Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 9 1 2006 23 Jornada negra en Irak para las tropas de EE. UU. con 17 muertos y un helicóptero accidentado Alemania reabre el debate sobre las centrales nucleares, condenadas al cierre por el ex canciller Schröder Granjero antes que general, Sharón ama su rancho de Los Sicamores por encima de todas las cosas. Allí están sus vacas, sus ovejas, sus recuerdos, su mujer enterrada... La casa de la pradera de Arik J. CIERCO AP mo lo hubiera deseado Sharón (lo hacía 18 horas al día) con el fin de cumplir con sus obligaciones y también para transmitir a la población una sensación de normalidad y tranquilidad. Una democracia fuerte Nuestra democracia es fuerte, goza de envidiable salud y nuestras instituciones funcionan a la perfección dijo Olmert minutos antes de la reunión del Consejo de Ministros de cada domingo, en la que trataron, entre otras cosas, de lo mismo de lo que tratan todos los domingos desde hace muchos domingos: cuestiones de seguridad en la sempiterna lucha contra el terrorismo. En efecto, como hacía y habría querido seguir haciendo Ariel Sharón. LOS SICAMORES (ISRAEL) El banco de madera, junto a la tumba de su amada Lily, y el sillón del Consejo de Ministros, junto a su sucesor, Ehud Olmert. Ambos vacíos, entre un silencio y una conmoción a prueba de cohete Qassam La intimidad de Arik a sólo dos centenares de metros de su rancho de Los Sicamores, en el verde desierto del Neguev. Su cara pública, política, poderosa, en la sede del Gobierno. Su cerebro está dormido. El coma inducido le permite descansar. Ni piensa, ni sueña ni imagina. De poder hacerlo, Sharón no pensaría en ese sillón de cuero marrón que Olmert dejó ayer vacío a su vera; no soñaría con sus campañas militares del pasado. No se imaginaría firmando la paz definitiva con los palestinos. No. De poder pensar, soñar, imaginar, Arik vestido con su cazadora vaquera, tocado con su sombrero de paja, se vería al volante de su todoterreno, conduciendo hacia el prado en el que pastan sus vacas (uno de sus toros recibió hace sólo dos años el premio al mejor ejemplar del país) ordeñándolas, ayudando a nacer a un ternero, abrazando a un cordero recién parido. Su carrera militar, primero; su andadura política, después, le ocuparon casi todo su tiempo en las últimas décadas, pero siempre tuvo un hueco reservado para su verdadera pasión, su rancho, cercano a la frontera de Gaza, con sus puestos de vigilancia, su puerta metálica, blindada, sus agentes especiales que todo lo ven, lo oyen, lo sienten, lo palpan, lo saborean, lo huelen. Aquí, entre los muros de una preciosa casa blanca, junto a la chimenea, en esas desapacibles tardes de invierno que tanto le gustaban (como buen granjero adoraba la lluvia) Sharón, el político, el militar, el estadista, ha ideado algunas de sus iniciativas más controvertidas, como la evacuación de Gaza. Pero no sólo le gusta este lugar porque le inspira, le da paz y tranquilidad, Lily y Ariel Sharón, en una imagen tomada en 1998 en el rancho de Los SicamoresEPA le saca lo mejor de sí mismo, su lado más humano junto a su familia. También le apasiona, le ata su conexión física y mental con el recuerdo de su amor más longevo e inquebrantable: Lily, su segunda mujer, hermana pequeña de la primera, Margalit, muerta en accidente de coche en 1962. Después, Sharón se casaría con Lily, con la que tendría dos hijos, Omri y Guilad, y de la que todavía está enamorado, más allá de su muerte por cáncer en el año 2000. no arruinar la tumba adornada con flores frescas, un banco de madera, vacío hoy, pero que Sharón solía llenar siempre que podía con su oronda figura, para pasar largas horas pensando, imaginando, soñando con su esposa. Aquí, llegado el día, próximo si no supera su actual enfermedad, quería ser enterrado, no demasiado lejos de la tumba de su admirado David Ben Gurión, el padre y fundador de Israel, el hombre al que siempre quería ver cuando se miraba en el espejo. En los últimos días, sobre todo el pasado sabat decenas de israelíes se han acercado hasta la tumba de Lily para sentirse más cerca de Arik agonizante en su habitación de la planta séptima del hospital Hadassah. De poder, él se sentaría junto a ellos, en el banco de madera, junto a la piedra de granito, a 200 metros de su rancho, de sus vacas, de sus caballos y, con emoción, pensaría, soñaría, imaginaría que le da la mano a Lily y juntos pasean por su casa de la pradera. La tumba de Lily Justo antes del anochecer, Sharón sacaba a uno de sus perros y se lo llevaba a pasear hasta la tumba de Lily. Aquí, a sólo 200 metros del rancho, junto a una pista para el aterrizaje de helicópteros, rodeada por una valla metálica azul, se encuentra, en lo alto de una pequeña colina desde la que se divisa su finca, la tumba de su esposa, identificada por una piedra de granito blanca con dos palabras: Lily Sharón A su derecha, en una esquina para