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58 Los domingos DOMINGO 8 1 2006 ABC ENTREVISTA (Viene de la página anterior) los procedimientos, que todo el mundo sepa todo lo que tiene que hacer, protección de la fuerza y demás. Son temas muy importantes y muy complejos. Lo que se pretende es que estén al tanto de lo que está pasando actualmente, intentar transmitírselo a ellos, que sea una enseñanza realista. -Ya decía otro ilustre alumno de West Point, el general Patton, que en la guerra el deber de un soldado no es morir por su patria sino hacer que el soldado enemigo muera por la suya. -Esas son frases que están ahí, pero hay que verlas en la época en las que se circunscriben. No cabe duda de que son cosas importantes... -Y hablando de frases, ¿les pasa a los militares españoles lo mismo que a los británicos, que, según Bernard Shaw, eran capaces de soportarlo todo, menos al Ministerio de la Guerra de su país? -Nosotros estamos ahí, cumplimos las misiones que nos encomiendan y lo tenemos todo muy claro. Nuestra labor es callada y abnegada. No esperamos ningún reconocimiento. -Ahora lo que se lleva es aplicar los valores del juego en equipo del deporte a la empresa, y vemos a deportistas de élite ilustrando a directivos de multinacionales. ¿Sería factible aplicar la táctica militar a otras cuestiones de la vida? ¿Por qué no hay militares como usted dando lecciones tácticas a los ejecutivos? -Al igual que en el deporte, en la vida castrense es de suma importancia el trabajo en equipo, con un líder al frente. No tengo la respuesta a por qué no se demandan militares para ilustrar a profesionales de otras disciplinas pero desde luego nosotros estamos ahí, somos parte de la sociedad y no me cabe duda de que lo que nosotros sabemos podría ser útil a otras profesiones, de la misma manera que nosotros podríamos sacar enseñanza de otros, como, por ejemplo, los médicos. -Entre sus objetivos está el hacer un estudio comparativo entre la enseñanza española y la estadounidense, una propuesta que ha sido acogida muy favorablemente en Nueva York. ¿Cuáles son las principales diferencias que ha apreciado por el momento? -Una de las mayores diferencias radica en el período docente dentro de la Academia. Mientras que en España este proceso académico dura un total de cinco años (tres en la AGM y dos en las Academias de las Armas) en Estados Unidos se acorta hasta cuatro años (todos en la USMA) saliendo graduados no solamente con el empleo correspondiente, sino también con una Ingeniería y una especialización académica o Los cadetes de West Point atienden las explicaciones sobre Táctica Militar que imparte el comandante Martín Gil major (idiomas, ciencias sociales, historia, geografía, Otro punto digno de considerar es la especialización en las Armas. En la USMA, este proceso comienza a posteriori de la Graduación (aunque salen graduados con su Arma) una vez terminados los cuatro años académicos, y, salvo excepciones, no se alarga más de un año. En cuanto al sistema de enseñanza, haciendo una pequeña valoración inicial, lo más significativo es que en estos cuatro años en los que permanecen en la Academia las promociones no siguen el mismo plan de estudios. Es a partir de segundo curso (segundo semestre, fundamentalmente) cuando se produce el desdoblamiento de estas promociones, en función básicamente de dos parámetros: uno, la elección de ingeniería correspondiente, y dos, la elección de major (especialización académica, que no Arma) ¿Qué valores o enseñanzas podría la Academia General Militar española exportar a West Point y qué es lo que más nos convendría importar de los estadounidenses? -Aunque es demasiado pronto para entrar a valorar estos conceptos, podría decir que después de este primer semestre en el destino, uno de los temas que más me ha impresionado, y que por ello recomiendo, es la gran importancia que desde la dirección del centro se da a todo aquello que esté relacionado con el liderazgo y con el aprendizaje de nuevos idiomas y sus culturas. -Viendo lo que se cuece por ahí fuera sobre las relaciones entre sociedad y ejército, ¿qué echa de menos en España? -Como mencioné anteriormente, me gustaría que se tuviera un mayor y más profundo conocimiento, por parte de la sociedad, acerca de sus Fuerzas Armadas. ¿Cómo ve al Ejército del futuro, a medio plazo? -De aquí a medio plazo no veo cambios significativos, veo un Ejército constante, con paso firme, mirando hacia adelante y convencido de su misión. ¿Y cuál es el profundo sentido de ser militar en estos tiempos que corren? -Es una vocación, basada en la fidelidad a España, el convencimiento de unos principios y la abnegación y el amor al trabajo. A medio plazo, no veo en las Fuerzas Armadas cambios significativos, sino un Ejército constante, con paso firme, mirando hacia adelante y convencido de su misión En la vanguardia de Occidente JAVIER PARDO DE SANTAYANA Comandante de artillería y experto en relaciones internacionales Ser oficial de West Point es todo un signo de distinción, pues allí se ha forjado una pléyade de hombres y mujeres que son el orgullo del Ejército de los Estados Unidos. Nombres de generales como Eisenhower, Patton, Grant, Lee o Schwarzkopf, y de astronautas o ingenieros de prestigio universal, engrosan la lista de los que se formaron intelectual y moralmente en aquella Academia, en cuyas aulas se proclama: Mucha de la historia que enseñamos fue hecha por personas a las que nosotros hemos enseñado Desde su origen en 1802, West Point ha sido un centro de excelencia. Nacida como escuela de ingenieros militares, siempre mantuvo un altísimo nivel técnico y ha sabido adaptar sus enseñanzas a las exigencias de cada momento. Se concede también gran importancia a la forma física de sus alumnos. Su lema es: Cada cadete, un atleta Pero el mayor énfasis lo puso ya su fundador, el coronel Thayer (conocido como el padre de la institución) en la disciplina militar y en inculcar unos firmes valores morales que sostengan una conducta intachable. De ello da fe una de sus principales tradiciones, el Códi- go de Honor, expresado en la frase siguiente: Un cadete no miente, no hace trampas, no roba, ni tolera que otros lo hagan Cada uno debe seguir estrictamente esta norma, que se corresponde con valores que identifican también a la sociedad norteamericana a la que sirve, en el empeño común de promover el empuje de la República que gobierna los destinos de nuestra civilización.