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10 LUNES 9 1 2006 ABC Nacional Zapatero abre el año con una agenda sin citas concretas en política exterior El presidente del Gobierno quiere dedicarse sobre todos a asuntos internos b Al margen de las cumbres multila- terales, la única salida programada del jefe del Ejecutivo al extranjero es un viaje a Atenas para una reunión de la Internacional Socialista LUIS AYLLÓN MADRID. La agenda de José Luis Rodríguez Zapatero se encuentra prácticamente vacía de citas de política exterior para los próximos meses. Tras haber recibido la visita del presidente electo de Bolivia, Evo Morales, el jefe del Ejecutivo planea dedicar la mayor parte de su tiempo a asuntos internos, según confirmaron a ABC fuentes gubernamentales. Zapatero se encuentra en estos momentos, cuando se va a cumplir la mitad de la legislatura, más preocupado por tratar de sacar adelante cuestiones como el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, las gestiones para intentar que ETA abandone definitivamente las armas o la preparación del debate sobre el estado de la nación. La política exterior, en la que se siente mucho menos cómodo, pasa a un segundo plano, al menos durante los primeros meses del año. adonde han viajado durante el último año varias decenas de altos cargos del Gobierno español, mitigarán la reacción de los marroquíes, muy sensibles a cualquier visita de autoridades españolas a las dos ciudades del norte de África, cuya soberanía reivindican. Cumbres ineludibles De todos modos, según avance el año se irán concretando algunas fechas de las citas ineludibles. Por un lado están las cumbres bilaterales que anualmente se celebran con otros países, aunque la mayoría de ellas se efectuarán en la última mitad del año. Sólo la cumbre hispano- alemana, que se retrasó el pasado año por las elecciones generales en Alemania, se celebrará probablemente en el primer trimestre, en ese país, y con la nueva canciller, Ángela Merkel, con la que Zapatero ya ha conversado en varias ocasiones. Otro capítulo de reuniones ineludibles es el de las cumbres europeas: al menos, los cuatro Consejos Europeos del año (marzo, junio, octubre y diciembre) más una cumbre UE- América Latina y Caribe que se desarrollará en Austria a mediados del mes de mayo. A ello se podría añadir la anunciada cumbre euroafricana, que podría hacerse también en mayo o junio. No hay tampoco prevista fecha algu- Zapatero señala el indicativo de León durante su reciente viaje a Afganistán na para una anunciada gira por Oriente Próximo. A pesar de las proclamas del Gobierno sobre el interés español en esa región, en medios diplomáticos se considera sorprendente que dos años después de llegar al poder Zapatero no haya pisado aún la región. Ni siquiera lo hizo en vísperas de la Cumbre Euromediterránea de Barcelona que tanto impulsó el Ejecutivo español, pero que no logró reunir a casi ningún líder de la zona. Tampoco acudió a los actos en Israel del décimo aniversario del asesinato de Isaac Rabin, como inicialmente se había pensado, y ahora la situación no es la más favorable, aunque estemos en el vigésimo aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España e Israel. Zapatero parece haber dejado manos libres en Oriente Próximo al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que tiene estrechas relaciones con árabes e israelíes. El 30 y 31 de enero, a Atenas Tanto es así que en Moncloa no se facilita ninguna fecha concreta de viajes a otros países que tenga programados el presidente del Gobierno, ni tampoco si hay prevista alguna visita de mandatarios extranjeros salvo la de Vladimir Putin el 8 y 9 de febrero. La única cita fuera de España que figura en estos momentos en la agenda de Zapatero con fecha decidida es una actividad de partido. Los días 30 y 31 de enero estará en Atenas, donde, en su calidad de vicepresidente de la Internacional Socialista, presidirá la reunión en la que se elegirá nuevo presidente de ese organismo, que reúne a formaciones socialistas, laboristas y socialdemócratas de todo el mundo. Posiblemente, sólo unos días antes de desplazarse a Grecia Zapatero lo haga a Ceuta y Melilla en un viaje que, si no es estrictamente de política exterior porque se trata de dos ciudades españolas, puede tener repercusiones en las relaciones con Marruecos. No obstante, en el entorno del jefe del Ejecutivo se piensa que las relaciones que se mantienen actualmente con Rabat, El Despacho Oval sigue vetado Casi dos años después de que Zapatero llegara a la Presidencia del Gobierno, las posibilidades de que pueda viajar a Washington para reunirse con George Bush siguen siendo las mismas: prácticamente nulas. Zapatero, según declaró en su día a este periódico el embajador estadounidense en Madrid, Eduardo Aguirre, no pidió nunca mantener una entrevista con Bush. Sin embargo, desde el Ejecutivo se han hecho gestiones en distintos momentos para que las ocasiones en que Zapatero y Bush han coincidido en reuniones multilaterales sirvieran para mantener una reunión algo más larga que los simples saludos. La mayoría de las veces los encuentros han sido fugaces y, si hay que creer al Gobierno, sólo en mayo del año pasado pudieron hablar con detenimiento, en la recepción ofrecida en el Kremlin por Vladimir Putin durante los actos del 60 aniversario del fin de la II Guerra Mundial. El Ejecutivo aseguró con posterioridad que hablaron durante veinte minutos o media hora, pero no hay ningún tipo de documento que lo atestigüe. Lo único cierto es que desde que Zapatero ordenó la rápida retirada de las tropas españolas de Irak, Bush lo tachó de su lista. Las declaraciones del presidente del Gobierno en Túnez, donde invitó a otros países a seguir el ejemplo español en Irak, o la decisión de vender material militar al régimen de Chávez no hicieron más que agravar el malestar de Bush. Los acercamientos llevados a cabo sobre todo por los ministros de Exteriores y de Defensa contribuyeron a mejorar algo el clima de las relaciones bilaterales, pero no despejaron el camino para una visita del jefe del Ejecutivo a Washington. Los esfuerzos de uno y otro lado por superar diferencias entre dos países aliados y que cooperan en distintas partes del mundo, tropiezan con la decisión personal de Bush de no recibir a Zapatero. En el Gobierno, no obstante, se asegura que no hay preocupación por ello y que la entrevista llegará cuando tenga que llegar. Algunos incluso piensan que Zapatero puede sacar rentabilidad electoral en los sectores más izquierdistas con ese distanciamiento.