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4 Opinión LUNES 9 1 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil TURQUÍA Y LA EXTENSIÓN DE LA GRIPE AVIAR A amenaza se agrava y está cada vez más cerca: las autoridades turcas han detectado cinco nuevos casos de gripe aviar en humanos, con lo que se eleva ya a nueve el número total de casos de personas infectadas en ese país con el virus, muy peligroso para el ser humano. Pese a que la Organización Mundial de la Salud trata de serenar los ánimos, subrayando que el peligro potencial para el hombre no ha cambiado y que no existen nuevos indicios de que el virus pueda ser transmitido de hombre a hombre lo cierto es que los expertos calculan que medio centenar de personas podrían estar enfermas de gripe aviar en Turquía, donde crece la alarma entre la población y el Gobierno se multiplica para tratar de frenar la psicosis general, que se extiende como un reguero de pólvora a medida que se conocen nuevos casos. En Van, en el este del país, permanecen internadas dos personas, después de que, como hemos informado, tres niños fallecieran en ese mismo lugar la semana pasada. Asimismo, en Ankara, otro de los focos de la enfermedad, permanecen hospitalizadas tres pacientes, lo que ha llevado a la OMS a pedir ayuda urgente a las autoridades rusas a fin de que envíe especialistas a la nación vecina. L AGENDA EXTERIOR SIN CITAS UNQUE Rodríguez Zapatero se empeña una y otra vez en ignorarlo, uno de los ejes primordiales que sustentan el crédito de un gobierno democrático es el cultivo de su política exterior. Al menos en el seno de una democracia que aspira a ser homologable en términos europeos, que es- -no lo olvidemos- -el principal objetivo de la política exterior española desde la Transición. De hecho, el cuidado de la agenda exterior del jefe de Gobierno resulta esencial. No sólo para despejar los obstáculos que puedan en un determinado momento dificultar las relaciones bilaterales de España con países vecinos o terceros, sino, sobre todo, para establecer bases comunes de colaboración con otros gobiernos que impulsen finalmente los intereses estratégicos de nuestro país en áreas geográficas específicas o en el conjunto de la Comunidad Internacional. Así lo vieron Felipe González y José María Aznar, que prodigaron sus visitas al exterior y fueron capaces de tejer sintonías personales con otros líderes políticos europeos y occidentales. Esto, que ha sido siempre evidente, se ha convertido en los últimos años en una necesidad, como consecuencia del desarrollo de estructuras de cooperación internacional impuestas por los efectos de la globalización y por la crisis de seguridad abierta por el 11- M. Por eso, resulta extraño y causa cierta preocupación saber que la agenda exterior del presidente Zapatero para el año que comienza se muestre sorprendentemente vacía. De hecho, se abre sin citas concretas, más allá de las cumbres multilaterales previstas en el marco de la UE y de la reunión que la Internacional Socialista celebrará a finales de mes en Atenas para elegirlo presidente de turno de esta organización. Que la agenda política doméstica del presidente del Gobierno habrá de ser intensa en los próximos meses es indudable. Sobre todo para quien se ha empeñado en abrir tantos frentes a la vez y asociar a todos ellos el manido talismán de su talante. Pero, siendo importantes en términos políticos los debates en torno al proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña, no pueden llegar a bloquear prácticamente la agenda exterior del presidente del Gobierno. Máxime cuando España tiene ante sí retos complicados en Europa y en el Mediterráneo, al tiempo que la situación iberoamericana no deja de ser inquietante para los intere- A ses económicos de nuestro país, debido al debilitamiento progresivo de la democracia y el sesgo populista que va tomando la región, tal y como evidencian el creciente militarismo de Chávez en Venezuela y el triunfo de Evo Morales en Bolivia. Aunque se insista desde La Moncloa que la ausencia de una agenda exterior presidencial es resultado de una decisión personal del propio Rodríguez Zapatero, lo cierto es que quizá tenga algo que ver en ello el pobre balance que exhibe nuestra política exterior debido a las torpezas, errores de cálculo y apuestas estratégicas equivocadas que ha ido acumulando nuestro Gobierno desde el inicio de su andadura, hace ya casi dos años. De hecho, probablemente sea ésta- -y no otra- -la causa que realmente esté detrás del descuido con el que el presidente Zapatero aborda su agenda exterior. Ya se sabe que normalmente se cosecha lo que se ha sembrado con anterioridad, y aquí la siembra internacional ha sido en los últimos tiempos muy pobre. Y es que, por mucho que se niegue, el descrédito que para nuestro país ha supuesto la precipitada retirada de Irak sigue siendo un lastre extraordinario a la hora de recomponer la imagen de confianza y responsabilidad que proyectaba España entre nuestros aliados y el conjunto de la Comunidad Internacional. Especialmente si tras ella comenzaron los traspiés exteriores de nuestro Gobierno. Así lo evidencia la penosa relación que mantenemos con los EE. UU. y que, al día de hoy, todavía no ha dado el fruto de un largo encuentro distendido con el presidente Bush. Esta circunstancia, sumada al fracaso de nuestra apuesta dentro de la UE por el debilitado eje franco- alemán y el cultivo de amistades peligrosas como las de Castro, Chávez y, ahora, el recién elegido Evo Morales han ido obstruyendo lazos y cegando vías de comunicación privilegiadas trabadas durante los gobiernos anteriores, incluso dentro del tradicional mundo árabe, tal y como desgraciadamente se puso de manifiesto durante la Cumbre Euromediterránea celebrada en Barcelona hace unas semanas. Así las cosas, no es de extrañar que la agenda exterior del presidente Zapatero duerma el sueño de los justos. Sobre todo si está convencido de que todo su futuro político pende de los debates que marcan la agenda doméstica de la turbulenta política nacional. LA OPA, ANTE LA JUSTICIA EUROPEA RAS la decisión contraria a la opa de Gas Natural sobre Endesa del Tribunal de Defensa de la Competencia, la polémica operación financiera entra en otra semana decisiva. El Tribunal de Justicia de la UE, con sede en Luxemburgo, después de oídas ambas partes, podría decretar la adopción de medidas cautelares, lo que sin duda colocaría al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en una complicada situación, obligado a pronunciarse antes de un mes sobre un asunto que presenta múltiples derivadas y que amenaza con perpetuarse en un litigio que podría poner en peligro la estabilidad del sector energético español. El dictamen del TDC, no vinculante, ha supuesto un contratiempo evidente para el Ejecutivo, que siempre se ha mostrado favorable a una operación puesta en entredicho por los últimos informes. Patata caliente para el ministro de Economía, que podría arderle en las manos si- -como parece probable- -la Justicia europea decide entrar en faena y paraliza temporalmente un proceso cada vez más complejo. La situación, lejos de aclararse, se enturbia a medida que pasan los días y una eventual adopción de medidas cautelares podría obligar a Gas Natural y a Endesa a replantearse sus respectivas estrategias ante un asunto de imprevisibles consecuencias. T LA TENTACIÓN IMPERIAL DE PUTIN AJO criterios aparentemente comerciales, el presidente ruso, Vladimir Putin, esconde una voluntad de mantener la dominación tradicional de Rusia en su vasto espacio de influencia. No sólo es discutible que, como presidente, utilice de esa forma las fuentes de energía que pertenecen a su país, como si todo fuera una empresa y él su propietario soberano, sino que juegue con unos recursos que pueden desestabilizar la delicada situación de la economía mundial a cuenta de sus ambiciones políticas. Las presiones sobre Ucrania para obligarla a pagar precios de mercado por el gas del que depende toda su estructura industrial son un claro ejemplo de la actitud de Rusia hacia su esfera de influencia. A Ucrania la castiga por su decidido esfuerzo por liberarse de esta subordinación aproximándose a Occidente, pero a la Bielorrusia del dictador Lucashenko le sigue regalando formidables cantidades de energía a precios subvencionados, porque su líder, repudiado por todo el mundo, permanece fiel a la B esfera del Kremlin. Rusia acaba de emprender su periodo de presidencia del G- 8 y Putin ha de ser el anfitrión de la próxima cumbre de los países más importantes del mundo en San Petersburgo este verano. Va a resultar incómodo para los dirigentes de las principales economías planetarias estudiar medidas para la mejora de la situación internacional, teniendo en cuenta que la batuta la llevará un dirigente que utiliza los gaseoductos con los mismos criterios con los que sus antecesores en el Kremlin manejaban las divisiones de carros de combate del Pacto de Varsovia. El pasado mayo, Putin presidió un desfile militar en la Plaza Roja para conmemorar el 60 aniversario de la victoria en la II Guerra Mundial y con el que quiso enviar claramente al mundo el mensaje de que no se avergüenza de ensalzar la imagen de la desaparecida Unión Soviética. De ahí a intentar resucitarla a base de chantajes energéticos va un gran trecho. No es así como Rusia se ganará el respeto y la admiración de sus vecinos.