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ABC DOMINGO 8 1 2006 Sociedad 63 Los españoles gastamos unos quince millones de euros en SMS estas Navidades El consumo durante estas fechas se incrementa hasta en un 500 por cien b La única operadora que facilitó LA AUTOPSIA DE UN MENSAJE POR LUIS MATEO DÍEZ de la Real Academia Española los datos de este periodo navideño, Movistar, gestiona en días como el de Reyes entre 20 y 30 millones de mensajes cortos JORGE SÁINZ MADRID. Los españoles gastamos en el envío de mensajes cortos de móvil (SMS) unos 15 millones de euros- -nada más y nada menos que 2.500 millones de pesetas- -sólo durante fechas clave como la de Reyes. El astronómico cálculo se puede obtener mediante una simple regla de tres, gracias a los datos facilitados por Movistar, la operadora con mayor cuota de clientes en nuestro país, el 48 por ciento, y la única de las grandes compañías, por cierto, que ha puesto cifras concretas al consumo de SMS y llamadas de voz gestionadas durante las fiestas que acaban de concluir. En total, la empresa de Telefónica registró unos 49 millones de mensajes. Si establecemos el precio medio de un SMS en 0,15 céntimos de euro, sólo Movistar ingresó más de 7 millones de euros. Teniendo en cuenta que Vodafone, Amena y otras pequeñas operadoras copan el 52 por ciento restante de los usuarios de telefonía celular, se puede estimar que el gasto económico total de los españoles en estas fechas superó ligeramente los 15 millones de euros. Y eso tirando por lo bajo. Aunque no hay datos concretos, fuentes del sector calculan que, por ejemplo, durante todo el día de Año Nuevo se superaron M Una persona envía un mensaje corto a través de móvil holgadamente los 100 millones de mensajes cortos, lo que supondría unas jugosas ganancias de 20 millones de euros. MIKEL PONCE Menos llamadas desde fijos Además, los SMS sólo constituyen el 10 por ciento del global de los ingresos de estas compañías. Las llamadas, con un coste económico mayor para el usuario, reparten muchos más beneficios. Telefónica ha podido constatar, sin embargo, que el móvil sigue pisando fuerte y en los días más señalados, la media de comunicaciones de voz a través de red fija tuvo una media de dos millones menos de llamadas con respecto a los móviles. El incremento en el uso de nuestras líneas celulares roza, según Movistar, el 500 por ciento. Desde el sector se intenta ir más allá de las explicaciones más obvias de la facilidad que supone para el usuario el envío de mensajes y se asegura que la principal razón de este espectacular aumento tiene que ver con la alta penetración de la telefonía móvil, que, según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, alcanza ya el 90 por ciento de toda la población española. FLZ NVDD POR LORENZO SILVA Escritor lgunos experimentamos frente a las nuevas tecnologías de comunicación en general, y frente a su uso para la felicitación navideña en particular, sentimientos contrapuestos. No cabe duda de que ofrecen posibilidades y economías impensables con los medios tradicionales, pero tampoco, y la experiencia nos lo va enseñando, cabe ignorar que son cauce para el despropósito, el despilfarro y el fastidio masivos. Yendo al asunto concreto de las felicitaciones, nada parece tan útil para solventar el trámite como el correo electrónico: casi todos tenemos ya un buzón abierto en la red, del que somos a la vez usuarios y siervos irremediables, y el 99 por ciento de las personas a las que tiene algún sentido que felicitemos nos son accesibles por esta vía. Con una idea ingeniosa, alguna imagen simpática pescada por ahí (o de A elaboración propia si uno es algo artista) y echando mano de la libreta de direcciones, puede felicitarse satisfactoriamente a todo el mundo en apenas un minuto. Corolario: muchos, y especialmente los que vemos en esto de la Navidad un ritual entre ajado y desvirtuado por los rapaces mercaderes, ya no enviamos christmas; así no gastamos papel y el donativo a UNICEF se puede hacer igual con una transferencia en el banco. Lo de los SMS, en cambio, propende al disparate. Tener que pasarse toda la bendita Nochebuena y toda la bendita Nochevieja con el telefonito zumbando, y dudando una y otra vez si resulta procedente devolver las felicitaciones a gente que muchas veces no sabes quién es (porque no te viene a la memoria así a bote pronto quién tenía el 67 X 89 Y 48 Z) es una enajenación colectiva a mayor gloria de Movistar, Voda- fone y Amena, y una memez de tal calibre que se nos debería caer a todos la cara de vergüenza por panolis. Si esto sigue así, debería recogerse en el Código Penal la conducta del que felicita indiscriminadamente a todos los números archivados en la memoria del móvil, inmiscuyéndose muchas veces sin ninguna legitimidad en la celebración (o en la indiferencia) navideña ajena. Seremos piadosos y propondremos que se tipifique como falta, salvo en el caso de los SMS sin firma del emisor, que deberían constituir delito por el mal rollo que le produce al receptor tener que devanarse los sesos para averiguar quién es ese que le felicita y cuyo número presuntamente debería reconocer. La pena podría consistir en unos cuantos arrestos de fin de semana, naturalmente con el móvil requisado a la puerta del trullo, o en algunos trabajos en favor de la comunidad, por ejemplo atendiendo el teléfono de atención a los clientes desatendidos por los servicios de atención de las operadoras. En fin. Qué maña se dan para ordeñarnos. Y cómo caemos. i impresión, mi experiencia, me dicen que los mensajes de móvil son siempre una expresión puramente utilitaria. Se trata de comunicaciones estrictas en donde lo único que subyace es la materia de lo que se quiere decir y no hay nada más allá de lo dicho. Si recibo uno, lo que me llega es una voz que me requiere, me dice o me comenta algo puramente estricto o utilitario. Es un envío meramente comunicativo que no me transmite ninguna intencionalidad, ningún tipo de afecto o de expresión más allá del simple dictado. Los mensajes de verdad los susurran voces cálidas, ellas los emiten, nos los transmiten y comunican. O nos llegan en el susurro del papel de una carta que uno abre, con esa maravillosa cadencia que descorcha la expresividad, la huella personal de una escritura, que le concede su enorme calidez personificada. Los mensajes por SMS me parecen palabras volanderas, vanas y triviales. Meras maneras de cumplimiento cuando te quieren decir algo con mucha urgencia, sin pararse mucho a pensar en ello. No es la comunicación del que está presente, sino algo de alguien que se fue y dejó allí esa nota. Todo ello hace que se conviertan en expresiones trivializadoras y convencionales: no tienen ningún asomo de la fuerza de quien las dice. Probablemente porque el medio donde se expresan no permite otra cosa. Se trata de un medio reductor, de jerga escueta y codificada. Es un signo puramente convencional, falto de cualquier significado, más allá de la pura convención de lo que el mensaje transmite. Esa es mi sensación. No creo que haya nada menos adecuado para acarrear una cosa tan cálida como el deseo de paz o felicidad que un código frío. Y las palabras de los sistemas de mensajes cortos son frías, escuetas y codificadas, mueren en el aparato y no tienen ningún tipo de solvencia en los sentimientos. Unas con otras se confunden, o se confunden todas, porque no hay una voz que las emita. Desde ese prisma, para mí un SMS es el mensaje de un náufrago, en realidad la autopsia de un mensaje.