante, y en el secado de la ropa. Las dos siguientes son para dormir, leer o jugar y la última, para comer y prepararse para volver al trabajo. Es obligatorio comer lo estipulado por el médico del equipo y en ningún caso se puede ingerir nada que no esté autorizado, incluyendo los chicles y los caramelos. Claro, que todos los equipos que se precien como navegantes circundantes de los siete mares llevan una barrica de madera con cinco litros de ron, que sólo se abre en caso de necesidad y con fines terapéuticos Durante la primera etapa de esta Vuelta al Mundo, entre Vigo y Ciudad del Cabo, hubo tripulantes que llegaron a perder más de diez kilos en me- Dos equipos de cuatro personas hacen tres guardias de cuatro horas y descansan otras cuatro nos del mes que tardaron en navegar las 6.400 millas. Esos kilos hay que recuperarlos antes de volver a salir porque, si no lo hacen, no navegan. En condiciones anómalas de tiempo se rompen las guardias y suben a cubierta tantos hombres como mande el patrón, interrumpiendo su descanso, sin derecho a retomarlo cuando las cosas vuelven a su ser. Muchas veces, cuando el tiempo es extremo se hacen dos equipos de cinco personas con guardias de dos horas y muy pocas veces está la tripulación al completo en cubierta. Al menos un tripulante debe permanecer en la mesa de cartas, donde se ubican todos los aparatos de navegación, la radio, el satélite, el rodar y el sonar. Es una especie de torre de control desde donde se manda y se recibe información al minuto. Pasan los días y las noches y sólo se ve agua por delante y por detrás. El cansancio psicológico hace más mella en la tripulación que el cansancio físico. Normalmente las tripulaciones se llevan muy bien y no hay discusiones, aunque lo que más abunda son los roces entre los genios de popa y los tripulantes con más desgaste físico. Para evitar eso, la terapia es permanecer con la mirada fija en el horizonte y rezar para que acabe pronto la singladura.