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ABC LUNES 9 1 2006 Economía 73 JUAN VELARDE FUERTES FRANCIA EN DECLIVE l buscar las últimas cifras disponibles, en el cierre de 2005, nos encontramos con que Francia crece, en tasa anual, al final del tercer trimestre de 2005, al 1,8 en su PIB. Los analistas de The Economist en el número del 24 de diciembre de 2005, pronosticaban que, al final del año, ese incremento porcentual del PIB se reduciría al 1,65. En octubre de 2005, la producción industrial, en tasa anual, caía un 1,4 y el paro alcanzaba al 9,7 de la población activa. Los salarios crecían con bastante ímpetu, a una tasa anual en el tercer trimestre de 2005, del 3,2 cuando la media de zona del euro era del 2,2 También en los doce meses que concluyen en octubre de 2005, el déficit de la balanza comercial cif fob, fue de 28.900 millones de dólares y el déficit de la balanza por cuenta corriente resultó ser de 31.400 millones de dólares. Se prevé que este año de 2005 este último saldo negativo supondrá un 1,1 del PIB. Según la OCDE, el sector público francés tendrá un déficit en el año 2005 del 3,2 del PIB, con lo que se superan los límites marcados por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. En el prólogo a la edición española que firma Nicolás Baverez de su libro Francia en declive (Gota a Gota, 2005) y que titula Los años decisivos nos señala cómo esto es un capítulo de un progreso mucho más largo y mas general que afecta a Europa, porque para nuestro continente el periodo comprendido entre 1990 y 2010 se resume en dos décadas perdidas para el desarrollo y la construcción comunitaria. Cuando el porvenir del continente parecía radiante, al día siguiente de la caída del muro de Berlín, Europa se ha hundido en una crisis multiforme. Crisis demográfica, con la perspectiva de perder 54 millones de habitantes de aquí a 2050 y con un índice de natalidad muy bajo en Alemania (1,3 hijos por mujer) en Italia y en España (1,2 hijos por mujer) Crisis económica y social, con un crecimiento inferior al 1,5 a partir de 1990 y una situación de desempleo que afecta a más de 20 millones de personas. Crisis científica, con el exilio masivo de cerebros, dado que en Europa trabajan 900.000 investigadores y en Estados Unidos están instalados 400.000 investigadores europeos. Crisis monetaria, con el estancamiento de la zona euro en la deflación y la divergencia explosiva entre sus miembros (recesión en Italia, estancamiento y deflación en Alemania y en Francia, en comparación con un crecimiento del 2,8 en España y superior al 5 en Irlanda; diferencial de inflación superior al 2,5 entre Alemania e Irlanda a partir de 1999) déficit público del 7 del PIB en Portugal, el 5 en Grecia, el 4 en Italia y el 3,6 en Alemania; deuda pública del 7 del PIB en Luxemburgo en comparación con el 106 en Italia y el 110 en Gre- A cia. Crisis institucional con la implosión del proyecto de Constitución tras el voto negativo de Francia y Holanda en la primavera de 2005. Crisis política y existencial debido a la profunda división surgida a raíz de la relación con Estados Unidos durante la intervención en Irak, e incertidumbre sobre la identidad de las fronteras de la Unión que se materializa en el tema de la incorporación de Turquía cuestión ésta que enlaza con esta atinada expresión del editorial del número de julio agosto 2005, de Política Externa monográfico Europa 2005- 10 Si se quiere conservar lo conseguido en este medio siglo y evitar el pernicioso efecto de détricotage será necesario olvidar las absurdas logomaquias y las aspiraciones hacia una integración sin fin, hacia unos irreales Estados Unidos de Europa Y, a nuestro lado, además de Portugal y su crisis, se alza la depresión de Francia. El Informe Pebereau y la incisiva nota del Ministerio de Economía y Hacienda de 16 de noviembre de 2005 dan la voz de alarma sobre el aumento espectacular de la deuda pública francesa, que se sitúa en 1,1 billones- -o sea, millones de millones- -de Si se abandona el espíritu de los Fuentes Quintana y el Pacto de La Moncloa o de Aznar y Rato amargos días nos esperan euros a finales de 2005, y que era de poco más de 200.000 millones de euros en 1980. En esta nota achacan esta carrera a tres decisiones, que conviene que se mediten en España: la jubilación a los 60 años; la jornada de 35 horas semanales y la contratación excesiva de funcionarios. Sobre esto acaba de hacer unas importantes declaraciones a Catherine Pégard que aparecen en Le Point de 22 a 29 de diciembre de 2005, ese excelente economista, que de forma tan excelente llevó la dirección política- -y económica- -de Francia, como primer ministro de 1976 a 1981. En ellas señala, aludiendo al Ministro de Economía y Hacienda, Thierry Breton, que éste ha tenido el valor de decir que Francia vivía por encima de sus medios y de confiar a la Comisión Pebereau el encargo de estudiar los mecanismos para enderezar las finanzas públicas. Pero es preciso actuar aprisa. El ministro, por supuesto está convencido desde el puesto que ocupa, pero no es el único que decide. Ojalá el Informe Pebereau no tenga la suerte del excelente Informe Camdessus, que preconizaba un sursaut -un evidente juego de palabras, al ser simultáneamente un sobresalto y un supersalto- ¡y que ha acabado en un cajón! En esta época de arrepentimientos, ¿no convendría que los dirigentes políticos que han permitido la degradación de la Hacienda francesa hiciesen un acto público de arrepentimiento? A España le va mucho en que progrese Francia y abandone el declive. Las medidas que deben adoptar nuestros vecinos son, en buena medida las que nosotros tendríamos que emprender por desagradables que parezcan. Si se abandona el espíritu de los Barre en Francia, o en España el de los Fuentes Quintana y el Pacto de La Moncloa en 1977, o el de Aznar y Rato en 1996, amargos días esperan a un lado y otro de los Pirineos. Los inmigrantes enviaron 2.750 millones de euros a sus países de origen ABC MADRID. Los inmigrantes que residen en España enviaron a sus países de origen 2.750 millones de euros entre enero y septiembre de 2005, lo que supone un incremento del 9,64 respecto a igual periodo de 2004, según datos del Banco de España recogidos por Servimedia. Las remesas que los trabajadores extranjeros envían a sus países ha crecido significativamente en los últimos años, en consonancia con el mayor número de inmigrantes que trabajan en España. De hecho, en 2000 el volumen de fondos que salieron de España por este concepto ascendió a 1.446 millones, mientras que en 2001 creció hasta los 2.019 millones; en 2002 se elevó a 2.370 millones; en 2003 se alcanzaron los 2.896 millones, y en 2004 se situó en 3.481 millones de euros. Sin embargo, pese a que los inmigrantes que viven en España cada vez envían más dinero a sus países, aún no llegan a la cuantía que los españoles que viven en el exterior mandan a España. En concreto, España recibió de sus inmigrantes 3.224 millones entre enero y septiembre de 2005, un 1,92 más que en igual periodo de 2004. Así, el saldo de las divisas enviadas por estos colectivos sigue siendo favorable para las arcas españolas en 474 millones de euros, muy lejos, no obstante, de los registros de 2001, cuando llegaron del exterior 4.096 millones y los inmigrantes residentes en España enviaron 2.019 millones. Las agencias de viaje ahorrarán 40 millones por la rebaja de tasas en las tarjetas de pago ABC MADRID. Las agencias de viajes conseguirán un recorte de sus costes operativos de hasta 40 millones de euros anuales por la rebaja de las tasas de intercambio por los pagos con tarjeta pactada con las entidades de crédito- -Servired, 4 B y Euro 6000- según los datos que maneja la Federación Española de Asociaciones de Agencias de Viajes (Feaav) informa Ep. El sector de las agencias de viajes y las entidades de crédito acordaron el pasado mes de diciembre una reducción progresiva de las tarifas que se cobran entre sí la entidad financiera del comercio y la emisora de la tarjeta utilizada por el cliente para abonar sus compras, hasta establecerlas en la media de las aplicadas en las transacciones a escala europea.