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ABC DOMINGO 8 1 2006 Los domingos 57 La forja de un oficial español Nacido en Jaca (Huesca) hace 39 años, el comandante Martín Gil pertenece a la XLV promoción de la Academia General Militar, lo que significa que ingresó como miembro de ella en 1985, recibiendo el despacho de teniente de Infantería en julio de 1990. Posteriormente se incorporó al Curso de Aptitud para el Mando de Operaciones Especiales, tras el cual pasó destinado al tercio Don Juan de Austria III de la Legión, y de ahí al Grupo de Operaciones Especiales Órdenes Militares I, como jefe de sección. Ya capitán, pasó al Grupo de Operaciones Especiales Valencia III. Hasta su incorporación a West Point, durante los dos últimos años ha desempeñado cometidos como oficial de Estado Mayor en el Área de Planes del Estado Mayor del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra. De amplia experiencia multinacional, ha participado en ejercicios de la OTAN, y ha sido segundo jefe del Núcleo de Operaciones Especiales de la Brigada Española destacada en la SFOR de OTAN dentro de Bosnia Herzegovina, y representante del Ejército de Tierra español en el Grupo de Proyecto de Operaciones Especiales de la Unión Europea. El comandante Martín Gil en la explanada de formaciones, con el monumento a George Washington y el Comedor de Cadetes al fondo de selección, pero, sin lugar a dudas, esa excelencia se busca, se potencia y se consigue día a día con una formación exigente y global, que sin duda ha dado, da y dará grandes líderes. ¿Piensa que vivimos tiempos de escasez de adalides de verdad, como ese Redford convertido para el celuloide en general Irwin, la forja de un líder? -Desde luego, hay que decir que un líder tiene que ser de verdad, de otra forma no sería líder. En el ámbito militar, cuando estás al frente de un grupo de personas, cualquiera que sea su entidad, y en circunstancias excepcionales, esa capacidad de liderazgo no puede ser teórica; al contrario, debe ser lo suficientemente fuerte y verdadera como para motivarles e impulsarles al cumplimiento de misiones no siempre fáciles. -En junio, el responsable de admisiones de West Point, el coronel Michael Jones, explicaba que se había producido un descenso del 9 por ciento de solicitudes de ingreso y que esto era debido a que se empezaba a olvidar el 11- S, aunque otros expertos militares lo atribuyen a las dificultades en Irak y Afganistán. ¿Qué lleva a un joven del siglo XXI a formarse en una academia como West Point? -La formación que se recibe en West Point es altamente valorada y goza de gran prestigio en el conjunto de la sociedad de Estados Unidos. ¿Qué tipo de alumnos tiene en sus clases? -Actualmente estoy impartiendo lecciones a un total de cinco secciones de veinte cadetes cada una y de segundo curso. Son jóvenes con un impulso y una motivación enormes y con un gran potencial, tanto humano como profesional. Ellos han escogido venir aquí porque reciben una formación extraordinaria, muy completa y global. Y eso es lo que quieren para su preparación, aunque luego no vayan a llevar adelante una carrera militar. -En España resulta curioso que la gente se alarme cuando los soldados van a la guerra. ¿Cree que se ha desvirtuado algo el papel del Ejército, hasta el punto de que se ha llegado a decir que a veces parece más una ONG que una Fuerza Armada? ¿Esta circunstancia se da en otros países además de España? -Indudablemente, el que se llegue a afirmar que el papel del Ejército se parece más a una ONG que a una Fuerza Armada radica en un profundo desconocimiento de las misiones que se desarrollan. El papel y los cometidos de las Fuerzas Armadas están perfectamente definidos y de ello somos conscientes todos los que tenemos el orgullo de servir en ellas. -He leído que la estrategia utilizada hace doscientos años por Bonaparte para derrotar a los ejércitos austriaco y ruso en Moravia se sigue enseñando en West Point. Sin embargo, desde entonces hemos pasado del cara a cara en el campo de batalla a la guerra televisada. ¿Cuál ha sido el mayor avance en la estrategia que usted enseña? -La Historia es un buen referente que no debe despreciarse a la hora de enseñar Táctica Militar. Las bases apenas sufren modificaciones, tan sólo se adaptan y evolucionan con las nuevas tecnologías. Dichas tecnologías abarcan campos como sistemas de información, sistemas de armas... Es Afirmar en España que el papel del Ejército se parece más a una ONG que a una Fuerza Armada radica en una profunda ignorancia de las misiones que se desarrollan aquí donde mayores avances se han producido en las últimas décadas. -Entonces, cuando Napoleón desplegó sus fuerzas en Austerlitz, el enemigo tenía rostro y la victoria o la derrota se jugaban en un cuerpo a cuerpo. ¿Cómo se vive una guerra en la que no se conoce la cara del enemigo? -Puede que físicamente no se conozca la cara, pero sí se conoce al enemigo, es decir sus técnicas y procedimientos, las amenazas que representa y sus debilidades. ¿La feroz aparición del terrorismo en el tablero internacional le ha obligado a modificar sus lecciones y a entender la táctica de otra manera? -No se trata tanto de modificar las lecciones como de enriquecerlas, e incorporar todo lo que está pasando en los distintos escenarios actuales a la teoría y la práctica que imparto. ¿Hay alguna cuestión en la que incida de modo especial en sus clases? -En la seguridad en todo tipo de operaciones. Ante cualquier operación, hay que chequear todos (Pasa a la página siguiente)