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ABC LUNES 9 1 2006 11 Mas y Duran vuelven a discrepar, ahora sobre las posibilidades de fracaso del Estatuto El PP llevará ante los tribunales a Luesma y Balza si permiten a Batasuna celebrar su congreso La política española es cada vez más irrelevante en Bruselas. A las conferencias de prensa de Rodríguez Zapatero tras los Consejos Europeos sólo acuden periodistas españoles y para tratar, sobre todo, cuestiones de política interna Una posición de carne muerta TEXTO: ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL EFE Algunas fuentes gubernamentales han asegurado, por otra parte, que es intención del presidente del Gobierno realizar al menos un viaje a Asia y otro a África subsahariana. El desplazamiento a tierras asiáticas podría incluir Japón e India. Menos definido está el viaje a África, adonde hace poco realizó una gira Moratinos. En otoño, Uruguay En cuanto a Iberoamérica, aunque se había especulado con una visita a Ecuador, no parece que termine de concretarse, y Zapatero se comprometió hace sólo unos días con Evo Morales a viajar a Bolivia. Lo único seguro es que deberá ir en otoño a Uruguay, porque allí se celebrará la XVI Cumbre Iberoamericana. BRUSELAS. Para hacerse una idea de la relevancia de un país en las esferas comunitarias, basta con asistir a las conferencias de prensa después de los Consejos Europeos. Las del presidente francés son siempre multitudinarias, igual que las de Tony Blair o las del país que ejerza la presidencia de turno, como es natural. Cuando José María Aznar presidía la delegación del Gobierno de Madrid, sus comparecencias estaban también entre las imprescindibles y la sala española se llenaba de periodistas de cualquier procedencia con tal de que pudieran entender algo de la lengua española. Aznar, al final, incluso respondía a algunas preguntas en inglés. Sin embargo, las comparecencias de José Luis Rodríguez Zapatero son ahora irrelevantes; sólo acuden periodistas españoles, y la mayor parte del tiempo lo dedican a preguntas sobre política interna de España. En contraste, el Gobierno polaco ha empezado a utilizar traducción simultánea en su sala de prensa para atender a los numerosos interesados en sus posiciones durante las cumbres. La definición que ha hecho la prensa europea de la actual posición española es la de carne muerta para hablar de la carencia de firmeza y de rumbo. En Europa ya es malo no saber adónde se va; lo peor de todo es cuando eso no le importa a nadie, como puede suceder con la posición española. Antes se hablaba de la química entre el presidente Felipe González y el canciller democristiano Helmut Köhl, o de la ausencia de ella en las relaciones entre Aznar y Gerhard Schröder. Ahora se desconoce un solo dirigente europeo con el que Zapatero tenga o deje de tener buenas relaciones. Hasta el momento, lo único que ha salvado la posición de España ha sido la profesionalidad del ministro de Ex- aunque Bulgaria aún no es miembro de pleno derecho de la UE, y su única decisión fue ceder en el reparto de poder en la Constitución europea, abandonando la exigencia de que España mantuviera su actual peso decisorio según el Tratado de Niza. En la última, cuando se ha ventilado el reparto de los fondos, su participación no tuvo nada que ver con la de Aznar hace siete años, cuando España obtuvo su mejor balance financiero de la historia a base de bloquear decididamente el acuerdo y fumarse un puro esperando que le concediesen lo que pedía. Más aparente que real Zapatero intentó congraciarse con Schröder enviándole un jamón, pero el socialdemócrata ha perdido la cancillería y los comentarios que entonces hizo el pesidente español no le han abonado el campo para llevarse bien con su sucesora, la socialdemócrata Merkel. Sigue a rueda del francés Jacques Chirac, que está viviendo sus últimos meses en un ambiente de deterioro político acelerado. No ha reconstruido las relaciones que laboriosamente había trabado el Gobierno anterior con Polonia y otros de los nuevos países del Este, y tampoco ha conseguido establecer una relación específica con Tony Blair más allá de la estricta cortesía. Incluso ha permitido que algunos de los españoles mejor situados en la Comisión Europea perdieran posiciones. El único núcleo en el que ha intentado apostar con cierta decisión ha sido en el grupo de los amigos de la cohesión pero se trata de un sindicato de circunstancias, cuya utilidad ha terminado precisamente con la aprobación de las perspectivas financieras. En realidad, la política europea del presidente del Gobierno sigue siendo más aparente que real. Miguel Ángel Moratinos AFP teriores, Miguel Ángel Moratinos, que es bien conocido en Bruselas por su trabajo tenaz de representante de la UE en Oriente Medio, y del secretario de Estado Alberto Navarro, cuya larga experiencia en los pasillos del Consejo ha sido una ayuda inestimable para el Gobierno español. Pero por lo que se refiere a la labor personal del presidente del Gobierno, esta ha sido prácticamente inexistente. Su ignorancia de cualquier lengua distinta del español no lo diferencia de sus predecesores, pero en su caso le está costando mucho tiempo adaptarse a la actividad en las grandes reuniones internacionales. En la primera cumbre europea a la que asistió en 2004, Zapatero sólo encontró alicientes al lado del entonces primer ministro búlgaro, Simeón de Sajonia- Coburgo, porque era el único con el que podía hablar en español,