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46 LUNES 9 1 2006 ABC Cultura y espectáculos Continúa sin desvelarse el misterio sobre la autenticidad del cráneo de Mozart Las pruebas de ADN practicadas a los supuestos restos del músico no aportan ninguna luz hizo público un estudio genético, según el cual no coinciden los restos de ADN del músico con los de su abuela y su sobrina, ni los de éstas entre sí ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. Las celebraciones y festejos para conmemorar el 250 aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart han empezado de cabeza. O mejor dicho, con la del genial compositor como protagonista. El asunto es que aparte de sus partituras, pocos restos quedan del autor de Las Bodas de Fígaro cuyo cadáver fue enterrado en una fosa común sin la presencia de sus familiares. Pese a ello, durante años, una fundación musical austriaca, el Mozarteum de Salzburgo, ha conservado un cráneo del que se supone que salieron algunas de las composiciones musicales más importantes de la historia. Esa suposición y el misterio sobre si la famosa calavera pertenece o no a Mozart seguirán siendo un misterio, a pesar del estudio genético que ha cruzado restos de varios familiares del compositor con los de la calavera y un mechón de pelo de Mozart. El estudio, al más puro estilo de los investigadores de C. S. I. ha llevado un año y ha sido conducido por un grupo de reputados genetistas, forenses y médicos, cuyos resultados han sido corroborados por un laboratorio del Ejército de Estados Unidos. Por eso, esta vez el resultado sería, según Walther Parson, profesor de Medicina Forense en la Universidad de Innsbruck, inequívoco Pero lo cierto es que siguen sin despejarse las dudas y opiniones encontradas que los estudios realizados hasta ahora habían provocado. b Un documental De los cementerios al laboratorio El resultado de esta investigación se ha mantenido en el más absoluto de los secretos y sólo fue desvelado ayer en un documental producido en exclusiva para la ORF, la televisión pública austriaca. El programa, titulado Mozart, una búsqueda de rastros explica la complicada investigación que se llevó a cabo para determinar la verdad sobre el famoso cráneo. Un trabajo que empezó en los cementerios antes que en el laboratorio y en el que la arqueología prece- dió a la genética. Para asegurar un resultado exacto era preciso contar con material genético de las mujeres de la familia Mozart, algo bastante complicado, ya que la madre está enterrada en una tumba anónima en París y las hermanas en una fosa común de Salzburgo. Por ello, los arqueólogos buscaron en el panteón donde descansa Leopold Mozart, padre del compositor, y hallaron varios esqueletos, entre ellos el de Jeanette Berchtold y el de Euphrosia Pertl, sobrina- -que falleció a los 16 años- -y abuela materna, respectivamente, del genial compositor. Este material se ha cotejado con muestras genéticas de Mozart padre y con dos dientes extraídos del famoso cráneo para establecer su autenticidad. El interés por el cráneo y la muerte del músico han cautivado durante años a numerosos investigadores. En 1991, Pierre- Francois Puech, un antropólogo vinculado con la Universidad de Provenza, apuntó una nueva teoría sobre la muerte de Mozart tras examinar su cráneo. Según sus observaciones, el músico pudo haber muerto tras serias complicaciones después de recibir un golpe en la cabeza, presumiblemente ocasionado por una caída, en lugar de por fiebres reumáticas como se ha mantenido a lo largo de la historia. Esta teoría estaría avalada por existir señales de fractura en el lado izquierdo del cráneo. Puech también justificó esta posibilidad haciendo referencia a los constantes dolores de cabeza, que el compositor mencionó sufrir durante su último año de vida. El misterio sobre la autencididad de este cráneo seguirá, por el momento, sin desvelarse. Continuarán, pues, las especulaciones sobre la muerte y la vida de Mozart, al menos durante el año 2006. Prueba de ello es la publicación de un libro en el que Otto Biba rompe con el mito sobre la pobreza que rodeó al compositor, quien, según Biba, llegó a cobrar en el cénit de su carrera una cantidad anual equivalente hoy a 45.000 dólares. El forense Walther Parson con el supuesto cráneo de Mozart en sus manos AP Una muerte rodeada de misterios A. S. S. VIENA. La calavera ha sido motivo de debate y estudio desde hace años debido a su incierto origen. La misteriosa muerte de Mozart y lo extraño de su entierro han sido siempre motivo de rumores y mitos. El compositor de Don Giovanni murió en Viena el 5 de diciembre de 1791 al parecer de una fiebre reumática, aunque durante años se habló de que fue envenenado por Antonio Salieri, algo que éste negó El estudio, al más puro estilo C. S. I. ha llevado un año y ha sido conducido por un grupo de reputados genetistas, forenses y médicos en su lecho de muerte. El día de su entierro, el cortejo fúnebre, en el que participaban su esposa, Constanze, y varios músicos, se dispersó debido a la fuerte lluvia antes de llegar al cementerio de Sankt Marx. Sólo los enterradores estaban presentes en el momento del sepelio en una fosa compartida con otros 15 inquilinos. A partir de aquí, se cuenta que un sepulturero llamado Joseph Rothmayer la recuperó en 1801 y se la entregó a su amigo y tocayo Radschopf. Aquí se pierde la pista histórica hasta 1842, cuando la calavera aparece en manos de un grabador llamado Jakob Hyrtl, quien la regaló en 1868 a su hermano Joseph, un conocido anatomista que la depositó en el Mozarteum. Muchos viajes y muchas lagunas para un hueso que va camino de arrebatar a la calavera de Hamlet el título de cráneo más famoso en la historia de las artes.