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ABC DOMINGO 8 1 2006 65 Entrevista a Laura Campmany, que se incorpora a las páginas de Opinión de ABC a partir del próximo sábado Un origen cierto La formación del nauta, según Alfonso Enseñat Las más recientes investigaciones en los archivos genoveses apuntan a que Cristóbal Colón nace en la ciudad de Génova en 1446. Sus padres eran Domenico Colonne y Maria Salvago, pertenecientes a familias muy nobles. Sus antepasados eran los Douglas Scotto, que emigraron de Escocia al norte de Italia a principios del siglo IX. Asentados en la Lombardía se convierten en una de las cinco familias más relevantes del señorío de Piacenza. Una rama de esta familia se establece en el siglo XII en Génova. El padre del nauta practica la mercadería en Lisboa durante quince años y el futuro descubridor estudia la enseñanza primaria en dos conventos dominicos de Génova y Pavía. En 1461, a los 14 años, se embarca por primera vez en una pequeña flota de corsarios de su familia para socorrer a la colonia genovesa de Famagusta en Chipre y al año siguiente se asocia al famoso pirata Vincenzo Colombo, protegido de los Doria de Oneglia, adoptando el apodo Colombo. En 1463 deja la piratería para hacer el corso al servicio de varios príncipes, señores y mercaderes. Durante 23 años recorrió todos los mares conocidos: en el Mediterráneo, desde Valencia hasta Siria pasando por Quíos, Rodas y Chipre; en el Atlántico, desde Islandia y Groenlandia hasta Angola (antes llamado Congo) pasando por Londres, Flandes y Guinea, recorriendo también los archipiélagos atlánticos de las Açores, Madeira, Canarias y Cabo Verde. Al regresar de Guinea a Lisboa en 1483, le sorprende el ajusticiamiento del duque de Viseu, hermano de la reina, y la persecución del rey a todos los parientes del duque de Bragança, que habían conspirado contra la Corona, entre los que figuraba la familia de su esposa Filippa Moniz Perestrello, y tuvo que salir huyendo de Portugal para refugiarse en Castilla. A partir de este momento, entra en la Historia uno de los grandes gigantes de la Humanidad, el descubridor del Nuevo Mundo. Célebre retrato de Colón, obra del florentino Ridolfo Ghirlandaio se enseña en las escuelas y universidades y se contiene en las enciclopedias y bibliotecas resulta ser un gran fraude histórico. Veamos por qué: Según las actas genovesas Bartolomé Colón se encontraba en Génova en 1489, pero sus biógrafos coetáneos lo sitúan por estas fechas en Inglaterra. Según las mismas actas Diego Colón murió a los 47 años, pero los estudios antropológicos realizados sobre los restos que se conservaban en la Cartuja de las Cuevas de Sevilla le otorgan la edad de 62 años. Según dichas actas Juan Antonio Colombo, capitán de una de las naves del tercer viaje de Descubrimiento, era sobrino de Domenico Colombo, supuesto padre del nauta, pero los archivos de Sevilla apuntan a que era hijo natural de Diego Colón, el hermano menor del Almirante. También, según estas actas, Cristóbal Colón tenía contraída una deuda de 35 liras con Gerolamo da Porto, que sería la misma que el Almirante reconoce en su testamento tener con Gerónimo del Puerto, al que lega 20 ducados para saldarla, pero la deuda no puede ser la misma ni el acreedor tampoco, pues 20 ducados equivalían a 124 liras y no a 35 y además, 36 años de demora en el pago de una deuda no forma parte de la práctica admitida por la Justicia genovesa. Por último, al padre de Juan Antonio Colombo, los genovistas le atribuyen una carta- -clave en la identificación de los orígenes de Colón- -que escribió cuando ya llevaba seis años en la sepultura. No se comprende cómo tantos sinsentidos pueden haber pasado desapercibidos a muchos historiadores. Tan vulnerable es la teoría genovista oficial que muchas ciudades italianas, españolas y de otros lugares de Europa la menosprecian y reclaman para sí la cuna del nauta. Hoy en día, sin embargo, la genovesidad de Colón está plenamente demostrada y todo lo demás son espejismos y desvaríos nacionalistas. Acerca del lugar donde reposan los huesos de Colón, sólo cabe decir que la secular desidia e ingratitud de los hombres escatimó a la sepultura una lápida apropiada y digna que identificase el lugar exacto en que se encontraban dentro de la catedral de Santo Domingo e, incluso, los dominicanos se quejaron al duque de Veragua del abandono en que se encontraba el sepulcro de uno de los hombres más grandes que ha dado la Humanidad. A falta de lápida y documentos y acosados por las prisas, los españoles pudieron evacuar erróneamente los restos del segundo Almirante Diego Colón, creyendo que eran los del fundador, que finalmente acabarían en el panteón de la catedral de Sevilla. La comunidad científica espera impaciente los resultados de las pruebas de ADN de la familia Colón para desentrañar este misterio. Pese a no haber prosperado en España la constitución de la Comisión para la conmemoración del V Centenario de la muerte de Colón, el Gobierno de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid han programado una serie de actos y publicaciones que, sin duda, permitirán despejar este año de una vez para siempre las seculares incógnitas de Colón. Algunos libros sobre el Almirante J. G. CALERO MADRID. La llegada del Año Colón, que tan poco ruido institucional ha provocado en comparación con el Quijote, ha sido saludada por la editorial Lunwerg con un precioso volumen titulado Cristóbal Colón. De corsario a Almirante obra de Consuelo Varela, en la que se da un repaso a la biografía del descubridor, con su grandeza, sus luces y sombras. El volumen se acompaña de un bellísimo conjunto de ilustraciones- -algunas de las cuales mostramos en estas páginas- cartas náuticas, pinturas de la época e instrumentos de navegación, relevantes para hacerse una idea de cómo fue posible el Descubrimiento y de qué forma cambió el curso de la Historia. Por su propio fondo ha apostado la editorial Espasa al reeditar la Vida del muy magnífico señor Cristóbal Colón publicada por Salvador de Madariaga en 1940, un volumen que recogía las fuentes y bibliografía disponibles en la época y demuestra que la figura de Colón nunca atrajo sólo a los historiadores.