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64 DOMINGO 8 1 2006 ABC Cultura y espectáculos Envoltorio de las cartas y de los manuscritos de Cristóbal Colón que se encuentran guardados en el Archivo de Indias Primer mapa de La Española en el Diario de a bordo del nauta, que creía estar en las Indias orientales, en Cipango (se consigna Civao a la derecha) En medio del silencio oficial, arranca un año decisivo en la historiografía colombina. Se cumple el V centenario de la muerte del Almirante, cuya enigmática biografía aún puede deparar algunas sorpresas a los historiadores. Aquí se ofrecen todas las claves Los últimos días del enigma Colón POR ALFONSO ENSEÑAT DE VILLALONGA INVESTIGADOR Tal vez transcurran siglos y siglos sin que el nacimiento y la verdadera nacionalidad del almirante queden probados de un modo indiscutible y para siempre. ¡Tan embrollado dejó todo lo concerniente a su vida! Así se expresaba en 1927, en tono pesimista y quejumbroso, el gran novelista valenciano Vicente Blasco Ibáñez en el prólogo de su biografía novelada de Colón. Lo cierto es que, después de 500 años de su muerte, quedan todavía tres incógnitas cruciales de su vida que es llegado el momento de despejar: su genealogía, su cuna y su sepultura. Conocida su genealogía ya será fácil construir su biografía. Conocida su cuna acabará el pugilato mantenido por ciertos nacionalismos obsesos. Y conocida, por fin, su sepultura cesará la rivalidad entre la República de Santo Domingo y Sevilla. La primera biografía de Colón fue escrita en 1516 por el genovés Agostino Giustiniani, obispo de Nebbio (Córcega) pero contenía tal cantidad de falsedades que Hernando Colón, el hijo ilegítimo del Almirante, se vio obligado a desmentirlas y el gobierno genovés a retirar la obra. La segunda biografía fue publicada en 1823 por el monje barnabita Giambattista Spottorno después de haber sonado el grito no desinteresado del presidente de Estados Unidos Santiago Monroe de América para los americanos catalizador de la secesión de los virreinatos españoles en América y afortunado pasaporte para que los italianos drenaran al Nuevo Mundo sus excedentes de población. Dicha biografía ninguneaba la participación de España en el Descubrimiento, al que convertía en una gloriosa gesta puramente italiana por el simple hecho de haber nacido Colón en Génova. Entre 1625 y 1931 nueve equipos de los mejores investigadores genoveses escudriñaron las 330.000 actas notariales del siglo XV que se conservan en el Archivio di Stato di Genova, encontrando unas pocas decenas de individuos de la familia Colombo, todos ellos menestrales, frente a ciento veinte militantes del albergo Colonne, de noble estirpe, dedicados a las armas, la navegación, la mercadería y la banca. Por desinterés o desidia, ningún investigador español acudió jamás a consultar dicho archivo, única fuente pura para obtener información sobre los orígenes del descubridor. Los investigadores italianos se inclinaron por la pertenencia de Colón al linaje Colombo, cometiendo el mayor de los errores, ya que su linaje verdadero- -como luego se ha demostrado- -era Collone- -que por castellanización derivó en Colón- -y no Colombo, que es el apodo que adoptó nuestro héroe al formar sociedad en 1462 con el famoso y sanguinario pirata ligur Vincenzo Colombo, que en 1492 acabó en el patíbulo. Dichos investigadores localizaron en los archivos genoveses un Domenico Colombo, tejedor, padre de un Cristóforo, lanero, y sobre esta base construyeron una genealogía que les permitió Brújula utilizada por Colón, reproducida en el libro que acaba de publicar Lunwerg confeccionar la biografía del Almirante. Sin embargo, a medida que iban avanzando en la elaboración de la biografía pudieron comprobar que se apartaban cada vez más de la biografía escrita por su hijo Hernando. Este inconveniente sólo pudo ser superado tachando de mentiroso a Hernando e, incluso, negándole la autoría de la obra. Afortunadamente, la Real Academia de la Historia, atenta y oportuna, publicó en 1875 la Historia de las Indias de Fray Bartolomé de las Casas, lo que permitió demostrar la paternidad de Hernando de la Vida del Almirante Este hecho fue decisivo para rechazar la biografía del Colón genealógico frontalmente en desacuerdo con el Colón histórico, pese a que sus defensores, mirando a otro lado, se mantengan en sus trece. Los historiadores italianos, en efecto, no se dieron por enterados de la obra del padre Las Casas y publicaron en 1892, para conmemorar el IV centenario del Descubrimiento, la archifamosa Raccolta Colombiana completada en 1931 con la obra Colombo que recogía la mágica- -erróneamente interpretada- -acta descubierta en 1906 por el general Ugo Assereto, con la que se daba por cerrado definitivamente el ciclo investigador. La teoría genovista fue oficialmente blindada en 1974 por el partisano, superministro y senador vitalicio Paolo Emilio Taviani, al considerarla materia intocable e incontrovertible. Hoy en día, sin embargo, se ha podido llegar a la evidencia, razonada y documentada, de que la teoría genovista oficial es totalmente falsa. Las actas notariales, en efecto, en que se apoya se refieren a una familia distinta de la del descubridor. Es decir, que lo que